“Cuando un político cree en un proyecto, no pone condiciones”
En otro pasaje de la entrevista con La Tecla, el titular de la Dirección General de Cultura y Educación, Alejandro Finocchiario, habla de su designación al frente de la cartera. Dice que es un apasionado por la educación y se refiere al avance de la tecnología en el sistema educativo
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-¿Por qué lo eligieron para estar al frente de la cartera educativa bonaerense?
-(Silencio) No te lo voy a decir. Preguntale a María Eugenia. He luchado toda la vida contra la soberbia, por eso no te lo voy a decir.
-¿Le costó dar el sí? ¿Tuvo que hablarlo mucho con su familia?
-El 27 de octubre salió un artículo en un diario, había rumores, pero nada confirmado. Se lo comenté a mi esposa como una posibilidad. También a mis hijos. Las decisiones trascendentales las tomamos siempre en familia. Además es algo que los afecta. Pero yo soy un político que se dedicó a la educación. Me apasiona la educación, pero primero soy político. Cuando los políticos creemos en un proyecto, no ponemos condiciones. Cuando la Gobernadora me llamó para ofrecerme el cargo me sentí absolutamente orgulloso.
-Dicen que para Macri, los que aceptaron cargos en la Provincia son como una especie de héroes del PRO…
-No te voy a contestar sobre eso.
-¿El avance de la tecnología está bien entremezclado con el sistema educativo?
-No, estamos lejos. Un chico que hoy tiene diez o doce años, posiblemente cambie de trabajo siete veces en su vida. Cinco de esos trabajos todavía no han sido creados. Tenemos que devolverle a la escuela su rol de centralidad, y tenemos que hacer que en ese rol de centralidad, utilice las nuevas tecnologías. No sirve de nada darle una computadora a un chico para que juegue al Candy Crush. Las tecnologías deben ser usadas en el aula de forma pedagógica, para que los chicos puedan aprender, para que entren al siglo XXI. Hoy tenemos escuelas del siglo XIX con docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI. La tecnología tiene que estar inmanente, no tiene que ser algo que se pone como algo más. Vivimos en una era de transición, como lo fue el Renacimiento. Ahora estamos en la posmodernidad. Hasta el lenguaje ha cambiado. Así como nosotros no hablamos el lenguaje en el que escribieron Cervantes o Góngora y ellos no hablaban el lenguaje en el que fue escrito El Cid, los menajes de texto, el Facebook y el WhatsApp están cambiando la forma en la que la gente escribe, están cambiando el idioma.
-Suele haber muchas quejas y muchas críticas al nuevo lenguaje adolescente…
-Por supuesto que a veces a los adultos nos parece una barbaridad, porque fuimos criados con la ortografía. Todo cambia. García Márquez se preguntaba si era necesario que existieran la “s” y la “z”, o la “h”. Y no lo decía cualquiera, lo decía, posiblemente, el mejor escritor de la lengua castellana del siglo XX. La escuela no puede quedar afuera de los cambios. Debe ser rectora y guía pero debe estar insertada en su época y en su contexto. De lo contrario, la escuela empieza a competir. Y para la maestra es muy difícil competir con Google. Eso sí, en una discusión entre un docente bien formado y Google, voy por el docente. Es mucha la gente que es parte de los buscadores. Hay muchos errores. Por supuesto que si no te acordás de la capital de Madagascar, lo buscás y lo tenés en un segundo. Igual yo trato de no hacerlo. Camino, pienso y re pienso, hasta que lo saco (Risas).