Apps
Martes, 11 agosto 2026
Argentina
ENTREVISTA

“La gente visualizó que el radicalismo no tenía vocación de poder”

El Ministro de Producción, Ciencia y Tecnología, Jorge Elustondo, se refiere a la postura del radicalismo dentro de Cambiemos. Habla de la vocación de poder en la UCR y la diferencia con el PRO. Además recuerda su trabajo con Raúl Alfonsín

“La gente visualizó que el radicalismo no tenía vocación de poder”
Compartir
GoogleAgregar La Tecla en Google
Agrega La Tecla a tus medios preferidos en Google.

-¿Cree que le falta vocación de poder al radicalismo? No le dieron muchos ministerios…
-Aquel que te dice, en política, “yo no quiero nada, no me interesan los cargos”…; sí que interesan. Lo que se le criticó al radicalismo es no tener vocación de poder. Lo que la gente visualizó que el radicalismo no tenía vocación de poder, y sí la observó en el PRO, que es un grupo pequeño y más compacto con una enorme aptitud de poder. El peronismo tiene vocación de poder, el radicalismo no. Pero desde uno se pueden llevar adelante las transformaciones.

-¿De qué manera?
-En mi caso, tengo posibilidades de concretar sueños y frustraciones que vengo arrastrando desde el ‘83. Yo era jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, después fui secretario de Desarrollo Nacional, y terminé siendo subsecretario de Planificación de la presidencia de Raúl Alfonsín; imaginate cómo tengo las mochilas cargadas de frustraciones, de sueños que no se pudieron hacer realidad. Después vino el menemismo, la Alianza, y dijimos “ahora sí lo vamos a hacer…”. Y yo me hago cargo de la autocrítica, una nueva frustración. Y después lo que significó el kirchnerismo, donde todos tuvimos responsabilidades. Uno tiene que saber, querer, y construir poder para hacer lo que se quiere. Si queremos transformar esta Argentina, hay que ir por el poder.

-¿Cómo fue trabajar y acompañar a Raúl Alfonsín?
-Fue maravilloso, fantástico, extraordinario. Su recuerdo me conmueve. Yo conocí a Arturo Illia, y después compartí desde el primero hasta el último día en el gobierno de Alfonsín, y después hasta el día de su muerte. Fue un aprendizaje.
Raúl era muy autocrítico; se fijaba en qué nos habíamos equivocado, en qué errores no podíamos volver a cometer, más que en los aciertos. Nunca iban a escuchar a Alfonsín maravillarse de sus éxitos. Nunca reivindicó su política de derechos humanos. El gesto de la entrega anticipada del poder lo golpeó mucho; ni les cuento lo que fue la noche de Semana Santa.

-¿Usted estaba allí?
-Sí. Lo que nadie recuerda es que lo que dijo Alfonsín, aquella famosa y recordada frase de “Felices Pascuas, la casa está en orden”, continuaba con “No se derramó sangre entre los argentinos”. Y después, a un grupo que estábamos adentro, nos dijo: “Todavía en la Argentina no hemos sanado la sangre derramada en el pasado; la democracia ha llegado para que no se derrame una gota más de sangre entre los argentinos”. Él quería terminar con la interrupción de los gobiernos constitucionales, y lo logró. Creo que nosotros hoy estamos honrando el legado y el mandato de Arturo Illia, Hipólito Yrigoyen y de Raúl Alfonsín. Siento que estoy haciendo lo que Alfonsín hubiera hecho en este momento.

OTRAS NOTAS

INFORME PREOCUPANTE

Las familias bonaerenses se endeudan para comprar comida o pagar servicios básicos

Seis de cada diez familias bonaerenses se endeudaron para cubrir gastos básicos, como alimentación, remedios, servicios y el alquiler. Tres de cada cuatro aún no pudieron saldar sus deudas. El fenómeno castiga más fuerte a las madres separadas y especialmente a las que no reciben pago de alimentos. Una encerrona que produce angustia, estrés y riesgos para la salud mental.

Copyright 2026
La Tecla
Redacción

Todos los derechos reservados
Serga.NET