A diferencia de los demás eventuales postulantes a la presidencia , el hombre de Chivilcoy se muestra poco. Apuesta a la gestión. La jugada no es nada sencilla, pero sabe que si logra sacar el transporte adelante será un serio candidato. Cómo piensa instalarse en la Provincia
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“Yo no voy a ser hipócrita, como hacen algunos, que dicen que no van a ser candidatos y ya están caminando el país para postularse. Si saco el transporte público adelante, logro que la gente viaje mucho mejor y sirvo a este proyecto político para que se consolide la institucionalidad lograda en los últimos años, me anoto en cualquier pelea”, había dicho en noviembre Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte.
La frase fue suficiente para ubicarlo como uno de los aspirantes a la carrera por la sucesión presidencial. La estrategia del funcionario K es diferente de la de sus otros tantos adversarios internos, ya que, instalado en el corazón de Casa Rosada, apuesta a trascender a partir de su gestión en Transporte.
Por eso esquiva playas, y eventos populares, para jugar fuerte en Capital Federal, donde se ilusiona con gestar una batería de medidas que impriman
a su gestión la celeridad y eficacia que hasta la fecha no tiene el transporte público de pasajeros.
“El nos dice que es el guarda del tren, que está arriba de la formación y tiene que lograr que llegue a destino, si no, no hay chances”, comentan desde su entorno. El ejemplo es clave, porque, justamente, el ferroviario es el transporte que en peor estado se encuentra.
Esta imprecisión deja su destino atado a los vaivenes de la coyuntura, además de abrir la puerta a otra alternativa, la provincial. En este caso, tiene territorio y legisladores, pero carece de popularidad, y de antecedentes electorales.
Desde el ámbito legislativo cuentan que el hombre de Chivilcoy indicó a sus diputados y senadores que presenten muchos proyectos de ley, que fatiguen la mesa de entradas con propuestas, sobre todo las que apuntan a problemáticas del interior.
La movida parlamentaria comenzará en febrero, y tendrá como condimento varias bajadas del “jefe” a la Provincia.