En una entrevista con La Tecla, el ministro de Educación confiesa su intención de acompañar al Gobernador en la fórmula por la reelección. Asegura conocer muy bien la Provincia, poseer experiencia de gestión y estar identificado con el proyecto nacional
Agrega La Tecla a tus medios preferidos en Google.
Compartir
Mario Oporto recibió a La Tecla en Chapadmalal, donde visitó, junto al gobernador Daniel Scioli, a un grupo de alumnos bonaerenses que veranean en un complejo turístico allí ubicado, en el marco del programa Escuelas Abiertas.
Contó que, tras la entrevista, se iba a disfrutar de unos días a Cariló, donde ya pasó el año nuevo junto a su familia. “Me voy diez días, porque necesito un descanso ininterrumpido”, destacó.
“Lo político fue muy importante en 2010”, dijo Oporto cuando se lo consultó sobre el trabajo de la agrupación Manuel Dorrego, que él dirige.
Señaló que “si bien descreo de que todo cargo sea un trampolín para otro cargo, antes pensaba que mi carrera política sólo estaba vinculada a ser un buen ministro y a ser un hombre de la Provincia”.
Luego, confesó: “Cumplí esos dos objetivos. Siento que conozco muy bien Buenos Aires y que tengo un pensamiento más provincial que local. Después de diez años, y de haber consolidado una trayectoria en la gestión, era una obligación política organizar lo que habíamos acumulado. Yo hago política para gobernar, no para otra cosa”.
-¿Cuál es el objetivo político?
-Quiero gobernar porque quiero mejorar la sociedad. Creamos el movimiento Manuel Dorrego también como un modo de decirle a la política que no quiero ser sólo ministro de Educación, ni atomizarme en esto. Cuando termine el mandato de Scioli, el 11 de diciembre de este año, termina mi ciclo en Educación. El será reelegido como Gobernador, pero no siento que yo tenga que seguir siendo ministro de Educación. Ya tengo dos mandatos, es suficiente como para generar una nueva camada de gente.
-¿Le gustaría acompañarlo en la fórmula?
-Sí, por supuesto. Quiero ser vicegobernador de Daniel Scioli. Es una aspiración legítima, y creo que tengo, como muchos otros compañeros de la Provincia, a los que respeto mucho, algunas virtudes para ello. No obstante, creo que hoy debemos pensar en la recuperación de Alberto Balestrini, valorar su esfuerzo, el de su familia, y no en quién lo puede suceder. El es un referente de todos nosotros y debemos ser muy respetuosos cuando hablamos de este tema.
-¿Le manifestó esta intención suya al Gobernador?
-No. No lo charlé con él porque no me parece que sea el objetivo principal. La meta es el triunfo del proyecto nacional. Quiero trabajar en una contradicción: si la Nación seguirá teniendo un modelo de desarrollo y distribución justa de la riqueza, un modelo emancipador, o si retrocederá a un modelo con distintas características conservadoras. Estamos entre un modelo nacional distribucionista, con un Estado muy presente, que reconstruya el capitalismo nacional y lo ponga a favor del conjunto del pueblo redistribuyendo riqueza, y un modelo conservador con distintas versiones.
-¿Cuáles son?
-Está la versión más conservadora popular, como el duhaldismo; una más socialdemócrata, como el radicalismo; y otra más neoliberal y gerencial, como Mauricio Macri y Francisco de Naváez. En primer lugar, quiero que se mantenga el modelo nacional; en segundo término, quiero que Scioli sea reelegido como Gobernador, porque garantiza ese modelo en la Provincia. Demostró que es un compañero del modelo nacional de desarrollo. Dado ese proceso, es secundario y subalterno quién lo acompaña en la fórmula, y es una decisión de él.
-¿Quiénes serán los dueños de la lapicera a la hora de definir las listas?
-Creo que él tomará la decisión, y tendrá charlas políticas con quien conduce realmente nuestro movimiento, que es Cristina Kirchner. Seguramente compartirán decisiones. Pero Daniel tiene que elegir el compañero de fórmula que crea que más le sirve estratégicamente y donde él quiere poner más énfasis en su gestión futura.
-¿El les comunicó si, como se publicó, ya dialogó con la Presidenta sobre sus respectivas reelecciones?
-Nunca dijo nada, pero ojalá que sea así. Deseo que Cristina sea candidata a Presidente y que Daniel sea candidato a Gobernador.
-¿Ya está descartada la posibilidad de que él vaya como Presidente?
