POLITICOS EN PIJAMA
22/08
Desde General Viamonte, Franco Flexas: “De mi infancia recuerdo jugar a la pelota, era una obsesión”
El intendente de la Cuarta Sección Electoral revive su paso por la universidad de La Plata, recuerda su infancia signada por el fútbol, y muestra un aprendizaje que los años de gestión le han generado. Paseos y juegos con su hija, amistades en la política y más.
El intendente de la Cuarta Sección Electoral revive su paso por la universidad de La Plata, recuerda su infancia signada por el fútbol, y muestra un aprendizaje que los años de gestión le han generado. Paseos y juegos con su hija, amistades en la política y más.

El intendente de General Viamonte, Franco Flexas, reconoce cuáles son los cambios (físicos y de aprendizaje) que le tocaron pasar a lo largo de estos años de gestión. Amante de la tranquilidad del pueblo, repasa momentos importantes de su vida y no se detiene en proyectar lo que la vida decidirá.


- ¿Cuántos hijos tenés?

Tengo una sola hija, Sara, de 3 años, y estoy separado de su mamá.

- ¿Qué les gusta compartir?

Vamos a la plaza, me pide salir a caminar pero después me pide upa, abusa en el buen sentido (risas), sin considerar que al padre le duelen los huesos ya. También le gusta saltar en la cama elástica, donde haya una cama elástica, ella va, en casa salta en el colchón de la cama, la tengo media hora saltando en el colchón.

- ¿Cómo fue la experiencia de los primeros meses de paternidad?    

Fue todo muy raro lo que pensaba y quería que fuera, porque tuve a Sara ya siendo intendente en el hospital municipal de acá. La experiencia fue rara porque ya todo el mundo conocía a Sara simplemente por el hecho de ser hija mía, todo el mundo quería conocerla. Dediqué a ella todo el tiempo que pude en esos primeros meses de pleno invierno, tratamos de sacarla enseguida a que tomara aire pero hacía mucho frío.



Me acuerdo de las caminatas, yo le había comprado una mochila porta bebé, la ponía ahí y salía a caminar, a veces recorría alguna obra con ella, me encantaba porque se me dormía, era muy lindo. Le di la primer mamadera, le cambié el primer pañal, la bañé por primera vez yo, fue hermoso ese contacto.

A la noche no se despertaba mucho, pero cuando lo hacía yo me levantaba y nunca estaba de malhumor, aún con todo el cansancio.

- Y te ayudó a poder complementar entre el trabajo y compartir tiempo con ella

¡Sí! cuando estaba con ella me desconectaba de todo, me miraba y se terminaban todos los problemas.

- Me dijiste que te duelen los huesos ya ¿Qué edad tenés? ¿Cómo concebís el paso del tiempo?

Tengo 43 años. La verdad es que cuando regularizo el hecho de hacer ejercicio me siento mucho mejor, pero cuando, por cuestiones de la gestión o momentos como las internas, elecciones, dejo de entrenar. La gimnasia me ayuda mucho a sentirme bien y cuando lo abandono siento algunos dolores.

- El cuerpo te pasa factura

Sí, y yo tampoco tenía tantas canas cuando asumí (risas), creo que un gran porcentaje de las canas tiene que ver con el cargo. Cuando asumís con responsabilidad a un lugar, el estrés que te genera la gestión lógicamente se ve reflejada en el cuerpo.

- Sentís que envejecés más rápido

¡Sí, olvidate! (risas)

- ¿Cómo es un día típico tuyo?

No siendo típico, porque depende a qué hora termine mi día, o si he tenido que viajar para hacer gestiones, es cómo arranca el otro día. Me puede pasar que me despierto a las 5 de la mañana y a las 6 estoy el Municipio, como también puede ser que vuelvo de viaje, llego a la una de la mañana de Buenos Aires o La Plata y al otro día puedo arrancar un poquito más tarde, ponele que a las 8. 

El trabajo cambió mucho con la pandemia, porque antes salía mucho más, pero con la pandemia la verdad es que me he quedado adentro del municipio, no quería recorrer. Si yo llegaba a estar enfermo, no quería enfermar a nadie, así que fueron muchas reuniones por Zoom, muchos llamados y lamentablemente mucho desde mi oficina. En el verano mejoró, pude salir más a ver obras, pero no a tener tanto contacto con los vecinos.

