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Para tocarte cuando quieras
Por placer, porque se puede, porque hace bien, son muchas las razones para practicar el sexo con uno mismo. Con la mano, con objetos, con porno, desde La Tecla te contamos sus bondades.
La masturbación es una actividad que engloba a toda forma de autoplacer sexual obtenida mediante cualquier tipo de estimulación física directa. Seguramente ya conocés el término y desde La Tecla queremos señalar varios de los beneficios que engloba, tanto del plano físico como psicológico, para terminar de derribar cualquier censura a este modo de disfrutar.

En principio, la autoestimulación genera felicidad a causa de una reacción química: se liberan endorfinas que promueven un estado de ánimo alegre. La masturbación también puede ser analgésica para las personas que menstrúan, ya que provoca una desinflamación de la zona genital y también es recomendable para mejorar el sueño, incluso podría ser beneficioso para prevenir el cáncer.

En el plano de los beneficios para la psiquis, la autoexploración es fundamental para el autodescubrimiento y para aumentar la autoconfianza de uno mismo respecto al sexo. Si probás con tu propio cuerpo, te tomás el tiempo de conocer sus lugares más sensibles, la intensidad y la forma en que te gusta más, te animás a cosas que con otra persona todavía no te atreviste, el resultado será que el desenvolvimiento sexual mejore. 

Por último, la práctica asidua de la masturbación resulta recomendable porque permite mantener un estado saludable de los genitales: trae beneficios para estimular la lubricación en el caso de las mujeres, y un buen reflejo de la erección y la eyaculación en el caso de los hombres.

Con todo esto podemos asegurar que no existen razones para no tocarse; todos los argumentos que existieron a través de la historia de la humanidad para privar a la gente del placer fueron funcionales a una necesidad de sometimiento o simplemente por ignorancia, desde la religión, pasando por la psicología y las ciencias naturales abonaron a esos falsos juicios.

Afortunadamente, las nuevas generaciones llegan a tener esa certeza de manera más sana y no se vive con el tabú de otras épocas que sentían culpa o vergüenza a la hora de probar qué sucedía si se tocaba uno mismo, se hace simplemente porque está bueno.