INFORME ESPECIAL
12/08
Grindetti-Menéndez: el relato del Covid en primera persona
En un mano a mano con La Tecla, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y su par de Merlo, Gustavo Menéndez, contaron sus vivencias tras haberse contagiado de coronavirus. Cuarentena, gestión y política
El coronavirus avanza sobre la población y son cada vez más los dirigentes políticos alcanzados por esta enfermedad. Sin romper el aislamiento y gracias a las herramientas que aporta la tecnología en tiempos de confinamiento, La Tecla se propuso hablar con dos intendentes del Conurbano que sufrieron los embates del COVID-19 de primera mano, pero con matices. Además, con la particularidad de que uno es del oficialismo y el otro, de la oposición, aunque en esas disidencias también logran encontrar puntos en común. Ambos se reconocen como integrantes del ala dialoguista de cada lado del mostrador, e incluso se manifiestan abiertamente antigrieta. A continuación, una interesante charla con el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, y su par de Lanús, Néstor Grindetti. 

-¿Cómo transitaron la enfermedad?
-Menéndez: El lunes 20 de julio comencé con una febrícula de 37 a la mañana, ahí me hisoparon y dio positivo a la noche. A medida que fue pasando el día, la fiebre fue subiendo, y llegué a tener 39,9 a la noche. La pasé bastante mal. Ese fue el peor día, con mucho dolor corporal. Me costaba estar sentado en una silla, me dolía la espalda. Así estuve 4 días, muy feos. Si bien siempre tenía una sensación de ahogo, al medirme el oxígeno saturé siempre perfecto: 98, 99. Era más la sensación que hacía que creyera que podía tener algún problema respiratorio. Afortunadamente, nunca lo tuve y pude cursar toda la enfermedad en mi casa, aislado y solo. Cada 6 horas tomaba la medicación, me tomaba la fiebre. Y después fue aflojando; al quinto día empecé a estar bien y no tuve más fiebre hasta el final, que fue a los 14 días, cuando me dieron el alta. No recomiendo pasar por la enfermedad (risas). 

-Grindetti: El lunes a la madrugada (mismo día que su par de Merlo), Karina, mi esposa, amaneció con 38,5 de fiebre, así que a la mañana nos hisopamos, a pesar de que yo no tenía ningún síntoma. A ella le dio positivo y a mí, negativo. A partir de ahí, ella se aisló en el dormitorio y yo me quedé en el mismo departamento, que es grande. Ella estaba aislada y yo me ocupaba de las tareas de la casa. Toda una experiencia, todo un tema, porque yo me cuidaba mucho, le llevaba la comida y se la dejaba en la puerta del dormitorio. Después la retiraba con guantes, barbijo, lavaba los cubiertos con alcohol. Pero todo al cuete, porque a los tres días me volví a hisopar y dio positivo. Hicimos un racconto de 15 días atrás y no estuvimos con nadie que haya dado positivo, así que, evidentemente, fue a través de un asintomático. Por suerte, nunca tuve fiebre, pero Karina sí, tuvo 38,5 de fiebre y mucho dolor corporal. Yo tuve un poco de dolor, pero sí fue muy molesto perder totalmente el gusto y el olfato. No distinguía olor ni gusto alguno. Me medía el oxígeno como Gustavo y, también, me pasaba de pensar que estaba agitado, pero era más un pensamiento. La saqué barata, porque tengo más de 65 años.



-¿Cambió en algo su concepción del COVID-19 tras haberse contagiado? 
-Grindetti: Cambio, ninguno, pero sí me hizo pensar mucho en la gente que la está pasando mal en serio, internada y con respirador. Todos los que nos tocó, y aquellos que todavía no, y vivimos en condiciones de vida dignas, no nos quejemos. Para mí y para muchos, no fue tan dramático, así que hay que pensar en aquellos que no pueden aislarse en su casa porque no tienen condiciones de vida que les permitan hacerlo. O aquellos que contagiaron a mucha gente. Como reflexión estoy capacitado para decir que si no la pasaste mal, no te quejes del aislamiento. 

-Menéndez: Concuerdo con Néstor. Se sabe poco, todavía, del tema; si bien se está estudiando mucho, todavía hay muchas cosas que escapan al conocimiento. Mis primeros días fueron complicados, y en una persona con enfermedades de base puede ser muy complicado, me consta por las estadísticas. La enfermedad les va a dejar secuelas a muchos. Tanto Néstor como yo transitamos la enfermedad con más o menos dificultad, pero es muy importante saber que no tenemos secuelas y que pudimos incluso trabajar desde nuestra casa. Así que no me ha cambiado la mirada de la enfermedad, pero sí me hace meditar muchísimo en los cientos de millones de personas que la están pasando mal en el mundo. Esperemos que el género humano pueda a futuro estar mejor preparado para este tipo de situaciones. Lo que ha golpeado a la economía, los sistemas de salud, las formas de vida... marca la fragilidad del sistema en el que vivimos. La enfermedad es real, golpea, y una persona que esté bien físicamente tiene grandes posibilidades de transitarla bien.

