Argentina
Jueves, 7 julio 2022
NOTA DE GRAFICA
17 de abril de 2022

El auxilio de los templos a las calles

En medio de la crisis política, económica y social, la Iglesia incrementó su asistencia a los más necesitados. Qué visión tienen los párrocos. Críticas y reflexiones

Por Juan Pablo Carvajal

Tras la cuarentena que produjo la pandemia de coronavirus y la posterior crisis política, económica y social se multiplicaron las necesidades en los sectores más vulnerables de la sociedad. Ante la falta de llegada de ayuda estatal fue la Iglesia, en sus diferentes cultos, la que debió llenar el vacío existente. Miradas, asistencia y reflexiones, a la orden del día. 

Tras el aislamiento impuesto por el COVID-19 volvieron los tironeos con la clase política y fue así que diferentes espacios eclesiásticos salieron al auxilio de sus feligreses, como también de los sectores marginados de las políticas estatales. 

La intensificación de la problemática económica con la consecuente inflación y el crecimiento de la pobreza tuvieron su principal impacto en las clases más vulnerables. Allí, diferentes organizaciones sociales debieron tomar la sartén por el mango para atender las necesidades más urgentes. De esta manera, hogares, fundaciones y grupos de escultismo (scoutismo) son las manos ejecutoras de la asistencia, en un contexto de creciente crisis económica; mientras que las autoridades eclesiásticas se pusieron al hombro la articulación con los poderes públicos para canalizar las diferentes demandas. 

En este escenario de crisis no quedó afuera el análisis sobre la articulación con diferentes organizaciones sociales y, también, con el Gobierno en sus distintas órbitas, tanto nacional como provincial y municipal.

Sobre esta cuestión, la asignación de planes sociales y el trabajo con los movimientos sociales no fue ignorado por la Iglesia, que dio su mirada al respecto, al mismo tiempo que alertó acerca de las problemáticas que mantienen en vilo a sus feligreses y a la sociedad en su conjunto.

Con la llegada de una nueva festividad de Semana Santa, los reclamos y miradas por parte de los responsables eclesiásticos se hicieron sentir en los altares y púlpitos. Qué piensa la Iglesia sobre la actual coyuntura política, social y económica que preocupa a los ciudadanos. 

GABRIEL MESTRE (OBISPO DE MAR DEL PLATA)
“La situación es preocupante, por más que los números mejoran” 


El obispo de Mar del Plata, Gabriel Antonio Mestre, dialogó con La Tecla y analizó el actual contexto económico y social. 

El auxilio de los templos a las calles

-¿Cómo calificaría la situación social y económica que atraviesan la Provincia y el país?
-Diría que es preocupante desde el punto de vista no solamente económico referido al tema de la inflación, puntualmente de la pobreza, la exclusión y la indigencia, por más que los números mejoran levemente. Además hay otro factor, que es la cuestión cultural, porque es un tema que no siempre se tiene presente. Y también lo educativo, eso me preocupa, porque a la hora de la exclusión, la emergencia alimentaria y sanitaria nos hace poner el foco en esa realidad; pero al mirar de forma integral la situación, lo educativo deja mucho que desear, porque genera personas fuera del sistema. En ese marco veo signos de esperanza, porque hay gente que es solidaria y busca esforzarse en la emergencia sanitaria y en esta situación de límite educativo, donde se ve cómo los docentes acompañan cuerpo a cuerpo la realidad buscando generar las condiciones para que los más excluidos y los más descartados puedan ser parte del sistema y tener las opciones para llevar una vida digna.
 
-¿Se ha incrementado la ayuda y asistencia social de la Iglesia en el último tiempo?
-La ayuda está sostenida desde el tiempo de pandemia, y también en la actualidad. Nosotros no hemos tenido más dificultades en esta nueva etapa de mayor apertura, pero sigue habiendo mayor asistencia en la periferia de Mar del Plata y las ciudades que componen nuestra diócesis con el servicio de Cáritas, merenderos, pastoral de adicciones que acompañan en esta realidad.

-¿Hay alguna problemática que se haya evidenciado más que otras?
-En la preocupación por lo educativo también creo la generación de fuentes genuinas de trabajo es un elemento muy importante para tener presente, con lo cual el tema del desarrollo y la producción son temas que tienen que preocupar para devolver la dignidad del trabajo a quienes por distintos motivos no lo tienen. 

