La Tecla
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Tal como informó
La jugada pergeñada entre María Eugenia Vidal y su mano derecha Federico Salvai avanzó al punto de sumar el apoyo de
En ese sentido, con la jugada de ajedrez digitalizada desde el mismo sillón de Dardo Rocha, nadie en Cambiemos se animó a esbozar alguna crítica. Ni los intendentes, ni los legisladores, ni siquiera los concejales. Tampoco importó el color político en la alianza, radicales, macristas, y lilitos cerraron filas y acompañaron la movida de Vidal.
De esa manera, el desdoblamiento electoral se convirtió en la principal disputa para medir la interna de Cambiemos. Es que, con el oficialismo alineado en un solo objetivo, un puñado de dirigentes enojados por acciones del Gobierno en contra de sus intereses políticos levantó la voz en rechazo a la estrategia que unificó a la alianza gobernante.
El primero de ellos fue el senador bonaerense Roberto Costa, que le bajó el precio a la división de algunas elecciones municipales. Claro, la movida de Costa fue prácticamente al instante de concretarse la traición de Cambiemos a su esposa, Malena Baro.
El hombre que renovó la banca por
Pero como todo en la política tiene arreglo, Baro no se quedó afuera de la gestión y esta semana se confirmó que se transformará en la nueva vicepresidenta del IOMA. De esa manera, Costa recupera la tranquilidad y una parte de la interna en el Senado queda subsana.
El mismo camino que el senador tomó el ex massista y hoy ministro de Gobierno, Joaquín de
Con dicho panorama, De
En declaraciones radiales, sentenció que “el desdoblamiento de las elecciones no se puede medir en si le conviene o no a los dirigentes, hay que mirar si le conviene o no a la gente. Los Municipios cada vez tienen más responsabilidades”. Mismo discurso que en los últimos días esbozó el peronismo y parte del kirchnerismo.
Así, De