-¿Cómo afectó el aislamiento a la gestión? 
-Grindetti: La verdad que estuve tranquilo. Mi jefe de Gabinete, Diego Kravetz, manejó todo muy bien. Hablábamos a la mañana, a la noche, y después hacíamos reuniones durante el día por zoom. Incluso hoy, más allá de que salí de la enfermedad, no hago reuniones presenciales con más de tres personas. Las más grandes las seguimos realizando por zoom. 
-Menéndez: Si bien el encierro me coarta la posibilidad de recorrer los barrios, las obras... eso lo extrañé, pero, afortunadamente, teníamos las herramientas para poder seguir todas las actividades por videollamadas. Así que he vuelto loco a todo el mundo. Si algo tuvo el coronavirus en mi vida fue que me trastocó todos los horarios. Me encontré mandando mensajes a mi gabinete a las 3 de la mañana, a las 5... Mi gabinete lo sufrió mucho (risas). 



Balance: lo peor y lo “mejor” de la vida en cuarentena
Grindetti: -Lo peor para mí, a nivel personal es no poder ver a mi nieta, a mis hijos y a mi vieja desde que todo esto empezó. Eso es duro. Lo mejor es algo que a mí hasta me emociona, y es lo que me inculcó mucho mi viejo: la solidaridad de la gente. Cuando aflora la solidaridad en la Argentina es increíble; desde la solidaridad del empresario que me donó 50 camas hasta el laburante que me donó horas de trabajo y a la noche llama para ver cómo están los enfermos. Pensar que a veces tenemos grietas tan grandes, pero cuando hace falta aparece la solidaridad. Eso es lo mejor de esto. La gran solidaridad en todos los niveles, que permite soslayar ese poquito que es la grieta. Me emociona mucho. 
Menéndez: -Lo que más me afectó es la ausencia de los afectos, del abrazo de la gente que uno más quiere. A veces, cuando estaba todo normal, uno no se daba cuenta de la importancia que eso tiene. Creo que eso nos lo enseñó a medio mundo, que las cosas importantes son las intangibles, los sentimientos. Y lo mejor es la capacidad que sigue teniendo el pueblo argentino de unirse detrás de las grandes causas. Coincido con lo que decía Néstor. Esa inmensa mayoría detrás de los grandes objetivos que tenemos como argentinos, que hacen muy pequeñito al otro sector de la sociedad que insiste con la grieta.


PING PONG CUARENTENA

GRINDETTI
*Libro: “Uno en italiano: El año en que los nazis perdieron la guerra, una teoría de que los nazis perdieron la guerra antes de empezarla, cuando deciden pelearse con todo el mundo”. 
*Serie: “Succession. Trata sobre una familia americana hiperrica”. 
*Película: “Cuando estuve enfermo compré una biografía de Fellini que, además de contar su vida, tiene un capítulo para cada película, donde cuenta cómo las hizo. Entonces leía un capítulo y veía la película. Para un fan como yo, fue una cosa impresionante”. 



MENENDEZ 
*Libro: “Soy fanático de las biografías. En esta cuarentena pude terminar una biografía sobre Napoleón que había empezado en el verano”. 
*Serie: “Vi dos. Una es Vivir sin permiso, serie española que habla de capo de la mafia que tiene alzheimer. La otra es Dark, una miniserie alemana de tres temporadas sobre el poder de la energía atómica y poder viajar en el tiempo”. 
*Película: “Volví a ver la trilogía de El Padrino en maratón. Otra para recomendar es Los dos Papas (Grindetti coincide)”.




Las dificultades para gobernar durante la pandemia

-¿Qué balance hacen de la gestión de la pandemia en cada nivel? 
Grindetti: -Hemos sido muy respetuosos de los protocolos nacionales y provinciales en lo que es la cuestión sanitaria y los cuidados que hay que tener. También nos articulamos con la oposición local en Lanús, en un comité de emergencia. Nos pusimos de acuerdo con Lomas, CABA, Quilmes y Avellaneda para no hacer cosas muy distintas ni confundir a los vecinos. Luego lo enviamos a Provincia. Siempre, las cosas se pueden hacer mejor, y seguro alguien con el diario del lunes podrá criticarnos y hasta podrá tener razón, pero hasta acá veo que hemos trabajado muy focalizados en la resolución de los problemas. 
Menéndez: -Lo que buscamos acá, en Merlo, fue tener un punto de encuentro con todos. Por eso armamos un Consejo de Emergencia Sanitaria y Emergencia Alimentaria, una especie de comité de crisis; que está compuesto por el Estado, con todos los partidos políticos, con todas las iglesias, con todos los gremios, todas las organizaciones sociales y todos los clubes. La pandemia va a dejar una gran enseñanza; una de ellas es que si nos juntamos más allá de las diferencias, eso puede ser una punta del ovillo para la organización política de la Argentina, de cara a lo que viene. Yo también me manifiesto muy contrario a la grieta, como dice Néstor (Grindetti). Cada vez que construimos muros, a los argentinos nos fue muy mal. Los mejores años de nuestra historia fueron aquellos en donde tuvimos la inteligencia de construir puentes que nos hermanen.




