La conmoción por el grave accidente vial ocurrido semanas atrás en los médanos de Pinamar escaló este martes a un nuevo nivel. Tras la realización de las pruebas toxicológicas sobre los conductores implicados en el siniestro que dejó al pequeño Bastián en estado crítico, los resultados indicaron que quienes manejaban tanto la camioneta como el vehículo todo terreno (UTV) tenían alcohol en sangre al momento del impacto.
El impacto de esta información no tardó en sentirse en el entorno más cercano de la familia.
El padre de Bastián, que permanece día y noche al lado de su hijo en la sala de terapia intensiva, recibió la noticia con una mezcla de incredulidad y profundo dolor.
Según allegados, al enterarse que la conductora del UTV un vehículo en el que viajaba Bastián había consumido alcohol, su reacción fue emocionalmente intensa: se mostró desconcertado y triste, y no dudó en derramar lágrimas frente a quienes lo acompañan en este trance.
El vínculo personal entre la familia y los demás adultos involucrados en el accidente agrega una dimensión aún más compleja a la conmoción familiar. El padre había confiado en las palabras de una de las conductoras, quien le había asegurado que no había alcohol en su organismo. Saber que esa afirmación era incorrecta golpeó con fuerza su ya frágil estabilidad emocional.
Mientras tanto, el estado de salud de Bastián sigue siendo la preocupación central del hogar. A pesar de algunos pequeños avances en su recuperación, el cuadro médico continúa siendo grave y con posibilidad de cambios bruscos, lo que mantiene a la familia en un constante estado de alerta y esperanza. Cada pequeño gesto de mejoría es celebrado con alivio, aunque la incertidumbre persiste.
En el plano judicial, la causa tomó un giro significativo. La confirmación de la presencia de alcohol en sangre en los conductores implica un elemento agravante que podría incidir en la calificación de los hechos y en las eventuales imputaciones penales.
Las autoridades siguen reuniendo pruebas, incluyendo pericias sobre los vehículos, análisis de velocidades y reconstrucciones del siniestro, con el objetivo de determinar no solo cómo ocurrió el choque, sino también las responsabilidades que corresponden a cada uno de los implicados.
Lejos de los aspectos técnicos y legales, el gesto más humano de esta historia sigue siendo la lucha silenciosa de un padre que no ha abandonado la cabecera de su hijo. Rodeado de afecto familiar y de la contención de amigos, intenta encontrar fuerzas en medio del dolor para sostener la esperanza de que Bastián pueda superar esta etapa crítica.