DOLAR SIN CONTROL
11/10/2020
Economistas advierten sobre la inminencia de una devaluación
Orlando Ferreres y Agustín D´Attellis analizan el impacto de las políticas para frenar el alza del precio de la divisa estadounidense. Opinan que la modificación de la relación con el peso es, o una necesidad, o algo ya asumido por los actores del mercado.
Frente al escaso éxito de las medidas para controlar el precio del dólar y la fuga de divisas, anunciadas hace dos semanas por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, comenzó a sonar la posibilidad de que el Gobierno nacional apele a una devaluación del peso.
La Tecla dialogó con dos economistas, Orlando Ferreres y Agustín D´Attellis, quienes dan por hecho que la administración del presidente Alberto Fernández implementará una devaluación.

“Se tiene que devaluar. En primer lugar, porque hay un tipo de cambio alejado de la realidad. La segunda causa es que hay bajas reservas. En 82 pesos está el oficial, pero el paralelo está 110 por ciento más. Eso significa que no hay confianzas en la reservas. Entonces hay dudas sobre qué se va a hacer, porque no es cuestión de devaluar o no, sino buscarle la vuelta a la falta de reservas”, señala Ferreres. 

D´Attellis, por su parte, observa que el mercado y todos sus actores están “descontando una devaluación”, mientras que el Gobierno nacional trata de “combatir” esa expectativa y “defender el valor de la moneda, pero cada vez se complica más”. 

“Esto significa que los exportadores no liquiden, que los importadores anticipen importaciones, que las empresas con deudas exterior las cancelen anticipadamente y que la gente se vuelque, en su momento,  masivamente al cupo de 200 dólares, y con el cupo restringido al dólar blue; así se llegó a la brecha del cien por ciento como está en este momento”, analiza.


Agustín D´Attellis

Frente al alza del valor de la divisa estadounidense, y luego de haber fortalecido las restricciones a la compra, el presidente del Banco Central implementó un sistema de intervención cambiaria más volátil, dejando de lado el de micro devaluaciones. El resultado fue un alza del precio del dólar paralelo de 17 pesos en una semana.

Junto con, eso el Gobierno anunció una baja a las retenciones a la soja y sus derivados, en aras de que los productores liquiden sus productos e ingresen divisas estadounidenses. Para Ferreres, director de la consultora que lleva su nombre, estas medidas fueron “un poco cautas” y “no produjeron los resultados adecuados. 

“La variación fue muy pequeña”, indica, considerando que “estamos mal ubicados en cuanto a la determinación del problema. Me parece que hay que hacer un cambio general de políticas, moderar otras cosas y eliminar impuestos que aumentan la brecha”.

D´Attellis coincide en el veredicto respecto a las medidas de la baja de retenciones, considerándolas insuficientes ante el panorama económico actual. Señala que “todas las medidas persiguen buenas intenciones: incorporar valor agregado a la exportación, intentar liquidar exportaciones de productos primarios con una pequeña baja en las retenciones. Pero es una dosis pequeña ante el tamaño de la crisis”.

Una de las versiones que circula como eventual instrumento de control del dólar es el desdoblamiento del tipo cambiario. Ferreres se muestra a favor de que se recurra a esto: “Esa es una posibilidad, que se haga un mercado financiero y algo para las importaciones y el comercial. En la práctica existe, solo que con varios mercados. Pero hay muchas prohibiciones, hay que eliminarlas, para que esté todo permitido, aunque sea a un precio más alto. De lo contrario, seguimos dando vueltas y no termina nunca”.


Orlando Ferreres

Agustín D´Attellis, director de AD Consultores, en cambio, está en contra del desdoblamiento cambiario. Cuanta el respecto que habló “con algunos funcionarios” del Gobierno, quienes le “descartaron de cuajo” que la gestión de Fernández tome esa decisión. “Las experiencias que tuvimos no terminaron bien, esta cuestión de incentivos cruzados para hacer jugadas especulativas  también en un mercado desdoblado. La forma más prolija que tiene de trabajar es tener un tipo de cambio, que ese sea el de equilibrio. Eso está dictaminado por las expectativas y la confianza”, explica.

Para el economista, el Ejecutivo debe “calibrar la macroeconomía, generar un shock de ingresos de dólares para calmar expectativas, poner un plan sobre la mesa, transitar ese recorrido y que resulte creíble”. Esa intención quizás incluya “cambiar alguna cara”, aclarando que es solo en pos de generar “credibilidad”.

Ese ingreso de divisas, “tendrá que venir de otro frente” y “será una decisión política”. Las posibilidades que propone D´Attellis, incluyen “incorporar a las reservas” parte del préstamo del Fondo Monetario Internacional de 57 millones de dólares, del que quedaron 44 millones; activar los “vínculos con China”, apuntar a los “recursos naturales o Vaca Muerta, buscando “iversiones rápidas” o “una baja de retenciones a casi la mitad”. Esto último  “sería un beneficio para un solo sector y se puede trasladar a precios de los alimentos”.

Y agrega: “Se juntan muchos factores: no hay stock, porque el gobierno anterior te dejó destruido y sin reservas; no hay flujo, porque ni el contexto interno e internacional no ayudan, porque no se puede crecer orientado a las exportaciones, más allá de tus problemas, porque el mundo no compra nada; y después la crisis de desconfianza que se instaló y se va profundizando”.

Finalmente, ambos economistas coinciden en que son evidentes las diferencias entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el titular del Banco Central. “Se nota baja confianza entre ellos. Por más que haya hecho un buen trabajo con la deuda Guzmán, eso quedó en el olvido porque no se logró dar continuidad. Cuando se logró el acuerdo con la deuda se aumentó un 20 por ciento más el Riesgo País. Es la primera vez que ocurre en las reestructuraciones de deuda”, opina Ferreres.