INFORME ESPECIAL
10/07
De los templos a las calles
Desde el comienzo de la pandemia y con el posterior aislamiento preventivo, social y obligatorio se multiplicaron las necesidades en los sectores más vulnerables de la sociedad. Ante la falta de llegada de ayuda estatal fue la iglesia, en sus diferentes cultos que debió llenar el vacío existente
Desde la llegada del coronavirus al país y con el posterior aislamiento preventivo, social y obligatorio se multiplicaron las necesidades en los sectores más vulnerables de la sociedad. Ante la falta de llegada de ayuda estatal fue la iglesia, en sus diferentes cultos que debió llenar el vacío existente. 

Si bien, los tironeos con la clase política quedaron silenciados por la falta de misas y sermones, no obstante, se encuentran latentes y con la labor pastoral de por medio, diferentes cultos salieron al auxilio de sus feligreses, como también de los sectores marginados de las políticas estatales.

A través de sus diferentes organismos, la iglesia católica se convirtió en el sostén de miles de familias que sintieron las consecuencias de la cuarentena, como también las sanitarias. Hogares, fundaciones, grupos de escultismo (Scoutismo) fueron las manos ejecutoras de la asistencia en tiempos de pandemia, mientras que las autoridades eclesiásticas se pusieron al hombro la articulación con los poderes públicos para canalizar las diferentes necesidades. 



Por fuera del culto católico se encuentra CAREF, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja por los derechos de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo desde 1973 y está compuesta por cinco iglesias: Evangélica Discípulos de Cristo, Evangélica del Río de la Plata, Evangélica Metodista Argentina, Evangélica Valdense del Río de la Plata y Evangélica Luterana Unida.

Dicha asociación intensificó su labor desde el comienzo de la cuarentena como principal sostén de los sectores más vulnerables y en particular de los migrantes, cuya inserción social y laboral se vio afectada, como así también su inclusión en las políticas de asistencia del gobierno nacional como el Ingreso Familiar de Emergencia y los distintos programas implementados en el ámbito provincial. 

En la misma línea y con gran presencia en el AMBA, como también en el interior de la provincia y del país se encuentra ADRA, una ONG humanitaria y de desarrollo de la Iglesia Adventista, que además de brindar asistencia a los migrantes, desarrolla su labor comunitaria con los sectores más vulnerables. 

Cabe señalar que a fines de junio, la ONG ADRA firmó un acuerdo con el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires para operar el servicio de lavandería del Parque Sanitario Tecnópolis, en respuesta a la pandemia por el Coronavirus.



Con los templos cerrados, las iglesias reconvirtieron su labor pastoral e intensificaron la asistencia en tiempos de pandemia. En voz baja no faltaron los cuestionamientos al desempeño estatal, pero cuál es la esencia de su trabajo en la comunidad durante el aislamiento.

Carlos Tissera (Obispo de Quilmes)
“Las necesidades básicas de muchas familias no están satisfechas”


El obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, dialogó con La Tecla y puntualizó: “En este tiempo de asilamiento se ha priorizado la atención en el servicio alimentario, ya sea en la entrega de viandas, como de mercadería. En la Diócesis de Quilmes la demanda ha crecido, en algunos casos, en un 100%. También, se ha sumado la colaboración a 40 organizaciones de vecinos que organizan sus ollas populares, que es hasta donde llegamos con los recursos”.

En esta línea agregó: “Los 2 hogares de tránsito para  hermanos en situación de calle, destinados a que las personas pasen la noche, se han convertido en hogares a tiempo completo, donde viven y hacen su aislamiento 25 adultos, sin ningún tipo de ayuda de organismos. Entre viandas y entrega de mercadería se da de comer todos los días a cerca de 39 mil personas de los partidos de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui”.



Sobre su labor, Tissera subrayó: “Esta crisis sanitaria no sólo abarca a los más pobres, sino a muchos monotributistas, gente de clase media, que cayó en la pobreza. Las necesidades básicas de muchas familias no están satisfechas. Se está llegando con la ayuda pero hay mucha gente que ha perdido sus ingresos. Además, en la diócesis hemos podido repartir cajas del programa “Seamos uno” a 16 mil familias”.

Pedro Fournau (Asesor pastoral de la Arquidiócesis de Bahía Blanca)
“Como Iglesia queremos ayudar al Estado para que no queden postergados los más desfavorecidos"


El Padre Pedro Fournau, asesor pastoral de la Arquidiócesis de Bahía Blanca integrante de la mesa de crisis alimentaria y sanitaria que ha constituido la Iglesia en Bahía Blanca señaló a La Tecla: "Cuando se declara el aislamiento preventivo, social y obligatorio, la iglesia constituyó una mesa de crisis y le pedimos al Municipio de Bahía Blanca que se constituye un comité en lo social porque veíamos que esto tenía sus consecuencias en lo laboral, en lo económico y a partir de ese momento como iglesia hemos intentado acercar propuestas y acompañar al Estado desde un lugar de colaboración y ayuda en las propuestas, pero tratando que no se corran de su responsabilidad en el cuidado del bien común en circunstancias como esta".



En esta misma línea el párroco agregó: "Al mismo tiempo que integramos esa mesa, lo que se hizo fue organizar, distintas áreas, servicios, movimientos, como una pastoral anclada en lo social y territorial al vincularnos con Red Solidaria, el Banco de Alimentos y lanzamos una campaña alimentaria denominada `Rememos Juntos`, con la cual se logró llegar a más de 8 mil familias con bolsones. 