- En este contexto, ¿Cuál es la principal preocupación de los feligreses?
-La preocupación es muy variada en ese sentido, pero lo más fuerte tiene que ver con estos puntos mencionados. El tema de los desafíos culturales que tienen que ver con la dimensión de la familia, de la vinculación, del afecto y todo esto son temáticas que constantemente aparecen. 
Las adicciones es un tema que toca a todas las clases sociales en diversos formatos y la gente llega a nuestros templos con esta preocupación. Entonces la pastoral de la escucha que toca acompañar a las familias que están en situación de crisis y la pastoral de la escucha para tema de adicciones son dos temas que articulamos bien con el estado a nivel municipal, provincial y nacional para poder dar las ayudas o también alguna ONG.
También hay una crisis de valores que también que también desaparece como planteo de la cuestión netamente religiosa y a partir de ahí desde las comunidades tratamos de buscar una respuesta.

-¿Y en el trabajo con el Estado es suficiente el trabajo en conjunto?
-Es muy importante articular en algunas áreas, donde en algunos momentos está muy cubierta y en otros no lo está, por eso hay que tratar de buscar caminos. En general uno podría decir que se encuentra con gente de buena voluntad que quiere responder a la realidad y en algunos la coordinación es muy buena y en otros hay que pelear un poco más en el sentido más pacífico del término para poder atender diferentes problemáticas.

- ¿En tiempos de dificultades se nota más el acercamiento de la gente a la iglesia?
-Totalmente. Lo pudimos ver en la realidad digital que hoy sigue presente, pero que hasta el día de hoy la gente sigue buscando una respuesta religiosa a estas problemáticas que por un lado afectan de manera seria y hay una búsqueda que ahora es en el plano presencial, en la apertura y en la época estival donde llegan muchos turistas se volvieron muy presentes.

- ¿Qué tipo de vínculo establecen con los movimientos sociales?
- Es el mismo planteo, con los movimientos sociales, con las ONG, con los partidos políticos, en la medida que haya  un acuerdo en el trabajo en la lucha contra la exclusión y la integración, por más que tengamos posturas distintas buscamos acompañar la situación.


- Frente al debate de los planes sociales, ¿considera que es suficiente esta ayuda y que la misma se sostenga en el tiempo?
-La primera opción tiene que ser trabajo dino para cada familia, además de producción y desarrollo y la dignidad de que cada trabajador y trabajadora pueda llevar el pan a la mesa. En un marco de emergencia los planes tienen un sentido, pero solamente en emergencia y eso hay que articular y combinar muy bien. Como iglesia nosotros articulamos con el Estado algunas líneas de colaboración y no hay dificultades. No hay que ser simplistas en caer en un extremo u otro. 

- ¿Qué mensaje brindaría a la población en estas pascuas  teniendo en cuenta el contexto?
-Quiero dejar un mensaje de esperanza con una frase del Papa Francisco en la cuaresma de este 2022 que es un texto de la carta a los Gálatas y es "que no se cansen de hacer el bien". por eso está la invitación a todos, sea cual sea el pensamiento o la perspectiva ideológica. 

HUGO MANUEL SALABERRY - OBISPO DE AZUL
“Deseo que vivamos el tiempo pascual con un corazón renovado en la fraternidad”


- ¿Cómo calificaría la situación social y económica que atraviesa la provincia y el país?
- Es una situación que presenta muchos desafíos: reconstruir el diálogo, buscar con urgencia consensos políticos y sociales profundos, planes sociales con contraprestación laboral, descuento jubilatorio, cobertura de obra social (que se incorporen al sistema aunque sea con lo mínimo en horas de trabajo, en aporte jubilatorio, en atención desde los hospitales), reencauzar la competencia-disputa entre público y privado, sobre todo en lo económico.                        
El auxilio de los templos a las calles
- ¿Se ha incrementado la ayuda y asistencia social de la iglesia en el último tiempo?
-La asistencia de Cáritas y de otras instituciones católicas sigue siendo clave tanto en la ayuda como en la contención social e incluso no sólo se ha incrementado sino que tiende a crecer.                                                                          

- ¿Qué mensaje brindaría a la población en estas pascuas teniendo en cuenta el contexto?
-Deseo que vivamos el tiempo pascual con un corazón renovado en la fraternidad. Creo que es necesaria una inclusión social tal, que nos permita -o tal vez nos obligue- a volver a sentirnos parientes. Que podamos vivir como quien se quiere, no como quien se odia o se teme.


JOSE MARIA “PEPE” DI PAOLA 
“Son imprescindibles los planes sociales en este momento” 


En diálogo con La Tecla el padre José María “Pepe” Di Paola analizó la actual coyuntura política y económica, como también la importancia de los planes sociales y la articulación del trabajo de la Iglesia con el Gobierno. 

El auxilio de los templos a las calles

-¿Cómo calificaría la actual situación social y económica?
-Estamos con una situación complicada, pero los curas de las villas pensamos que es muy importante el trabajo comunitario y fortalecer el trabajo de las organizaciones en los barrios para que cualquier política de Estado pueda tener mayor eficacia. Creemos en la comunidad organizada, por eso nuestras capillas, colegios y clubes están posicionados de tal forma que puedan ser una esperanza para el pueblo más humilde.

