Argentina
Jueves, 7 julio 2022
ANALISIS
16 de enero de 2022

Tiempos violentos: ¿la paz social en jaque?

La Tecla consultó a distintos actores para que analicen las situaciones de desbordes en el inicio de año, marcado por las falencias de los servicios, en plena ola de calor, y el rol del estado frente a esta situación.

Tiempos violentos: ¿la paz social en jaque? - La Tecla

Las primeras imágenes del 2022 mostraron las falencias del sistema energético en el verano más caluroso en décadas, reclamos y cortes de tránsito, que inclyó un episodio en el que murió un barrabrava de Independiente en la Autopista Buenos Aires La Plata y, como si todo esto fuese poco, la persistencia de una tercera ola de coronavirus.

Para que analicen estos desbordes, situaciones de tensión y el rol del estado ante estos hechos, La Tecla dialogó con los consultores Pablo Romá y Carlos Germano, el dirigente del Polo Obrero Eduardo Belliboni y el ex subjefe de polícia Salvador Baratta.

"Tenemos por un lado la situación social en sí misma, la pobreza, la indigencia, la falta de trabajo y se se suma esto, que tanto el frío como el calor extremo son dramáticos para la población que menos tiene. En los barrios no hay aire acondicionado, en muchos casos no hay agua y energía. Esto trae situaciones de deshidratación y enfermedades, que hacen colapsar el sistema sanitario, que está muy mal", sintetizó Belliboni, que sostuvo que la crisis energética de la Argentina "es consecuencia de las privatiaciones" de la década de los 90.

Ya agregó: "No justifico nada, pero la gente está desesperada, tienen dos cosas en la heladera y se le pudren. Sin luz no hay agua. Antes cuando había cortes entregaban transformadores. Hoy eso no se ve ¿por qué no toman estas medidas desde el Gobierno?.

Por su parte, Baratta afirmó que en la Argentina se vive en "un estado anárquico y sin conducción"

"Cada uno hace lo que quiere, de verse beneficiado con situaciones que arrancan de arriba hacia abajo. Esto culpa de varios gobiernos, que buscaron el beneficio propio", disparó el especialista en seguridad.

Y siguió: "La gente común que va a trabajar no puede ir a pelearse con los piqueteros y dejar los coches porque tiene miedo que se los rompan. Los barras, que no importa que les rompan los micros, fueron y desalojaron ellos ante la ausencia del estado. Yo hago lo que quiero, si tengo más fuerza, paso. Vivimos en un estado en el que puede, paga algo mejor. Se quedan porque aman a este país, sino la salida es Ezeiza. El conurbano es tierra arrasada"

A su turno, Romá analizó que "el conflicto social está muy presente, si bien está canalizado, aparecen con una fuerza que es dificil de ponderar".

"Si bien para el Gobierno, diciembre no significó nada en lo que es conflicto social, pero hay hechos aislados, pero que forman parte de una situación social que está ligada a la crísis económica", señaló, añadiendo que "el problema de la energía es importante, sobre todo porque radicaliza a mucha gente".

Sin embargo, el consultor señaló que son necesarias "políticas que tengan en cuenta a los sectores vulnerables y los medios".

Germano, por su parte, diferenció la situación social de otras crisis, incluída la del 2001, a la que se añade"una sociedad totalmente fragmentada y sin ningún tipo de futuro" y "la conflictividad social, con hechos donde los barras marcan el pulso".

"La política no tiene respuesta para eso. Tiene la misma agenda que hace cincuenta más. Hay un grado de disociación entre el representante y el representado que se profundiza más", señaló, a la vez que reclamó "mirar y entender a la gente y generar un plan estrategico para el país, ya que la Argentina vive de relato en relato".