La Tecla
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Ángel Tello, doctor en Relaciones Internacionales y ex funcionario del Ministerio de Defensa, sostiene que la recomposición salarial de los militares y el re-equipamiento de las fuerzas son los dos principales desafíos para las Fuerzas Armadas.
En una entrevista con La Tecla.info, el especialista en asuntos militares remarca que Cambiemos procuró mejorar la política salarial con respecto al kirchnerismo “sin mucho éxito”, como parte del ajuste encarado.
La situación de las Fuerzas Armadas volvió a ponerse en el tapete luego de la polémica instalada por la suba salarial. En un primer momento, se otorgó un aumento del 8% que provocó un rápido rechazo. El titular de Defensa, Oscar Aguad, habló de un “error” e informó que el incremento es del 15%.
El desfile de las fuerzas quedó envuelto en polémica. El Gobierno suspendió el evento en la Ciudad por razones presupuestarias. Informó que tenía un costo de 10 millones. Y lo reemplazó por una parada militar en Tucumán, a la que no irá el presidente Mauricio Macri.
¿Qué opinión tiene de la suspensión?
Estamos hablando de 10 millones para este año contra 4 millones de los otros años, con bandas de países de otros países. En el marco del recorte presupuestario, no era conveniente hacerlo. Parece razonable, cuesta más, cuesta menos, pero es una erogación.
-¿Llama la atención la inquietud que hubo respecto de lo salarial si se tiene en cuenta la importancia que le dio el Gobierno a las Fuerzas en sus discursos?
-La situación con respecto al gobierno anterior no ha cambiado en lo sustancial. Se ha tratado de mejorar un poco el tema salarios sin demasiado éxito, por todo el ajuste que hay. Y en materia de equipamiento todo el mundo sabe la forma en que estamos.
-¿Cuáles son los desafíos de las Fuerzas Armadas?
-Por un lado, la recomposición salarial. Al menos equipararlos con las fuerzas de seguridad, la diferencia es muy grande, ya es notoria. Y hacer un plan ya a 5 o 10 años. Esto ya está previsto en la Ley de Re-estructuración que se votó en 1999. La ley tiene ya casi 20 años; implica ir recomponiendo el presupuesto de manera tal de avanzar en el equipamiento, para el control del mar -estamos perdiendo en el orden de 2 mil millones de dólares por año en pesca clandestina-, y repensar el control del espacio aéreo, que tiene que ser elemental para un país del tamaño del nuestro. Y en cuanto al Ejército, revisar la redistribución territorial. Hay un punto que no está resuelto que es el despliegue territorial. Tenemos aéreas del país muy grandes con población casi nula y allí la presencia del Estado y del Ejército que no sólo cumple funciones de disuasión militar -tenemos recursos naturales muy abundantes- sino también su importancia para el socorro ante desastres naturales que ha sido muy valiosos. Hay que tener decisión política para hacerlo y para esto dar los recursos. La ley de re-estructuración permite la venta o el alquiler -estoy más a favor del alquiler- de aquellos bienes de las Fuerzas que no cumplen con una función operativa específica y que no vaya a gastos corrientes sino a re-equipamiento, por supuesto, bajo la decisión del Ministerio de Defensa.
-¿Qué piensa en torno a la intención de que militares intervengan en cuestiones de Seguridad Interna?
-Estoy en contra totalmente. Además, es lo que marca la ley. La experiencia mexicana es muy ilustrativa en esto. Los mexicanos han involucrado al Ejército y a la Armada en la lucha contra el narcotráfico y ha sido un desastre. No solamente no han combatido eficazmente al narcotráfico sino que el narcotráfico han permeado a las fuerzas, generando un problema de desgaste y fragmentación. Creo que eso no sirve. En todo caso, habrá que discutir si hay que tener más fuerzas de seguridad, equiparlas mejor, poner más efectivos. La fuerza de seguridad opera con la orden del juez y con la ley, el militar opera en caso de guerra, donde se aplicarían en teoría las normas del derecho internacional humanitario. Es otra característica, otra formación, otra reparación.
-¿Sería desprofesionalizar las fuerzas?
-Creo que es meter un factor de corrupción interno y de fragmentación muy fuerte. Si el sistema se fragmenta o pierde su carácter específico, el riesgo que corremos es enorme.
-¿Cómo que cree que impactó lo ocurrido con el ARA San Juan?
-Ha sido una desgracia. Espero que se piense seriamente el re-equipamiento y el control del mar, porque en definitiva de eso se trata. Lo del submarino ARA San Juan refleja una serie de problemas muy serios en cuanto al mantenimiento. Lamentablemente, se han ido muchas vidas al fondo del mar. Nos tiene que servir para reflexionar y para pensar la necesidad de contar con una marina importante.