-¿Se ha incrementado la ayuda y asistencia social de la Iglesia en el último tiempo?
-Sí, en nuestros espacios estamos trabajando mucho en combinación con distintos organismos de Nación y de Provincia, y eso ayuda a lo que nosotros llamamos la comunidad organizada. Nosotros vivimos en los barrios, estamos ahí, y eso ayuda mucho a fundamentar la organización.

-¿Cómo se da el trabajo y la interacción con los diferentes organismos estatales?
-Por ejemplo, con aquellos que nos están dando distintos servicios, como acceso a la Justicia, PAMI; se van acercando y con cada uno de ellos puede avanzarse en diferentes programas que llegan a lugares donde no lo hacían antes, y eso vale muchísimo, como por ejemplo en tener un abogado para una persona que no puede pagarlo u otros beneficios más la iglesia que está dentro del barrio u otras organizaciones. Pero es necesario que eso se de en el barrio, porque los gobiernos van pasando, pero quedan los barrios, los clubes, las parroquias, por eso es muy importante que desde ahí se de la articulación.

-¿En qué cuestiones hace falta reforzar más?
- Nosotros lo dijimos cuando fueron las elecciones y no hubo una respuesta muy clara de cómo originar trabajo, hay una clave fundamental en medio de esta crisis, para nuestro gobernantes y los candidatos en aquella época y eso es una respuesta que hay que buscar porque ahí se generan las cosas más importantes, porque nosotros vemos que la gente quiere capacitarse y quiere un trabajo, pero es imprescindible la creación de empleo genuino.

-En este contexto, ¿Cuál es la principal preocupación de los feligreses?
-Tenemos el tema de los alimentos, del trabajo, del tiempo ocupado, de las adicciones porque cuando una parte de la población está atravesada por la marginalidad hay consumos problemáticos que ponen en jaque la vida de los pibes, de las familias y eso es muy complicado, nosotros tenemos como respuestas los hogares territoriales, pero esto es tan grande que es necesario un trabajo fuerte.

- ¿En tiempos de dificultades se nota más el acercamiento de la gente a la iglesia?
- En las villas la gente es muy religiosa. En los barrios populares no se da esa dicotomía de ser agnóstico o religioso. Se puede ser evangélico o católico y la gente tiene una religiosidad muy grande.


- ¿Qué tipo de vínculo establecen con los movimientos sociales?
-Tenemos un vínculo estrecho con trabajo y pensamientos en común, y parte de las personas que vienen a nuestras iglesias pertenecen a alguno de estos movimientos.


-¿Frente al debate de los planes sociales cree que son suficientes?
-Creo que son imprescindibles en este momento. Yo viví la crisis del 2001; en ese entonces no había planes, ni asignaciones, y era muy difícil salir adelante, por suerte en ese momento la economía mundial tenía otras orientaciones y hoy en día si no tuviéramos los planes sociales, la tarjeta alimentar y esas ayudas, sería muy complicado, pero esto lo vemos como un camino que si hay planes eternamente es porque hubo una dirigencia política que no tuvo la creatividad y nosotros hoy en día necesitamos un plan que realmente vaya más allá de una respuesta momentánea, pero ahora hay que apoyar cualquier política que sirva para que la gente esté mejor y sin duda, todos estos que piden que saquen los planes tienen la vida resuelta, por eso hay que pensar en toda esa gente que quedó fuera del sistema y serían los descamisados.

- ¿Qué mensaje brindaría a la población en estas pascuas  teniendo en cuenta el contexto?
-En medio de las dificultades lo que tiene que caracterizar a los cristianos es un mensaje de esperanza y esto que planteaba de la comunidad organizada significa una comunidad que esté dispuesta a rezar y trabajar. La fe nos tiene que llevar a vivir lo que queremos y eso es transformador en las villas y las comunidades. 

