ENTREVISTA
11/08
Magario: la legislatura, las PASO, la división de La Matanza, las "re" indefinidas y el GBA
Además de todo lo relacionado a su intimidad, la vicegobernadora bonaerense tocó en el mano a mano con La Tecla varios temas que generan polémica, controversias. Entre ellos, el formato de la Legislatura, la continuidad o no de las PASO, la partición o no del más populoso de los municipios y las reelecciones indefinidas
-Roberto Costa, presidente del bloque de senadores de Juntos por el Cambio, insiste en que la Provincia debe discutir su sistema legislativo. 
-Comparto. 

-¿Comparte la idea de la unicameral? 
-No sé si unicameral. Sí creo que nuestra legislación y nuestra Constitución están muy atrasadas, que es tiempo de revisarlas. Lo mismo que los códigos procesales. Y es tiempo de revisar la función de la vicegobernadora o el vicegobernador, porque nosotros tenemos una doble función: tenemos una ejecutiva y, a su vez, presidimos una parte del cuerpo legislativo, pero no votamos ni opinamos. Yo no voy a Labor Parlamentaria, administro el Senado y administro las sesiones. Hay que pensar una reforma. 

-¿Y qué rol le asignaría al vicegobernador? 
-Creo que un gobernador necesita de un vicegobernador, más en esta provincia. 

-¿No debería participar de las reuniones de gabinete? 
-Debería estar. Yo no estoy en las reuniones de gabinete, aunque he participado en algunas, pero estoy en constante trabajo con todos los ministros. También creo que debe haber un intendente y un viceintendente. 




-¿Está trabajando algo al respecto? 
-Ahora, con las vicegobernadoras de la Argentina, que somos seis (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja, Chaco y Tierra del Fuego) estamos trabajando un esquema de discusión de la función del vicegobernador en la Argentina, que además tiene distintos esquemas, como unicamerales, bicamerales, y el caso de Chaco, donde el vicegobernador es un asesor del gobernador y no participa de la tarea legislativa. Debemos unificar criterios y encontrar los nuevos roles. La última reforma fue la de la Constitución del ‘94, y ya está vieja; hay que repensar un montón de cuestiones, que deben actualizarse en el formato político, en la representación política y en la distribución de los recursos, para la Argentina, para las provincias y para los municipios.

-¿Qué opina de las elecciones intermedias, o de las elecciones cada dos años? 
-Que es agotador. Son agotadoras las PASO, por ejemplo. 

-¿Se van a sacar las primarias? 
-Creo que la pandemia nos puso en otro lugar, que es no poder pensar estas cuestiones. Hoy nos ocupamos de la cantidad de los contagiados, de que el 66 por ciento de las camas ocupadas en el Conurbano, la semana que viene no nos explote; porque si llegamos a los 10.000 casos se nos saturan las camas, y es factible que en agosto se produzca esto. Es decir, nos corrió el eje y, la verdad, pensar en una elección el año que viene es una locura. Gobernar así, no se puede, es desgastante. Y tener dos elecciones en el mismo año es lo peor que nos puede pasar; la gente se cansa y ya lo ve mal. Igual, antes va a llegar la vacuna. En marzo del año que viene, la vacuna llega a la Argentina.

-¿Por qué dice que no se debe dividir La Matanza? 
-Porque La Matanza ha tenido un sistema que, integrada, fiscalmente su recaudación sostiene a todas las ciudades. Si la dividieras, en las partes que quieras, por ejemplo sur y norte, en el sur se mueren de hambre y no tienen ninguna obra más de inversión. Dividir, además, implicaría más plata para sostener tres o cuatro municipios más, concejos deliberantes, sistemas administrativos.




-¿Pero es viable para un intendente manejar semejante monstruo? 
-Hace 20 años que estamos. Operamos como un gobernador, por eso creo que hay que discutir los recursos. Hoy, La Matanza no puede tener el mismo presupuesto que tiene Ensenada o Vicente López, por ejemplo. Es una injusticia. No puede tener 15 mil millones de presupuesto con 2.400.000 habitantes, contra 480 mil millones que tiene la Ciudad de Buenos Aires con 3.000.000 de habitantes.

-¿Está de acuerdo con la limitación de los mandatos? 
-Creo que la limitación la tiene que poner el conjunto del pueblo, sobre todo en el interior de la Provincia. En los últimos cuatro años, las leyes que se votaron acá, lo único que hicieron fue limitar si un intendente fue reelegido o no, y utilizaron la reelección como una bandera de la antipolítica; porque me parece que si a un intendente, en un pueblo, la gente lo quiere, lo va a votar, y si no lo quiere, no lo va a votar. Tampoco creo en esto de enquistarse en el poder, pero quien te saca y te pone son los ciudadanos, punto. Si hiciste bien las cosas, te van a volver a votar, si no votan a otro; y esto lo vimos con Vidal, y con los intendentes que ganaron con Vidal.

¿Qué se hace con el Conurbano, cómo se soluciona, por ejemplo, la superpoblación con tantas dificultades para crear fuentes de trabajo? 
-Hay un problema histórico: la centralidad. Desde los años 60 en adelante, después del peronismo, el Conurbano nace cuando se expulsan los famosos conventillos de Buenos Aires. Literalmente, a las personas las subían a camiones y las tiraban. Y después, cuando se construye la famosa autopista y cuando vuelve la democracia, hay una expulsión muy grande, que se concentró en lugares inundables y sin servicios, vinculados a la cercanía de las industrias.
 
-¿Entonces?
 -Entonces hay que replantearse la Argentina, que es lo que dice Alberto (Fernández). Es salir de esta centralidad y generar en las distintas provincias diferentes formatos productivos que empiecen atraer a esas ciudades nuevos ciudadanos. Y lo mismo hay que hacer con el interior de la Provincia, que expulsa porque los jóvenes no tienen oportunidad. En el Conurbano hay que abrir hacia el tercer cordón, con nuevas viviendas, corredores productivos. Hay que trabajar en construcción de viviendas, agua y cloacas; pero antes de avanzar con todo eso tenés que solucionar el problema de las cuencas hídricas. 

-Estamos hablando de muchos años. 
-Es a largo plazo, porque la obra hídrica es la más cara y larga para desarrollar, además de ocupar menos mano de obra. 

-Y para la política, la que menos se ve.
 -Además. No ha sido negocio de nadie. 

-Demandaría un compromiso de que las políticas no se van a cambiar… 
-Sin dudas. Hay que tener un plan estratégico, un plan quinquenal. 

-¿Y cómo se hace con esta grieta? 
-La grieta es política, no es social. El Gobierno tiene esa responsabilidad y quien viene en el próximo gobierno debe respetarlo. Es un aprendizaje que tenemos que terminar de hacer en este período.