Ahora depende del día, nosotros hacemos hacemos algunos Facebook en vivo a la noche, entonces cuando eso pasa termino a eso de las 9, 10 de la noche y si no pasa, y no pasa nada del otro mundo, a las 6 de la tarde quizá ya puedo estar en mi casa.

Estando en casa tampoco se termina el día, porque ahí sigo hablando por teléfono y respondiendo funcionarios, o a alguien que te preguntó algo. La regularidad es que no hay regularidad, todos los días son distintos.

- Esta es tu segunda gestión como intendente, ¿Notás alguna diferencia con vos, de crecimiento personal o respecto a la manera en que te tomás las cosas en relación a la primera gestión?

Sí, en realidad más que sentirlo yo, me lo dice el resto, que me notan más tranquilo, y en algunas situaciones donde me plantean que ellos reaccionarían mal, yo reacciono tranquilo. Uno se acostumbra a vivir con tantos problemas, que hay algunos que le doy el espacio que tienen que ocupar y no me vuelvo tan loco.

Al principio, cualquier problema era un incendio y era volverme loco, hoy por hoy cada problema tiene una prioridad, y sé que también tiene soluciones en el corto, mediano o largo plazo, por eso también estoy mucho más tranquilo.

- Si tuvieras la oportunidad, ¿Te gustaría volver a la intendencia o considerás que hay otro cargo, otro lugar esperándote?

Creo que el día que me vaya no vuelvo. Me parece que las intendencias no son lo que eran, y nosotros estamos viviendo acá un proceso, un cambio total casi de paradigma, porque cuando ingresamos todo se manejaba con lápiz y papel, y nosotros ingresamos e incorporamos tecnología. Es un gran cambio que sea el primer intendente que usa computadora, imaginate ese cambio pero a todo el funcionamiento de la Municipalidad. Todos esos cambios que costaron llevarlos adelante generaron mucho desgaste. Los próximos no van a necesitar algunas cuestiones porque ya están, son parte de lo normal, pero la verdad es que fue mucho desgaste cambiar la concepción del municipio, yo estoy cansado, te cansan tantos cambios y llevar tantas cosas adelante. Una vez que termina el proceso y el proyecto, hay que buscar otro lugar.

- ¿Y te imaginás en donde puede ser o no es algo que estés pensando en este momento?

Me imagino un montón de lugares, pero después la realidad se va a imponer, entonces como es tan cambiante la política, la verdad es que uno puede pensar un montón de cosas, pero después suceden otras. Todavía tengo casi dos años más de gestión, así que voy a pensar cuál va a ser mi futuro dentro de un año, ahí sí ir proyectando. 

- ¿Tenés amistades de funcionarios en municipios cercanos?

Sí, bastantes en la zona y también he hecho amistades de otros municipios. Por ejemplo Erica Reviilla, Salvador Serenal, Javier Reynoso,  Esteban Santoro, Juan José Fioramonti, Orlando Dinapoli. Me he hecho muchos colegas amigos de la profesión. Con Salvador (Serenal) nos conocemos desde antes, desde el 2010 cuando alguno de ellos era sindical, fue un proceso mucho más largo durante la gestión.

- ¿Y solían o suelen juntarse a comer un asado o a charlar de la vida?

Sí, antes de la pandemia lo hicimos, después la verdad que no, sólo por Zoom, pero ocasionalmente lo hacemos. Te acerca tanto estar en el mismo lugar que te sentís un igual al otro, generás un vínculo de amistad con todos, con la mayoría, salvo con pocos que no tengo feeling. Acá en la Cuarta nos hemos juntado varias veces, ahora estamos esperando que se termine la pandemia para poder hacer un asado que nos debemos.

- ¿Cómo te imaginás ese momento en el que estemos un poco más tranquilos respecto a la pandemia? ¿Qué es lo primero que harías?