MATIAS BURGUI (PARROCO DE SAN CAYETANO) 
“Es evidente que hay una crisis” 


El auxilio de los templos a las calles

-¿Cómo calificaría la situación social y económica que atraviesan la Provincia y el país?
-Es evidente que hay una crisis, que la situación está complicada, que cada vez cuesta más llegar a fin de mes y muchas veces uno se encuentra con ataques, divisiones e intolerancia; sin embargo en esta semana santa, más allá de las crisis, veo que hay una esperanza,  la gente lo necesita y está en la búsqueda de eso. Pienso en cómo se moviliza nuestro país cada vez que hay una época o tiempo de crisis, y eso es una oportunidad para revisarnos como pueblo, como sociedad y revisar lo que estamos haciendo. También como nos podemos sostener y ayudar mutuamente, entonces más allá de la crisis que es evidente y que cuesta mucho  todo hay una mirada de esperanza, por eso creo que nuestro pueblo sabe sostenerse cuando más complicada se vuelve la situación

 -¿En tiempos de dificultades se nota más el acercamiento de la gente a la Iglesia? 
-No solamente a la Iglesia, sino a la espiritualidad, porque hay una búsqueda de sentido, de encontrar una misión y darle un sentido y alivio al dolor, y es muy manifiesto un acercamiento a la fe, a la espiritualidad, a la vida de comunidad. Uno se da cuenta que la gente necesita compartir la fe.


- En este contexto, ¿Cuál es la principal preocupación de los feligreses?
-Una es la cuestión económica y social; desde instituciones como Cáritas se puede ver el incremento en las familias que se van acompañando. También está la búsqueda de una palabra de aliento y de consuelo. Además muchas personas se van acercando con una actitud solidaria, ver cómo pueden ayudar y dar una mano en este tiempo que nos interpela porque nadie es indiferente a la situación que estamos atravesando como conjunto y buscando la paz en la región. Por un lado se encuentran muchas inquietudes en lo social, en lo económico y también en lo espiritual, pero también hay una manifestación que no se puede seguir así porque se necesita ser artífices de una transformación de la realidad.

- ¿Qué respuesta tienen de las autoridades locales y la política?
- Muchas veces uno va descubriendo no solo por lo que dice la gente, sino por lo que se percibe a la hora de encender la radio o la televisión y no siempre se está se está a la altura de la circunstancias, porque no hay peor respuesta a una pregunta que nadie hizo. A veces se ve un defasaje entre lo que lo que la clase política propone como una respuesta a la sociedad y lo que ésta verdaderamente está reclamando o necesitando. Me parece que falta muchas veces una actitud humilde, de escucha y de tirar todos para el mismo lado y eso es lo que fundamentalmente más se ve.

-¿Cómo se da la articulación con los diferentes poderes del Estado?
-Creo que es un camino, una articulación en un fin común. La pandemia en ese sentido nos ha dejado muy buenas experiencias en el trabajo común, pero el gran desafío no es generar espacios de encuentro, porque esos espacios pueden estar, sino mantenerlos como metas y fines en sí mismo para dar una respuesta y también compartir puntos de vista, puntos en común y así seguir haciendo.
Y así como también muchas veces falta escucha de la sociedad, la crisis nos pone en una situación donde hay que dar una respuesta porque la misma sociedad nos interpela.

- ¿Qué tipo de vínculo establecen con los movimientos sociales?
- Es muy positivo, porque estamos en un camino del que tratamos de seguir de lo que nos plantea el Papa Francisco que es salir al encuentro del otro y comprometernos con los puntos de vista en común y eso también se da con organizaciones de Derechos Humanos y organizaciones sociales, y desde la pandemia se está abriendo mucho el juego en escucharnos y poder caminar juntos. La iglesia está dando grandes pasos y todavía hay mucho por caminar pero estamos en esta dirección de trabajar mancomunadamente para poder dar respuestas a lo que la misma realidad nos plantea.

- Frente al debate de los planes sociales, ¿considera que es suficiente esta ayuda y que la misma se sostenga en el tiempo?
-Creo que hay que apuntar a la promoción humana integral. Todas las dimensiones de las personas, de las familias y de nuestra sociedad deben apuntar a trabajar en distintas esferas y promoción del trabajo no precarizado y poder trabajar no solamente desde el asistencialismo, sino desde el acompañamiento de distintas realidades. Hoy los planes sociales generan una complicación muy grande porque no se pueden sacar de un día para el otro, pero hay que trabajar con distintas organizaciones buscando una promoción integral de las personas. Es decir pueden ayudar, pero se debe buscar algo más

- ¿Qué mensaje brindaría a la población en estas pascuas teniendo en cuenta el contexto?
-Esta es una oportunidad para poner el freno de mano y revisar el corazón, como uno va caminando y su relación con Dios, con los demás y fundamentalmente llenarse de esperanza y descubrir que no todo está perdido, si bien tenemos que pasar momentos de dificultad, Dios nos sostiene y sale al encuentro, y cuando Él está presente, todo se va transformando, para salir al encuentro de un hermano, para compartir en solidaridad, para cambiar y revisar en como está nuestro corazón y encontrar un sentido profundo a nuestra vida y nuestra realidad. La muerte y resurrección de nuestro Señor nos orienta en este sentido.

MONSEÑOR OSCAR OJEA - COFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
“Estamos al servicio de nuestro pueblo y a él tenemos que atender”