Cada uno de los postulantes a la Presidencia creó su propio think tank, donde se elaboran los planes de gobierno. Quiénes los integran y cómo funcionan. Además, los asesores externos de los principales aspirantes a suceder a Cristina Fernández
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En estos tiempos de personalismos en la política, donde el electorado se inclina por la figura de un candidato más que por un partido, juegan un rol fundamental los gurúes que ofician de asesores de imagen y discurso y programadores de la campaña. También toman cada vez más relevancia los think tank. Estas dos palabras inglesas, traducidas significan “tanque de ideas”, pero para que la expresión tenga un carácter menos bélico se utiliza más “usina de ideas”.
Existen históricas organizaciones dedicadas a elaborar políticas de gobierno puestas a disposición de los candidatos, entre las que se puede mencionar el Centro para la Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), la Fundación Mediterránea, la Fundación de Investigaciones Económicas Latino-americanas (FIEL) y la Fundación Libertad.
El hecho nuevo es que cada uno de los candidatos presidenciales 2015 margina las imposiciones programáticas de estas instituciones, en su mayoría vinculadas al poder económico, y tienen sus propios tanques de ideas.
Daniel Scioli inauguró el año pasado la Fundación para el Desarrollo Argentino (DAR), y fue uno de los últimos en crear su think tank propio. En el oficialismo ya había surgido GESTAR, pero la proliferación de candidaturas llevó a que cada as-pirante hiciera su propia incubadora. Así, por ejemplo, Julián Domínguez creó el Grupo San Martín, y Florencio Randazzo, La Florería.
Mauricio Macri tiene en un mismo edificio todas las áreas que trabajan en su campaña. Allí también reside la Fundación Pensar.
La Fundación Concordia y la Fundación Argentina Equilibrio (FAE) son las usinas de Sergio Massa, que ahora confluyen en la Escuela de Gobierno del Frente Reno-vador. El diputado también mantiene vínculos con el Cippec.
El radicalismo tuvo históricamente la Fundación Alem. Julio Cobos creó para sí el Consenso para el Desarrollo Argentino (CODA). Hermes Binner tiene el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro); Margarita Stolbizer, el Ins-tituto GEN; y Elisa Carrió, el Instituto Hannah Arendt.
Los gurúes
Por encima de las usinas de ideas, los tres principales candidatos a la Presidencia cuentan con un consultor personal, exclusivo, con experiencia en elecciones en otros países. Quien hizo punta fue Mauricio Macri. El ecuatoriano Jaime Durán Barba trabaja con él desde que decidió incursionar en la política.
Sergio Massa contrató al peruano radicado en Estados Unidos Sergio Bendixen, y Daniel Scioli gusta escuchar de los consejos del americano James Carville, aunque en este caso el consultor no se ha instalado de manera permanente en el país.
Carville es una de las estrellas del marketing político y trazó los principales lineamientos de la campaña para que Scioli sea Gobernador. El recomendado de Bill Clinton ya había trabajado en Argentina, un país que le gusta mucho, según lo ha dicho en varias oportunidades. Asesoró a Eduardo Duhalde en 1999, pero el ex Gobernador no hizo caso a sus sugerencias de hacer campaña criticando con dureza a Carlos Menem; entonces se fue antes de terminar el proceso electoral que culminó con Fernando de la Rúa en la Presidencia. El radical había contratado a Dick Morris, rival de Carville en el marketing político norteamericano.
Jaime Durán Barba inició su carrera de asesor político en Ecuador a fines de los ‘70, con su empresa Informe Confidencial. Hizo toda la carrera en su país, hasta que Macri lo contrató cuando se metió en la arena política, y el vínculo nunca se cortó. En el interior del PRO es uno de los principales impulsores de la idea de no cerrar cualquier alianza, y se muestra a favor de fortalecer la figura de Macri sin “contaminarla” de peronismo o radicalismo tradicionales.
Sergio Bandixen cautivó a Sergio Massa por su bajo perfil. El peruano vive en Estados Unidos, fue asesor de Barack Obama y está con el líder del FR desde antes de las legislativas 2013. Su fuerte es la estrategia de campaña de largo plazo y la realización de focus groups. Aunque le gustan menos, también hace encuestas para el candidato. Aconseja sobreponer las ideas de gobierno del postulante antes que entrar en peleas con otros contrincantes a la Presidencia.