Asimismo recalcó: "Una vez que se cumplió ese objetivo, seguimos trabajando juntos con otros sectores como el Banco de Alimentos, el Movimiento obrero organizado, los scouts y las guías, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, pero encabezamos otro programa donde lo sanitario es parte de un trípode de prioridades. En los próximos meses queremos ayudar en esta pandemia con tres ejes: primero la cuestión alimentaria y sanitaria; después la construcción de lo comunitario y barrial y por el otro alguna situación de emergencia puntual".

Sobre el rol de la Iglesia, puntualizó: "En este momento como Iglesia estamos abocados en el acompañamiento de nuestros servicios, de voluntarios, de instituciones, de grupos misioneros y de organizaciones que están presentes en los barrios con el acompañamiento humano, además de gestionar los recursos y se va canalizando con aprovisionamiento de mercaderías que luego se va distribuyendo en distintos puntos de comida. En este momento estamos vinculándonos con unas 58 instituciones y organizaciones, que no todas son católicas, pero ayudamos a que se construyan lo que denominamos mesas territoriales".

"No sirve esperar que toda la ayuda venga del Estado, sino que hay que ayudar a que la comunidad se organice en mesas barriales, donde esté representado el municipio y los diferentes actores que interactúan con quienes más lo necesitan" y agregó: "No es solo una cuestión de asistencia alimentaria, sino de construir lo comunitario, de tender muchas redes con otras organizaciones que están presente en lo territorial"

En referencia a la asistencia estatal Fournau dijo: "En un momento de crisis como ésta, parece que nada es suficiente, por eso la sociedad intermedia tuvo que moverse y organizarse de una nueva manera y como Iglesia queremos ayudar al Estado para que no queden postergados los más desfavorecidos". 

Gustavo Docters Fontana (Hogar del Padre Cajade)
"Con o sin pandemia la deuda es con la Niñez”


La obra del Padre Cajade realiza, desde hace casi 30 años, un trabajo dedicado a resguardar y garantizar los derechos de niños y adolescentes. En este contexto de aislamiento su labor no se ha interrumpido y en dialogo con La Tecla Gustavo Docters Fontana señaló: "Como todos los espacios tratamos de adecuarnos a los tiempos que vivimos y tratamos de acompañar tanto a nuestros niños, niñas y adolescentes, y también a sus familias. La obra cuenta con cuatro casitas de día y el Hogar convivencial, donde los trabajadores acompañan en los barrios tratando de dar una mano, desde el lugar que pueden”.

También el educador, recalcó: “En el Hogar convivencial acompañamos las medidas del gobierno, las consideramos acertadas porque tratan de cuidar a nuestra sociedad y las personas que están vulnerables ante el virus. Ante eso, algunos educadores salimos para los trabajos esenciales y para abastecer al Hogar”

Sobre su trabajo en el contexto de aislamiento subrayó: “Esta situación nos afecta, porque creemos que en esta emergencia sanitaria, como en todas las crisis, a quienes más se afectan sus derechos, son quienes conviven en contextos vulnerables, siempre la mayor parte de afectados son niños y adolescentes, con quienes trabajamos en la Obra del Padre Cajade; y con o sin pandemia la deuda es con la Niñez" 

En referencia al trabajo dijo: "Si bien las casitas no están en funcionamiento para recibir a los niños, niñas y adolescentes, sí reciben a un representante de las familias con las que vienen trabajando y se acompaña con viandas, comida y mercaderías, todas las semanas", además agregó: "También trabajamos con todos los colegios y escuelas para que los chicos entreguen su tarea en tiempo y forma, y realizamos talleres desde la organización propia de los educadores que vivimos acá para hacer más llevadero esta cuarentena.Con los adolescentes hemos abierto un espacio de gimnasio, con un educador a cargo, que hacen actividades física y hacer algo en las rutinas del Hogar, y con los adultos hacemos balances y analizamos la situación a medida que el gobierno anuncia las nuevas decisiones respecto a cómo avanza el virus".

Gabriela Liguori (Directora Ejecutiva de CAREF)
“Se han multiplicado la cantidad de consultas”


Gabriela Liguori, Directora Ejecutiva de CAREF, dialogó con La Tecla e hizo referencia a la labor de la Asociación: “Desde que se inició el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, trabajamos con atención a través del celular y mail, donde recibimos las consultas y el equipo se pone en contacto con las diferentes personas de manera telefónica y se mantienen entrevistas por videollamadas. A partir de ahí se van abordando las situaciones que cada familia o cada persona presenta.


También recalcó: Durante estos meses se han multiplicado la cantidad de consultas y tuvimos el doble respecto al mismo periodo del año pasado y por otro lado se modificaron las razones por las que se contacta la población. Durante el aislamiento estuvo muy centrado en poder cubrir las necesidades básicas insatisfechas durante este período por la falta de ingresos, por la falta de la posibilidad de trabajar, porque las personas que CAREF atiende son personas que están insertas en el mercado informal de trabajo que es el que mayor impacto tuvo por el aislamiento y eso hace que las personas no puedan hacer las labores que hacían antes, que no puedan generar ingresos propios, entonces el tema de la alimentación, del alojamiento que comprenden piezas o lugares precarios, fueron las principales demandas durante este tiempo”.