Se muestra abocado a defender al pueblo, rol para el que fue designado, pero la política es una de sus pasiones y no se sale de ese lugar. Lo que viene en cuanto a la gestión y lo electoral.
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Todavía no asumió, pero tiene el traje bien puesto. El recientemente designado Defensor del Pueblo de la Provincia, Guido Lorenzino, se mueve de reunión en reunión, y ultima detalles para lo que será su gestión en 2017. Por supuesto, no pierde de vista la elección que se viene, y, mano a mano con La Tecla, brinda detalles de cómo trabajará el organismo y de su apuesta de cara a las Legislativas.
-¿De qué tiene que ser defendido el pueblo bonaerense principalmente?
-Buscamos representar a los que no tienen voz. Pretendo ser absolutamente parcial a la hora de defender a los que menos tienen, a los que no tienen posibilidad de reclamar. Esa es nuestra responsabilidad. Por ende, los reclamos van a ser múltiples. Sabemos que la Provincia tiene muchísimas dificultades que no arrancaron el 10 de diciembre, sino que tienen muchísimos años. A partir de una mirada crítica intentaremos, junto al Poder Ejecutivo, componer esos problemas.
-¿Cómo vas a hacer para no mezclar lo concerniente a la gestión con tu militancia peronista? ¿Cómo vas a hacer para que no te salga ser oposición por el solo hecho de serlo?
-Mi historia no termina. Los años militando y creyendo en una doctrina siguen. No los escondo. Eso me va a obligar a tener una mirada crítica para con el Gobierno provincial de los anteriores ocho años. Me siento preparado y con la honestidad intelectual suficiente como para poder separar una cosa de la otra. Ese es mi compromiso, tratar de ser lo más objetivo posible.
-¿En qué va a cambiar la Defensoría, en relación a lo que había hecho el anterior titular, Carlos Bonicatto, y su reemplazante, Marcelo Honores?
-Estoy en permanente contacto con Carlos, quien tuvo que afrontar la etapa más compleja, la de poner en marcha el organismo, que en ese momento no tenía piso ni techo. Por supuesto, hay que tener en cuenta que él reportaba al peronismo gobernante. Hoy el desafío tiene que ver con la territorialidad, con que el vecino de Tornquist, de Junín y del conurbano sepa que hay un defensor que se va a hacer cargo de sus de-mandas. También va a ser fundamental el contacto con la prensa. Todos los bonaerenses tienen que estar enterados de la existencia de la Defensoría.
-Más allá del papel de los me-dios y de que, a través de estos, los vecinos de toda la Provincia pueden enterarse de la existencia de la Defensoría, ¿cómo se hace para llegar a ellos, para interactuar?
-La comunicación virtual nos permite una capilaridad que, hace veinte años, era impensada. Hay que trabajar mucho en ese sentido, hay que darles vital importancia a las redes. Y también al contacto físico. Tiene que haber representantes nuestros en toda la Provincia que tengan enlace y relación bien cercana con los intendentes, sean de la fuerza que sean. Vamos a tener una política muy agresiva en ese aspecto, ya que los 300 mil kilómetros cuadrados de la Provincia no se pueden manejar desde La Plata. Lo creo en materia de seguridad, salud, educación y defensa de derechos.
-Si bien es momento de dejar un poco de lado la militancia partidaria, ya habías dejado de ser un dirigente del sciolismo…
-Tanto Daniel (Scioli) como Cristina (Kirchner) fueron dirigentes muy importantes, que marcaron mucho nuestros últimos doce años. Creo que, en esta etapa, el peronismo en la provincia de Buenos Aires tiene que volcarse fuertemente en los liderazgos de los intendentes, que son los que recibieron la confianza de la gente. Desde ahí hay que tratar de representar el futuro. El pasado quedó atrás. La gente eligió otra fuerza política. Ahora hay que hablar de lo que vendrá. En la elección que viene, se vota lo que pasó entre diciembre de 2015 y octubre de 2017. Yo creo que la gente va a votar si está mejor o peor, si tiene trabajo, cómo está en su pyme y cómo están la familia y el barrio. Para esa votación, tenemos que presentar dirigentes con visión de futuro. Tanto Daniel como Cristina son parte de nuestro espacio político, deben acompañar desde otro lugar. Va a ser muy sano y responsable que lo entiendan y puedan hacerlo. Van a aportar mucho.
-Teniendo en cuenta que, según vos, la gente va a votar lo que suceda entre diciembre de 2015 y octubre de 2017, ¿ves a un peronismo ganador?
-Si sabemos generar una propuesta que le devuelva confianza a la gente y que nos vea como una opción de cambio, con caras nuevas, con nuevos contenidos, po-demos ser la opción del año que viene y gobierno en 2019. Trabajo para eso, con-fío en eso, y creo que nuestros intendentes son el mejor motor y el mejor reflejo de que, cuando se hacen bien las cosas, la gente te elige. Después de la derrota, se generó la esperanza de algo nuevo. Apuesto a esa posibilidad, apuesto a Gray, Insaurralde, Bucca, De Jesús, Katopodis, Cascallares, Zabaleta. Estos in-tendentes confían en que el peronismo se puede reconstruir.
-¿Creés que, a la larga, se va a poder ver como positiva la derrota de 2015?
-Las derrotas siempre dejan enseñanzas, se aprende mucho. Cuando se pierde contacto con la realidad, cuando se la niega y se reniega de los problemas, generalmente se pierde. Y eso fue lo que nos pasó. No hay que volver a cometer esos errores. Además, se necesita un cambio de caras, de personas. Emprender nuevas etapas requiere no solamente revisar errores, sino también poner nuevas caras que representen lo que viene. La derrota hizo al peronismo mucho más real, fomentó debate y opinión. Durante muchos años no pudimos o no supimos hacerlo. Tenemos que buscar que la gente confíe nuevamente en nosotros, como no lo hizo en 2015. Sin demasiada convicción, prefirieron volcarse por otra fuerza. Sin saber muy bien por qué, votaron contra la continuidad y se inclinaron por el cambio.