-Yo nunca tuve en mi agenda, ni en mis ilusiones, ese tema. Siempre creí que el candidato era Néstor, o Cristina, y que Daniel iba a reelegir. Eso va a confirmar un poder propio en Buenos Aires, en donde no sólo será el Gobernador, sino el referente provincial del peronismo.
-¿Se ganó el respeto de los intendentes?
-Sí. Por él se tiene respeto y cariño. Respeto porque trabaja mucho y porque es muy transparente. No se levanta pensando con quién se va a pelear o a quién va a trampear. Se preocupa y se ocupa mucho. Todo lo toma con una inmensa responsabilidad, y es buen tipo. Eso suma a la actividad política. Haber decidido que la Provincia tiene que acompañar al modelo nacional es una decisión estratégica de mucha importancia, que habla de la lealtad al proyecto. Scioli también dio muestras de lealtad coyuntural cuando el establishment y las corporaciones querían que fuera el traidor. Ser leal cuando a uno no lo seducen a ser traidor, es fácil. Tenemos que profundizar el modelo que desarrolla la Nación en la Provincia. Hay que pelear la reelección para profundizar el modelo, para ser una sociedad más igualitaria, para tener una Provincia más productiva y más democrática, en el sentido social del término.
-Muchos ministros suenan para acompañar al gobernador en la fórmula: Baldomero Alvarez, Alejandro Arlía, Cristina Alvarez Rodríguez. ¿Cuál es el plus que usted puede aportarle al eventual binomio?
-Todos los compañeros del Gabinete son muy valiosos. También hay compañeros del gabinete nacional que pueden ser candidatos, y hay hombres valiosos entre los intendentes y legisladores. Yo puedo aportar mucho conocimiento de la Provincia. He recorrido Buenos Aires casi hasta en sus detalles, la tengo en mi cabeza. Puedo aportar experiencia de gestión. Por otro lado, soy alguien muy identificado con el proyecto nacional. Buenos Aires debe estar en el proyecto nacional; represento esa idea como peronista y como kirchnerista. Además creo que sería simbólico que en una fórmula hubiera alguien de la educación, si en verdad queremos que ésta sea estratégica para el futuro del país. Otros compañeros pueden aportar otras cosas, tan importantes como éstas. No quiero autoelogiarme.
-¿Aportaría “progresismo” a la fórmula?
-Pertenezco a la izquierda del peronismo. Puedo dialogar bien con los sectores no peronistas, que vienen de tradiciones progresistas o de izquierda. Soy profundamente peronista y creo que el justicialismo como teoría es la manera más original que América Latina le dio al mundo como alternativa al capitalismo neoliberal. Otros hicieron del PJ el partido conservador de la Argentina. Con ellos hay diferencias insalvables. Puedo estar en la fórmula, ser legislador, estar en otro ministerio o no ser nada más que un militante.
-¿Dónde va a estar si no llega a ser el compañero de fórmula de Scioli?
-Voy a estar donde Scioli me pida que esté y donde mi capacidad pueda dar respuesta. No hay que estar por estar en los cargos. Uno tiene que tener en el imaginario la posibilidad de que tal vez haya una etapa en la vida en la que no tenga que ser funcionario y militar y aportar desde otro lugar. Yo voy a estar en la discusión del peronismo y del futuro del peronismo dentro o fuera del Estado. Pero siento que si la educación es la herramienta estratégica de los países y de las sociedades, hay que tener a gente de la educación en lugares que no sean un ministerio de Educación. Ahí es donde podemos generar una verdadera revolución, no sólo desde el sistema educativo, sino desde una concepción más global. Es positiva mi trayectoria en el ministerio, y creo que tengo que pensar la política desde otro lugar.
-¿Se imagina como titular del Senado, desarrollando una tarea legislativa y negociando con los bloques de la oposición?
-Me cuesta mucho y me sonroja ponerme en ese rol. Cuando me preguntan si me gustaría ser Gobernador, digo que sí, porque me parece que alguien que fue diez años ministro de una provincia no puede no pensar en eso si tiene vocación política. Ya ponerme el traje, me da vergüenza. Igual, creo que tengo cualidades negociadoras. Pero hay muchos que las tienen. Uno hace méritos, y yo desearía que mis compañeros creyeran que sirvo para tal rol. Si no lo creen, o aparecen otros mejores, también será una satisfacción. Me bancaría que algún día me dijeran “esta vez, nada”. Quiero ser todo y me banco ser nada.
VER NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 399 DE REVISTA LA TECLA