Las vivencias del aislamiento estricto

-¿Cómo vivieron el aislamiento? 
Grindetti: -Para mí, el aislamiento no fue un tema de angustia. Sí entiendo que mucha gente, y con razón, lo vive con angustia. Mi vieja, por ejemplo; ella es muy grande, tiene 89 años. Tengo un tío que vive solo. Eso es realmente angustiante. Yo traté de mentalizarme de que era algo que le podía pasar a cualquiera, esperando no tener secuelas ni problemas graves durante la enfermedad. Yo tengo posibilidades que otros no tienen, ahí, sí, me pega el tema. 
Menéndez: -A mí me costó mucho el tema de los afectos. Me aislé solo, en un departamento que tengo a dos cuadras de la Municipalidad. Y me costó mucho no tener contacto con mis hijos. Tengo un nene de 11 y una nena de 3 años y medio. Y estar 128 días sin ver a mi vieja. Como la mamá de Néstor, mi vieja tiene 82 años, y tiene alzheimer. Y cada día que pasa vale oro, porque es una enfermedad que la va metiendo en una especie de niebla. Y la mamá que vi tras cuatro meses fue muy diferente, y eso fue un impacto muy duro para mí. 
Grindetti: -Yo no me sentía mal, pero sí recibía una cantidad impresionante de mensajes, de familia, amigos, periodistas colegas y de la gente. Entonces, de pronto pensaba: “¿Seré inconsciente de lo que me está pasando?”. Eso, sí, me movilizaba. Y la necesidad de contestarle a toda esa gente y transmitirle que estás bien. Mi vieja no me creía, me preguntaba si estaba internado; le mandaba fotos (risas). Lo lindo es sentirte querido de esa forma. 
Menéndez: -Sí, esa es la parte linda de la enfermedad, el sentirse así de querido. A mí me pasó que en la puerta de casa era como un santuario: me dejaban medallitas, comida, cartitas; de todo. Fue raro, pero muy lindo.




La perlita de la entrevista: el vínculo con el Papa Francisco

Grindetti: -Iba una vez por mes a tomar un café con Bergoglio, porque yo era ministro y estaba enfrente. Eso me hacía muy bien. Y es increíble, pero el día que lo nombran Papa, a la mañana, la noche anterior soñé que lo nombraban. No me olvido más. Soñé eso, llego a la oficina y estaba la noticia en televisión. Fue una experiencia increíble. Lo primero que vi después de soñarlo fue esa imagen en el televisor. La verdad que me puse a llorar. Es un genio el tipo, yo lo quiero mucho.
Menéndez: -Acá, en Merlo, en 2008 teníamos un intendente que perseguía a varios curas; en realidad perseguía a todos los que tuvieran un liderazgo de algún tipo. Un día vino Bergoglio en calidad de máxima autoridad de la Iglesia Argentina, y cuando llegó se dio cuenta de que no iba a poder dar la misa en la pequeña parroquia de Pontevedra porque había como 5.000 personas. La anécdota es que promediando la misa llegaron 20 señoras con huevos y piedras y se los empezaron a tirar a Jorge Bergoglio, que unos años después se convirtió en Papa. Años más tarde, una de las veces que lo fui a ver a Francisco, lo encontré en una de esas audiencias públicas, y él me preguntó si la mafia de (Raúl, exintendente de Merlo) Othacehé me seguía jorobando. Y me contó, delante de todos los que estaban ahí, que él una vez fue a defender a un curita y lo agredieron, lo insultaron. Un crack. Ahí comenzó una divertida charla entre ambos, en la que Grindetti le pidió el video para poder ver lo acontecido. El jefe comunal de Merlo le dijo que sí, que lo busque en Youtube.




PING PONG POLITICO 

GRINDETTI 

Referente: “Como fundador de este espacio y por haber estado a su lado tanto tiempo, Mauricio Macri, claramente”. 

Referente de la oposición: “Por su investidura y sencillez cada vez que me atendió, claramente, para mí es el Presidente, porque tiene una apertura muy valiosa. Con Martín Insaurralde somos vecinos, amigotes. Con el Tano (Menéndez) nos hemos encontrado un montón de veces y hemos resuelto muchas cosas juntos”. 

MENENDEZ 

Referente: “A mí me formó Antonio Cafiero, me siento muy afortunado por eso. Uno de los mejores gobernadores que ha tenido la Argentina. El ha sido una referencia muy grande para mí, de los que conocí y tuve cerca. Obviamente, el general Perón es una referencia absoluta para todos nosotros; tremenda, insoslayable e imborrable”. 

Referente de la oposición: “El doctor Raúl Alfonsín, me parece un gran constructor de la democracia argentina en una época muy difícil. De la actualidad, de los intendentes hay muchos: Néstor (Grindetti), Gustavo Posse, Diego Valenzuela. Pero creo que hoy, quien se destaca en la oposición es Horacio Rodríguez Larreta”.