El ex futbolista dejó sus andanzas en el fútbol para volcarse a un perfil empresarial que muchos desconocían. Su desempeño como gerente general del Frigorífico San Antonio y su visión sobre las faenas clandestinas. El interés constante de volver al fútbol.
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Como todo retiro de una profesión, causa desarraigo, nostalgia y una sensación de vacío. Pero la vida continúa y la inserción a nuevos rumbos es una realidad. Los desafíos y las aventuras comienzan nuevamente y explorar caminos desconocidos en algunos casos, y no tanto en otros, es parte de etapas que se inician.
En este caso, Diego Raúl Capria colgó sus botines y se calzó el overol para desnudar todas sus ambiciones, expectativas, su pasado en Estudiantes, Racing y San Lorenzo, entre otros, y su desempeño como gerente general del Frigorífico San Antonio.
El trauma entre el pasaje de un hecho a otro es complejo: del clima en un vestuario de fútbol, la arenga, los papelitos, los insultos y las ovaciones a uno donde los cacareos del gallo marcan las 5 am y significan el comienzo de una ardua y extensa jornada. No quedan dudas de que la vida del futbolista es mucho más fácil y rentable.
Con más de 80 años de servicio, el Frigorífico San Antonio nació a principios de los años ‘30 en la ciudad de General Belgrano, provincia de Buenos Aires, de la mano de los inmigrantes italianos Francisco Antonio Capria y Veneranda Galati.
En diálogo con Desafío Económico, Diego Capria contó que “su interés por el frigorífico estuvo desde siempre, ya que mi padre trabajó toda una vida en esto. Cuando comencé con el secundario trabajé con él hasta los 18 años, después mi vida cambió rotundamente de rumbo por el fútbol, hasta que me retiré y después nuevamente me sumergí en el mundo de los frigoríficos”.
Claramente, el desempeño de Diego en el mundo empresarial fue de la mano de su padre, Humberto Capria. Pero el negocio de las finanzas en un frigorífico no es tan simple como en otros campos. Con respecto a esto, el gerente general manifestó que “su padre tuvo mucho que ver con la decisión de emprender su camino en el frigorífico, él lleva muchísimos años en esto y siempre desde chico me gustaba ir con él al campo y ver animales. De todas maneras mi viejo siempre me dio la libertad laboral y profesional para que yo eligiera lo que más quisiera, lo cual significa un gran orgullo para mí”.
Se puede observar como la vida de Diego Capria está marcada y grabada por el continuo esfuerzo. Mientras que en el fútbol siempre tuvo que lidiar con la peor, ya que era el encargado de la marcación de los delanteros más rápidos, forajidos y rompe redes, cuando logró su rinconcito en la gerencia general, todos creían que era una profesión de escritorio, sin embargo, las botas y el barro son condición sine qua non para este rubro.
El momento de la elección de una profesión, cualquiera que sea, es difícil, pero también es compleja la hora en la que se debe decir adiós. La carrera del futbolista es corta, demasiado quizás para todo lo que se vive en escasos 20 años. Diego Capria le dijo a Desafío en relación a esto que “lo relativo al fútbol es incomparable, la adrenalina que uno tiene del día a día es tremenda, estar dentro de un cancha es una sensación única, pero son etapas que hay que superar, hay que emprender otro camino y, en mi caso, emprendí otro con gran dedicación y vocación en lo alimenticio”.
De tal magnitud es su desempeño, que el frigorífico ha mutado de una habilitación provincial a una nacional. Durante la entrevista, Capria expresaba continuamente que ellos son una pyme, una empresa chica que busca dar pasos cortos y no buscan saltar o quemar etapas, sino por el contrario, intentan consolidar los objetivos que se imponen.
Con respecto al crecimiento, el ex futbolista agregó que “estamos desarro-llando el ciclo dos, que es de troceo y embutido, y lo estamos llevando a cabo ahora con la idea de finalizarlo a mediados de 2012, una vez consolidado este proceso, vamos a pedir la habilitación para poder exportar y creo que lo vamos a conseguir porque la planta es un planta chica, modelo, con un futuro laboratorio y buscamos cumplimentar con una planta diferente a las demás”.
Los productos más vendidos por el Frigorífico y Matadero San Antonio son los lechones, cochinillos y corderos, sobre todo en la época de las fiestas, en donde la gente se vuelca más hacia este tipo de carnes. El empresario señaló que “lo que estamos buscando ahora es valor agregado a la planta para poder tener durante todo el año un régimen laboral mucho más seguido y que no sea tan específico de las fiestas, por eso estamos desarrollando mediante el plan ovino con el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca focalizar en fomentar e incentivar el consumo de carne ovina”.
En cuanto a los resultados que dejó 2011, Diego comentó que “el balance hasta la fecha es positivo, no en un gran número ni en una gran cifra, ya que la faena ha sido menor que otros años, pero yo sé que nosotros somos una pyme donde manejamos los números muy finitos, estamos seguros de todos los pasos que vamos dando, por eso, al ser una pyme familiar siempre estamos especificando los números de las entradas y salidas para que sea redituable el negocio”.
Sin dudas, la idea primordial de esta empresa familiar es poder introducir en el mercado empresarial y comercial los cortes ovinos, para que de esta manera sea un complemento de la carne vacuna y del pollo, que manejan un sistema mercantil muy grande.
En relación a si su hermano Rubén Capria forma parte de este proyecto, Diego dijo que no, que él está de comentarista en ESPN, sigue ligado al fútbol y ha emprendido otro camino que realmente le gusta y la familia está orgullosa de eso. Sin embargo, no todo es color de rosa, ya que ante la consulta de quién es el asador oficial de la familia, el ex defensor no dudó en responder que “los asadores somos mi viejo o yo, Rubén como asador es un gran comentarista”. Sobran las
palabras.
Con respecto a la posibilidad de volver al fútbol, el gerente general del frigorífico le contó a Desafío que “siempre soy consciente de que el fútbol me ha brindado muchas opciones de poder conocer gente que hoy por hoy están llamándome como para emprender algo nuevo, relacionado con el fútbol, el problema es que ahora estoy con este trabajo que me agrada, comenzando con un proyecto que quiero terminar, pero siempre hay opciones en este deporte que son tentadoras, será cuestión de tiempo”.
No quedan dudas de que en un futuro no muy lejano, las metas y las perspectivas de Diego Capria estarán en el campo de juego, en esos vestuarios que tanta alegría le brindaron, en esas arengas interminables antes de pisar el césped, en esa pasión que en el mundo se llama “fútbol”.
Por último, el administrador dejó en claro su postura con respecto a las faenas clandestinas: “Es muy difícil de erradicar, es muy complejo porque es difícil el control, nosotros para ingresar un animal tiene que estar con guía, tiene que ingresar con todos los requisitos que impone el SENASA para poder tenerlo en planta. Pero la realidad es que cuando uno va por la ruta, se ven muchos carteles de venta de corderos y nosotros no lo vamos a eliminar, se necesita un monitoreo más englobador y profundo”
LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION N° 43 DE DESAFIO ECONOMICO