Nación ya tiene disponible todo el dinero para atenuar el impacto de las inundaciones. Ahora todo depende de Arlía. El ministro inauguró un local en el medio del vendaval. Y lo cerró
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Esta vez, La Plata no sufrió los avatares de las inclemencias climáticas si se traza una comparación con los distritos costeros, como Ensenada (básicamente Punta Lara), Quilmes, San Fernando o Tigre.
En estos últimos, los intendentes massistas pusieron el grito en el cielo contra la Administración Scioli, pero básicamente contra el ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, por la demora o inexistencia de las obras.
La capital quedó al margen de este reclamo explícito y público. No es La Plata, por ahora, una ciudad de FR. Pero el malestar con Arlía es de similar dimensión. Eso sí, en este caso los reclamos son solapados, por lo bajo, para no quedar mal con el “jefe” Scioli.
La cuestión es la siguiente. La Plata sufrió como ninguna otra ciudad las inundaciones del 2 de abril del año pasado, con (de mínima) 89 muertos y pérdidas hasta ahora incalculables en millones de pesos. Como se sabe, Arlía demoró los papeles que debía enviar a Nación para girar el dinero necesario destinado al medular hormigonado del arroyo Del Gato. Hoy la obra avanza, aunque se perdieron meses muy importantes por la pereza en realizar los trabajos previos, cuando el dinero estaba disponible. A esto Bruera lo sabe, pero nunca se lo recriminó en público al histriónico ministro.
Pero ahora la Casa Rosada ya informó que tiene el dinero disponible. Es decir, que están los fondos para todas las obras planeadas en una primera etapa. De ahora en más, depende de Arlía. El global, de acuerdo al endeudamiento aprobado por la Legislatura, es de 1.973 millones de pesos, de los cuales 350 ya fueron girados.
La Provincia, a su vez, volvió a presupuestar para 2015 los 45 millones necesarios para relocalizar las viviendas que están en los márgenes del arroyo Del Gato. Los trabajos empezaron en un predio detrás del Mercado.
Es curiosa la mala suerte del ministro. Justo a los días de inaugurar un local propio en el centro de La Plata, de su agrupación Peronismo Sin Fronteras, la lluvia generó problemas de todo tipo. Y el hombre volvió a quedar en el centro de la escena. Tanto es así que al local no le quedaron ni los carteles, y hoy luce completamente vacío. Duró menos de dos semanas.
Justo enfrente de ese lugar está el búnker de “Chubito” Leguizamón, el primer dirigente del massismo en lanzar su precandidatura a intendente. No estuvo Massa en el acto, apenas un intendente y una legisladora. Enfrente, dentro del FR, el concejal José Arteaga ha decidido apretar un poco el acelerador de su campaña en los últimos días. ¿Serán los rivales en las PASO? Todavía, se sabe, falta correr mucha agua bajo el puente.