POLITICOS EN PIJAMA
29/08
Desde Morón, Lucas Ghi: “Mi vieja nos enseñó a no resignarnos”
El intendente del Frente de Todos transmite con su voz calma una energía envidiablemente pacífica. Padre y jefe comunal orgulloso, recuerda con cariño a su madre, quien padecía de parkinson y falleció de COVID. El ejercicio como terapia y mucho más
El intendente de Morón, Lucas Ghi, dialogó mano a mano con La Tecla. Se abrió para hablar de sus escapes y su refugio en el deporte tras la dolorosa pérdida de su madre durante la pandemia, a quien recuerda con mucho cariño. Además, en la difícil tarea de complementar entre la política y la paternidad, el jefe comunal moronense no pierde la chispa y quiere compartir sus mejores deseos para sus hijos. Qué piensa y cómo es el trajín cotidiano de un político todoterreno en pijama. 

-La pandemia se llevó a uno de sus seres queridos por coronavirus. ¿Cómo atravesó ese momento? 

-Lo atravesé peleándola, porque mi vieja nos enseñó a no entregarse, a no resignarse, a tratar siempre de hacer lo posible para revertir algo que consideramos que tiene que ser revertido. La acompañamos de la manera que pudimos, cada uno de sus hijos, tratamos de atenuar el dolor. Yo, como el menor de los hermanos, tenía una relación entrañable con mi vieja; de mucha proximidad, afecto, mucha confidencia. 



-¿Hay algo que le haya quedado pendiente de decirle? 

-No sé si trataría de buscar algo y decirlo en algún momento en particular; en todo caso, si me reencontrara con personas que ya no están en ese momento, fundamentalmente en el caso de mi familia inmediata, claro que me gustaría encontrarme con mi mamá. 

-¿Correr durante el camino a la Municipalidad fue su cable a tierra? 

-Lo encontré como terapéutico, la verdad; me ayudó a transitar ese momento tan delicado, y hasta ahora lo he tenido como hábito. Trato de preservarlo, porque tiene un sinfín de bondades, desde lo físico, lo psíquico; es una práctica muy saludable. Lo cierto es que, si bien practiqué deportes a lo largo de toda mi vida, en los últimos años lo estaba haciendo con un poco menos de regularidad. Después del proceso que vivimos en mi familia, con la larga y delicada enfermedad, como es el parkinson, que afrontó mi mamá; luego su contagio de coronavirus y, finalmente, el desenlace de su fallecimiento, en octubre del año pasado, a modo de terapia decidí reencontrarme con la actividad.

 -¿Qué siente cuando corre? 

-Es un momento en el que concentro mis energías; en algo tan concreto como la actividad física me desconecto de otras cosas, preocupaciones, y me ayuda a renovar la cabeza, el oxígeno; y cuando me vuelvo a recentrar encuentro que estoy mejor.

-¿Cuándo sale a correr, lo reconocen o lo han parado por la calle? 

-¡Sí! Ya me reconocen. En alguna ocasión, hasta me paran y charlamos con los vecinos. Está bueno, es parte de los intercambios que tenemos cotidianamente en la calle. -¿Hay algún otro deporte o pasatiempo que practique? -Sí, practico fútbol, y cuando puedo, también hago tenis.

-Tiene dos hijos. ¿Cómo se llaman? ¿Qué edades tienen? ¿Qué les gusta hacer juntos? 

-El más chico, Agustín, tiene 6 años, y Victoria tiene 10. Disfrutan mucho hacer deportes juntos, estar al aire libre. Cuando están conmigo les gusta hacer exactamente lo mismo; les gusta mucho andar en bicicleta, caminar, disfrutar de una tarde en una plaza jugando en familia.



 -¿Cómo se complementan la tarea de ser papá y la intendencia? 

-Trato de mantener equilibradas las responsabilidades que asumo como un compromiso y de encontrar espacios para no dejar de ejercer ese rol que me resulta muy gratificante ejercer, que es el de ser papá. -¿Es sencillo complementarlo? -Lleva mucho esfuerzo complementarlo, pero demanda una tarea de la cual me siento muy orgulloso y que trato de desempeñar de la mejor manera posible.

-¿Cómo empezó tu camino por la militancia y cómo llegaste hasta donde hoy estás?

-Empezó desde la secundaria, primero fue una militancia social y al finalizar la secundaria se transformó en una militancia política. Yo me integre a la juventud del Frente  Grande hasta que en el 99 se gana el gobierno de Morón y Martín Sabbatella me invita a formar parte del gobierno con 19 años de edad y eso fue muy importante para mi porque no sólo me permitió comenzar a trabajar sino comenzar a formarme.

-¿Cómo describiría a cada uno de sus hijos? 

-Tienen una virtud, entre muchas otras, que es la que intento fomentarles, que es la de la curiosidad; creo que esa es la puerta de entrada al descubrimiento, al aprendizaje y la formación. La comparten y trato de estimularla. -¿Cuál es el mayor desafío que enfrentó siendo papá? -Como todo papá, mi mayor desafío es descentrarme, saber que los deseos y las aspiraciones de uno, a partir de un momento en que uno concreta su deseo de ser padre, quedan subordinados a la satisfacción de las necesidades más elementales de un hijo o hija. 

-¿Cómo describiría, entonces, tener que descentrarse? 

-Correrse del eje, y poner en el centro las decisiones a nuestros hijos, y que eso, naturalmente, implique desconocernos de nuestras propias expectativas, pero resituándolas. 

-¿Hay alguna característica de su infancia que le gustaría transmitirles a sus hijos? 

-Me gustaría transmitirles a mis hijos que jueguen, disfrutar mucho el juego. La experiencia lúdica en sus más diversas formas fue muy importante para mi propio crecimiento, desarrollo, para conocer gente, ganar seguridad, autoestima. Deseo que puedan hacer del juego un eje muy presente en sus vidas en esta etapa.

-Si pudiera volver a un momento de su infancia, ¿Cuál sería?

-Recuerdos de la infancia hay muchos. Hay un común denominador que es el que rescato y el que pudiera legarle a mi hijo y mi hija y es la posibilidad de jugar. Para eso hay que disfrutar de determinadas condiciones, como una casa que abrigue un plato de comida que alimente y la contención familiar necesaria para no tener ninguna otra preocupación necesaria que esa.  

-¿Qué otros pasatiempos tiene? 

-Me gusta cocinar. Es un momento en el que puedo conectar con eso y hacer una suerte de agasajar a los que más quiero, es decir, a mi familia. Mi especialidad son los tacos; la verdad es que son muy celebrados en casa.