Juntarme con amigos de la vida y también poder juntarme con los amigos de la política. La verdad que esos encuentros no se reemplazan con ningún Zoom

- ¿Y algo más particular que te gustaría hacer más allá de reunirte?
Me gustaría irme de vacaciones a algún lugar donde no me conozcan (risas) y poder disfrutar de alguna playa. Sin barbijo, deseo estar en la playa sin barbijo y tomar algo mirando el mar, acá en la Argentina, me gusta mucho Mar del Plata.

- ¿Y crees que en Mar del Plata pasás más desapercibido?
Si no hay ninguna persona de General Viamonte, sí (risas). Siempre hay alguno conocido porque en la calle cada vez que he ido, siempre a alguien te cruzás, pero por lo menos no está todo el mundo mirándote y podés estar en la playa tranquilo.

- Contame un poco sobre tu infancia, tu familia
Mi papá falleció en el 2007, y está mi mamá. Tengo dos hermanos menores, Sebastián que es el del medio, y Annalisa la más chica. Tenemos un vínculo muy unido entres los tres hermanos, y por supuesto con mi mamá lo mismo. Ahora estamos encontrándonos poco por el tema de la pandemia, porque los tres viven en La Plata, pero muy bien.
De mi infancia recuerdo jugar a la pelota, es casi todo lo que recuerdo. Por supuesto que también encontrar amigos, pero era una obsesión exclusivamente jugar a la pelota todo el día, un desastre (risas).



- Como todo chico...
Sí, pero era una obsesión, era jugar solamente a la pelota, no era otra cosa.

- ¿Y eso en dónde quedó?
 En la infancia (risas). No, después seguí jugando en la adolescencia en algún club acá, local, y después tuve que estudiar, así que lo dejé. Forma parte de lo que a uno le gusta y deja por el estudio y después por el trabajo.

- ¿Qué estudiaste?
Primero estudié para ser maestro, soy maestro de primaria, porque era lo único que podía estudiar acá, no tenía plata ni para estudiar acá a 50 km, y después me salió una oportunidad y conseguí un trabajo, así que pude estudiar Derecho en La Plata, me fui para allá, me recibí y me volví.

- ¿Qué recuerdos tenés de La Plata? ¿y de tu momento como estudiante?
Alquilaba un departamento. Lo que más recuerdo es la independencia, pero también a mis amigos, conocer a tanta gente de toda la Provincia, no sólo platenses, sino gente que después he visto en otros distritos, que se han vuelto a sus pueblos. Tengo el mejor de los recuerdos, yo les digo a todos los chicos que es una etapa que tienen que vivir, no solamente por el estudio, que por supuesto que eso los mejora, sino por el roce de gente que hay. 
Me fui de La Plata en el 2003, y La Plata que yo conocí era una ciudad que después se fue complejizando, yo la veo más peligrosa, ha cambiado mucho. Era una ciudad muy de estudiantes y más que nada toda la parte de facultades. 

- ¿Qué tiene el pueblo que no tiene la ciudad?
Primero, la seguridad. Un chico de primaria se va solo a la escuela en bicicleta, para mí esa tranquilidad es impagable. Por otro lado, los espacios que tiene, la cantidad de cosas que uno puede hacer en el pueblo son infinitas, no te aburrís en el pueblo, al contrario. Depende de la actitud y lo que uno quiere hacer. Tener tiempo, poder estar con amigos, decidir comer una pizza, un asado de un momento para el otro, son cosas que en una ciudad las planificás con suerte para el fin de semana o sino para dentro de diez días. Acá son las ocho de la noche y capaz que intercambiás un mensaje y de repente a las nueve estás cenando en lo de un amigo, eso es una normalidad, hay otro vínculo y en la cercanía de ser un pueblo ayuda en eso, está buenísimo. Por eso yo siempre pensé en volver, nunca pensé en quedarme en La Plata por más que me gustaba la ciudad, me gusta mucho acá.

