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Jueves, 25 junio 2026
Argentina
SCIOLI - MARIOTTO

Una tensión creciente que huele a pelea

Las diferencias entre el Gobernador, Daniel Scioli, y el vice, Gabriel Mariotto, comienzan a tomar tinte de pelea. Aunque ambos acordaron una tregua, las señales que transmiten son otras. El rol del PJ, la posición de intendentes y la situación en la Legislatura

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Antes de que terminara su discurso inaugural, Daniel Scioli tenía, aguardándolo en los pasillos de la Legislatura, el primer enfrentamiento evidente con Gabriel Mariotto.

Fue allí donde le avisaron que personal de Infantería había reprimido a jóvenes de La Cámpora, cuando querían ingresar en los palcos, que por esas horas estaban saturados de remeras anaranjadas sciolistas.Fue el inicio de una sucesión de cruces entre el Gobernador y su vice.

Fue el comienzo de un enfrentamiento que, aunque quedó en pausa, parece que recorrerá un camino inevitable de marcadas diferencias.

“Si bien conformamos el mismo proyecto, hay una disputa cultural, ideológica y política con Scioli que es evidente. Si Gabriel no da ese debate ante hechos como el de la represión a militantes en la Legislatura, o ante los ataques a Horacio Verbitsky, le estaríamos poniendo un techo al avance del modelo nacional”, asegura, en reserva, un hombre del cristinismo puro al analizar las diferencias.

Desde el sciolismo, la posición es distinta. Esperan no contestar futuras agresiones, salvo que se comprometa la labor de algún ministro (como sucede habitualmente con Ricardo Casal, de Justicia y Seguridad, o como ocurrió con Sara Derotier, de Derechos Humanos), y contrarrestar la polémica con hechos de gestión.

No habrá palabras, van a mostrarse hechos. Durante todo el verano el Gobernador tiene previstas muchas actividades, algunas de las cuales se podrán adaptar a la coyuntura.

El acertijo a descifrar es saber hasta dónde el kirchnerismo querrá mantener las diferencias en el plano de la confrontación, y hasta dónde potenciarla para convertirla en abierta pelea.

Hasta la fecha, la puja fue sobreexpuesta en los medios, aunque ambos protagonistas desactivaron luego la discusión.
De fondo está en juego la provincia con mayor caudal electoral del país. Un territorio inevitable para todo aquel que busque alcanzar o sostener el Ejecutivo nacional.

Daniel Scioli logró obtener la reelección con el 55 por ciento de los votos. Logró imponerse como una figura central en el nuevo esquema del PJ provincial y nacional. Logró armar su gabinete, esquivando algunas injerencias, aunque en el camino perdió la pelea por los puestos en la Legislatura. Pero nada de eso le asegura el aval del oficialismo, ya sea justicialista o cristinista.

Aunque la mayoría de los jefes comunales apuestan a seguir la construcción sciolista, muchos, que en su momento pretendieron despegar un poco del kirchnerismo para sostener mayor territorialidad, no confían en el Gobernador.
“Scioli no tiene plan B: negocia una vez y la segunda acuerda. Así no se puede pelear ninguna batalla, al menos como estamos acostumbrados nosotros”, indica un dirigente del Conurbano, que integró la estructura del Ejecutivo y ahora pasea por los pasillos parlamentarios.

La renuncia de Hugo Moyano a la presidencia del PJ se suma al reacomodamiento que vive el oficialismo provincial.
Todos avalan la sucesión inmediata de Cristina Alvarez Rodríguez, en su dualidad de ser la flamante ministra de Gobierno de Scioli y, a la vez, una dirigente con llegada a la Rosada. Pero entienden que es sólo una circunstancia. La verdadera pelea será cuando se elijan las nuevas autoridades. Allí, el cristinismo, que hasta ahora estaba como invitado, hará su aparición, bajo la figura del consejero por la juventud y vice de la cámara Baja, José Ottavis. Incluso se habla, en caso de que se respete la fecha y las elecciones sean en diciembre de 2012, que el propio Mariotto podría ser mocionado para ocupar el podio.

En ese caso, la figura de Scioli quedaría relegada. Desde el sciolismo aseguran que las nuevas autoridades del partido surgirán de un acuerdo macro entre el mandatario bonaerense y la Presidenta.

El Gobernador, presidente interino a nivel nacional, entiende que deberá ocupar un lugar de relevancia en el partido si quiere pelear la presidencia de la Nación en 2015. Algunos mencionan que ésta no es la intención de CFK.

Scioli tiene dos sectores jóvenes híper K que lo atosigan. En la Legislatura, los jóvenes de La Cámpora, que anticipan poca tolerancia con las pretensiones del mandatario y, en cambio, comparten “militancia” con el vicegobernador. Por otro lado, existen varias agrupaciones que copan, de a poco, el Conurbano -como el caso de Causa Peronista, que tiene a Mariotto como figura excluyente en la Provincia y cuestionan las políticas implementadas por el Gobernador.

Para un hombre que piensa en el territorio -como gustan decir de él sus voceros y sus ministros-, y necesita conservarlo para su plataforma electoral, la presencia de “militancia K” tan crítica no le hace gracia. “El cristinismo quiere empezar a armar en la Provincia. Ya avanzamos en la Legislatura, y ahora queremos construir en el territorio, en los concejos deliberantes y en las intendencias”, afirman.

Esta ambición parece chocar con las intenciones del mandatario, quien pretende sostener una gestión próspera y sin colisiones con la Rosada.

Para esto conformó un gabinete muy cercano pero despolitizado, para asegurarse lealtad, discreción y, sobre todo, ninguna confrontación con la Presidenta. También dejó que el mariottismo copara el Parlamento. Pero no parece que haya sido suficiente. “Mariotto vino a hacer política, y el kirchnerismo le va a marcar la cancha todo el tiempo a Scioli”, explican.
Desde el sciolismo le bajan el tono a la pelea, aseguran que no existe tal confrontación y desvían hacia otras figuras las diferencias.

Así sucedió con Horacio Verbitsky, a quien Alberto Pérez acusó de crear cosas ficticias y recordó su supuesto pasado como redactor de prólogos de libros de jefes militares. Fue luego de que el periodista acusó cierta inactividad de la secretaría de Derechos Humanos y cuestionó la figura de su titular, Sara Derotier.

“Mariotto avanzará hasta donde Scioli le permita, como el otro día: salió a pegarle a Alberto, se reunió con Scioli y bajó las revoluciones”, señalan desde el mariottismo. “Avanzará hasta donde lo dejen, especialmente hasta donde lo permita Cristina”, afirman.

En esta pelea adquiere un rol principal el ministro de Justicia y Seguridad. “Casal marca la diferencia conceptual entre los dos modelos: el de Scioli y el de Cristina. Es un ícono”, expresan desde el ultrakirchnerismo. “Por eso se le pega tanto”, remarcan. Ese es, sin duda, el motivo por el que, constantemente, vuelve al ruedo el rumor del desplazamiento del funcionario.

Sin embargo, todo esto no parece alterar el curso de acción del primer mandatario bonaerense, que, teniendo en cuenta lo que refieren en su entorno, continuará con su ola naranja hasta las últimas consecuencias.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION Nº 447 DE LA TECLA

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