Nuevos accidentes fatales en las rutas argentinas volvierona encender la alarma y a poner en tela de juicio el trabajo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que funciona bajo el área del Ministerio del Interior
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Hacia 2008, el flagelo de las muertes por accidentes viales requirió que el Estado nacional diseñara un organismo especial para tratar la problemática. Ese año, el país alcanzó un siniestro récord: unas 8 mil personas murieron por accidentes en caminos pertenecientes a nuestro territorio, según datos de la organización civil Luchemos por la Vida. Fueron 547 más que en 2006 y, en promedio, significó que 22 personas habían muerto por cada día del año.
La reacción del gobierno de Cristina Fernández fue crear la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), dependiente directamente del ministerio de Interior, cuyo titular ya era Florencio Randazzo.
A fines de ese año (2008), según el Instituto de Seguridad y Educación Vial, Argentina había pasado a ser el segundo país más peligroso de Latinoamérica para transportarse en auto; México lo había superado. En 2010, el país ocupó el cuarto puesto, con un promedio de 26,33 muertes cada 100 mil habitantes, en un ranking donde México, con 27,82, volvió a quedar en primer lugar. En el medio se ubicaron Paraguay, con una tasa de siniestralidad de 26,38, y Ecuador, con 27,16.
Ya por entonces, el director del instituto, Eduardo Bertotti, consideraba que la me-joría era fruto de la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. “Es la primera vez en la historia que se crea un órgano nacional con ejecutividad específica en la materia. Hasta 2008 teníamos sólo organismos asesores, no ejecutaban políticas de seguridad vial”, señaló el directivo, aunque aclaró que “de todas formas, la tarea debe ser mucho mayor”.
Más de tres años después, la situación no se ha modificado sustancialmente: hay un generalizado reconocimiento por la creación del organismo -lo cual le dio al problema la relevancia institucional que en la realidad tiene desde hace años-, pero pervive la misma necesidad de intensificar los controles y la concientización de los conductores. El conteo de Luchemos por la Vida arrojó en 2011 que 7.517 personas fallecieron en accidentes viales en el país, con un promedio de 21 decesos diarios y 626 mensuales, lo que implicó un nuevo pero leve descenso en las muertes por esta causa. La provincia de Buenos Aires fue la más afectada por el flagelo durante el pasado año, con 2.570 decesos, mientras que San-ta Fe registró 626 y Córdoba 523. De ello se desprende que el 34,18 por ciento de las muertes se producen en rutas y caminos bonaerenses.
Aún no se conocen datos oficiales del año 2011, por lo que es impensable elucubrar guarismos del inicio del presente año. Además, los datos que ofrece la agencia que depende del ministerio del Interior son desconocidos: a pesar de que figura un apartado especial sobre “esta-dísticas” en el espacio web del organismo, ninguno de los archivos puede abrirse. La Tecla los solicitó telefónicamente, aunque no recibió respuesta positiva.
En varias ocasiones, autoridades de la agencia han indicado que la poca variación de los números tiene que ver con el crecimiento del parque automotor en el país, lo que explicaría la razón por la que la cantidad de muertes no tuvo el descenso deseado. Según esa perspectiva, la siniestralidad vial había experimentado una reducción del 22 por ciento a sólo dos años de la creación de la ANSV. Por otro lado -señalan- hay que tener en cuenta que en el período 2008-2011 el incremento del parque vehicular total fue del 14,27 por ciento. Para los funcionarios, esos datos indican un considerable éxito, dado que el número de muertes se redujo levemente ante el crecimiento notorio del parque automotor del país.
En la actualidad, la Agencia Nacional de Seguridad Vial está a cargo de Felipe Rodríguez Laguens, quien es su director ejecutivo, y Gabriel Eduardo Miranda es el nuevo subdirector. Ambos fueron directamente designados por el Ejecutivo. Sin embargo, desde su creación a partir de la sanción de la ley Nº 26.363, la cara visible del organismo es el propio ministro Randazzo, quien ha tomado como suya la causa de mejorar la seguridad vial en las rutas argentinas. Es el chivilcoyense quien encabeza los controles y se muestra junto a los coches color anaranjado en la Costa. El ministro la definió como “una herramienta fundamental para salvar vidas, cuya función es la de articular, coordinar y ejecutar acciones y medidas con todas las jurisdicciones nacionales, provinciales y municipales”, en pos de disminuir “la siniestralidad en el territorio argentino”. Sin embargo, la meta parece estar lejos. Según consta en la propia página de la agencia, el resultado estratégico definido por el Gobierno nacional era “reducir en un 50 por ciento la mortalidad por siniestros viales en un plazo de cinco años”. Los números de 2011 a los que se tiene acceso indican que, a tres años y fracción de la creación del organismo, no se alcanzó siquiera a reducir en un 7 por ciento la cantidad de muertes.