- ¿Qué le recomendarías a alguien que fuera a visitar General Viamonte?
Primero, que venga a conocerlo porque tiene una historia única dentro de la provincia de Buenos Aires. Tiene la ciudad cabecera en Los Toldos, el pueblo donde nació Eva Perón, que la verdad que fue la persona argentina más influyente en el siglo XX. Está bueno para conocer la historia de dónde nació, poder entender un poco el mito y la Eva que transformó todo lo que transformó y lo que pensaba, más allá de estar de acuerdo o no con el partido político que representó, entender a la persona. Eso es muy piola.
También para venir a conocer la historia particular bonaerense, porque Los Toldos lleva ese nombre por las tolderías, es por una comunidad mapuche que vino en su momento de Chile, se radicó acá y este espacio se conocía por las tolderías. Tenemos un bagaje y un cúmulo de cultura total, donde han convivido en estos más de 100 años Mapuches, italianos y españoles, holandeses. Se convive, se vive sin ningún tipo de diferencia, eso es un valor muy bueno. La idea es venir a conocer un pueblo de la provincia de Buenos Aires y vivir un poco en tranquilidad.



- ¿Qué te llevó a dedicarte a la política?
Siendo adolescente me llamaban la atención los programas políticos, recuerdo escuchar la radio, ver los programas de (Bernardo) Neustad y Grondona. No tenía como referencia un partido político, no venía de una familia que me inculcó un partido político, y no entendía cómo, cada vez que veía un programa de televisión y alguien decía "Las cosas se resuelven así, así y asa" y yo decía "Pero si es tan fácil ¿Por qué no lo hacen?, ¿Por qué al final nunca progresamos como país?". 
Llegó un momento, después de la adolescencia y estudiando docencia a nivel local, un compañero me invitó al partido radical, fui a ver, estuve más de un año yendo pero no me quería afiliar, y en el 2001 me afilié entendiendo que quería hacer dos cosas: ayudar y cambiar las cosas. Tenía una motivación interna que no puedo explicar, porque en mi familia nadie militó, y yo pensaba: o puedo ayudar a la gente poniendo un comedor o puedo ayudar a la gente desde la política. Mi pensamiento fue ese, podés ayudar a la gente y eso es re valorable porque le das de comer a un montón de gente y le salvás el día a día, pero no resolvía el problema de fondo porque, es más, ayudás a alguien hoy pero mañana puede seguir la misma situación, hasta puede ser peor, y la única forma de cambiar la realidad de todo era desde la política, esa era la idea genera que tenía.
Me fui metiendo, estudié derecho porque pensé que si me iba a dedicar a eso, me tenía que profesionalizar y hacer la mejor carrera. A mí no me gusta la parte judicial, nunca pretendí ser abogado, y al haberse dado, cuando me eligieron, puedo decir que era como lo pensaba cuando tenía 15 años, es muy difícil generar los cambios pero en un punto es muy fácil, porque si uno tiene claro a donde ir, si hay honestidad en la administración, se pueden hacer muchas cosas, pero hay que encontrar gente que esté en la misma sintonía, que piense lo mismo, que te banque y aguantar que la población en general pide un cambio, te piden cosas, pero cuando se llevan a cabo les cuesta. Con el tiempo, te das cuenta que la transformación total es en la política, por eso me dediqué de lleno.

- ¿Qué hacés en tus tiempos libres?
No tengo (risas). Cuando estoy con Sara, me dedico a ella, intento ni siquiera estar con el teléfono, salvo que me llamen, sino ni lo contesto. Después, intento hacer algo de deporte y ese es todo mi tiempo libre, con suerte tengo tiempo a la noche para comer algo y mirar algo de tele, muchas veces me entero de qué está pasando porque llego a la noche comido de alguna reunión, y lo único que quiero hacer es bañarme y dormir. 
La pandemia también ayudó a que no provocara tiempos libres para estar con algún amigo comiendo algo o lo que sea. Tengo una vida muy dedicada al trabajo, es muy aburrido (risas), pero me potencian los cambios, no me aburre la política, sólo que mi vida es aburrida porque casi todo es trabajar. Me apasiona, me despierto a las 5 de la mañana y voy para la Municipalidad, me pongo a trabajar contento y muy activo, tengo muchas ganas, es algo que se va retroalimentando. También entiendo que es una etapa de la vida, por eso como sé que no voy a ser toda la vida intendente, quiero disfrutarlo al máximo, después uno no sabe dónde termina, por eso puede crecer mi carrera como estar en la vía privada, otro tipo de trabajos. Lo que sí creo es que esto tengo que vivirlo al 100% y dar el 100% para hacerlo lo mejor posible y el día de mañana mirarlo a distancia.