El 15,4 por ciento de Interior
En el presupuesto 2012 se destinaron 219.475.000 pesos para la Agencia Nacional de Seguridad Vial. El total
adjudicado a gastos del ministerio del Interior fue 1.418.682.298 pesos.
Alberto Pérez: "Lo fundamental es la prevención"
Al referirse al tema de la inseguridad vial en las rutas bonaerenses, el jefe de Gabinete resaltó que “el trabajo fundamental es la prevención”. El funcionario resaltó que “hemos dado la posibilidad que a través de internet y de los teléfonos celulares se pueda saber dónde están los radares para no exceder la velocidad, cuáles son los puntos más críticos de las rutas
a la costa atlántica, etcétera; y tenemos 7.500 policías para la seguridad en general y para la seguridad vial
en el Operativo Sol”.
“Después, hay imponderables”, deslizó Pérez, en referencia directa al caso protagonizado por el conductor Juan Carlos Choque Tito, que pudo verse por TV. Explicó que eso ocurrió, “primero, porque dos personas alcoholizadas subieron a una camioneta, y segundo, por la no respuesta del 911, que lo estamos investigando a través de Asuntos Internos”.
"El camino es el correcto"
La opininón de Sergio Levin, quien forma parte de la organización no gubernamental Conduciendo a conciencia, que nació tras la tragedia ocurrida en Santa Fe en 2006, en la que diez personas murieron cuando volvían de Chaco a la ciudad de Buenos Aires.
“Hay que tener en cuenta de dónde veníamos”, recordó a La Tecla Sergio Levin, miembro de “Conduciendo a conciencia” y estudioso sobre la cuestión de la seguridad vial. “Después de años en los que no había nada, obviamente, todo lo que se haga ahora va a tener su sube y baja”, consideró, y destacó que la ANSV continúe convocando a asociaciones civiles para el diseño de sus políticas.
Sin embargo, para Levin es necesario darle “un marco más institucional” a la agencia, para aumentar su importancia
y multiplicar sus recursos. Es necesario propender a “una tarea más a fondo” en la problemática, que ponga el eje en la capacitación y la concientización, fundamentalmente.
En cuanto a los números, aclaró que en seguridad vial nada “es mágico, por lo que los resultados se van a ver de aquí a un tiempo”, ya que, en su opinión, lo que hay que cambiar “es una cultura, lo cual no se modifica de un día para el otro”.
En ese sentido, el especialista dijo que es importante ser consistente en las campañas, y señaló las cuatro patas de la mesa: sanción y control; infraestructura; capacitación y concientización; y legislación. Esta última -expresó Levin-,
es la más renga actualmente, “porque necesitamos que la Justicia pueda juzgar a los delitos viales como tales y no como accidentes”.
La ANSV es el organismo responsable de la coordinación y seguimiento del Plan Nacional de Seguridad Vial contemplado en el Convenio Federal sobre Acciones en Materia de Tránsito y Seguridad Vial. Los ejes fundamentales de ese plan son las tareas de concientización, prevención, control y sanción en materia vial en la Argentina.
Al creársela, se puso como meta el cumplimiento del resultado estratégico de reducir en un 50 por ciento la mortalidad por siniestros viales en un plazo de cinco años. Al ministro Randazzo, bajo cuya área está la agencia, le gusta decir que ella es “una herramienta fundamental para salvar vidas”, y que debe trabajar sobre las cuatro causas del 90 por ciento de las muertes en rutas: exceso de velocidad y de alcohol en sangre y las malas costumbres de no usar casco ni cinturón de seguridad al subirse a un auto. Entre otras acciones, la ANSV también se propone lograr la uniformidad de la legislación de tránsito y constituir un sistema de antecedentes de tránsito y estadística accidentológica.