La reforma política aprobada en 2009 en el Congreso nacional, tendrá su prueba de fuego con las internas abiertas y simultáneas programadas para el 14 agosto. El camino abierto para el bipartidismo en la Argentina. Un debate que se extiende en la sociedad política y que sumerge al kirchnerismo en una nueva polémica
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En 2009 el kirchnerismo dio a luz a uno de sus proyectos más polémicos, como fue el de la Reforma Política, abriendo de esa manera un debate en la sociedad política, sobre todo por la intención oculta y no tan oculta del gobierno nacional de introducir en el mismo una vuelta al clásico bipartidismo que reinó en nuestro país durante décadas.
El objetivo central del kirchnerismo es el de fortalecer de esta manera a los partidos políticos tradicionales frente a la dispersión que se ve hoy en día, y unificar candidatos detrás de un partido, evitando la diáspora dirigencial que se vivió en las últimas elecciones legislativas.
Entre los puntos centrales de esta reforma, se destacan sin duda las elecciones internas abiertas y que los ciudadanos podrán votar para una sola agrupación política, además que se indica que el voto es “obligatorio”. Además, se eliminan las listas espejo o candidatos testimoniales, a las que el kirchnerismo tanto acostumbró en las últimas elecciones, y que a pesar de sus promesas de renovar la clase dirigente y la política, quiere hacer volver con las tan anheladas “colectoras” en territorio bonaerense.
Los candidatos sólo pueden presentarse en las internas de un partido y para un solo cargo; se regula la publicidad política en radio y televisión; se impone el piso electoral de votos a conseguir de un 1,5% del padrón para ser candidato en las elecciones generales; se unifican las mesas femeninas y masculinas; además de dejar establecido que no podrán ser candidatos aquellas personas que hayan sido o estén procesadas por haber cometido crímenes de lesa humanidad.
Este proyecto que contó con la negativa de todo el abanico opositor, menos de la Unión Cívica Radical, que con ello pretende volver a imponerse como partido de recambio al imponerse otra vez el viejo bipartidismo en la Argentina, algo que cae mal cuando se habla de renovación, ya que se dejó de lado la boleta única y el voto electrónico, dos necesidades básicas para avanzar en una elección sin peligro de fraudes como sucede en cada acto eleccionario que se realiza en la Argentina.
Las voces en contra de este proyecto no tardaron en llegar por parte de la mayor parte de la clase dirigente, que sacando el PJ y la UCR, han salido a criticar abiertamente la ley K y su instrumentación de cara a octubre, acusando de ser “impracticable” dicha iniciativa por los cortos tiempos electorales y porque los padrones no están actualizados para la realización de la misma.
Pero la sorpresa han sido las declaraciones de la jueza electoral María Servini de Cubría, quien advirtió explícitamente de la imposibilidad de realizar estas Primarias, al sostener que “es imposible llegar a tener incorporados los cambios de domicilio de 2010 al padrón electoral. Por más que nos apuremos y me pongan 100 computadoras, no llegamos. La situación de cada distrito es completamente distinta. No digo que estoy contra la ley, ni contra las internas, ni nada. Digo que el padrón no va estar actualizado. Es decir, el 2010 no va estar actualizado en el padrón electoral. Por más que pongamos buena voluntad, por más que nos pongan las computadoras que nos pongan, por más que nos den las personas que nos den, es imposible".
Uno de los más críticos a la ley es el referente de Proyecto Sur y candidato presidencial por dicha fuerza política, Fernando “Pino” Solanas, quien aseveró que la ley K “es un modelo copiado del bipartidismo norteamericano. En definitiva, ese modelo dice: Si Usted quiere hacer política, tiene que meterse como corriente interna en cualquiera de los dos grandes partidos. ¡Vaya Usted a ganarle una elección a esas corrientes internas que manejan el aparato y la caja!. ¿Le ganaría Usted una elección a Moyano?".
“Estas elecciones, como están planteadas, sólo favorecen el bipartidismo y perjudican a las fuerzas emergentes. La Presidenta Cristina Fernández, cuando anunció la reforma política allá por el 2009 convocó a las fuerzas políticas y los primeros que se sentaron fueron los radicales. La ley se aprobó con los votos del radicalismo y el justicialismo. Yo trabajé mucho en esa ley pero me derogaron dos artículos fundamentales que equilibraban la ley y establecían diferencias para las fuerzas emergentes. Esos artículos los borraron de un plumazo y dejaron a los partidos chicos en las mismas condiciones que los partidos grandes que tienen aparato y dinero”, sostuvo el líder de Proyecto Sur.
Los artículos a los que se refiere Solanas son el 107 y el 108 que hablaba de las nuevas condiciones que tenían las fuerzas emergentes para acceder a la personería jurídica y que fueron vetados por la presidenta con la intención oculta según sus críticos, de “favorecer al bipartidismo radical-peronista”.
El diputado nacional y líder de Unión Celeste y Blanco Francisco De Narváez consideró la imposibilidad de ajustarse al calendario previsto "porque los tiempos son impracticables. Explíquenme cómo, con un sistema arcaico de votación, en 16 días vamos a tener un resultado; salvo que estén preparando un gran fraude y vayan a decir el día 17 que ganó fulano o mengano y tengamos una gran discusión. Cómo puede ser que con la tecnología que hoy existe no hayamos podido votar una ley que contemple el voto electrónico y seguimos con la lista sábana retrógrada", afirmó.
Por su parte, la titular del GEN (Generación para un Encuentro Nacional), la bonaerense Margarita Stolbizer, sentenció: “Nosotros hemos cuestionado esta ley desde el momento que fue sancionada porque afecta a la igualdad de los partidos en la competencia electoral. Se le exigen una cantidad de requisitos a los partidos nuevos para que se den de baja la cantidad de afiliaciones y entonces en la interna abierta se limpia a los partidos chicos y no los dejan participar en las elecciones generales".
El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, sostuvo a la prensa que la situación “es bastante confusa y hay muchas dudas sobre su realización, somos muchos los que tenemos dudas acerca de su viabilidad. No me pareció una buena propuesta. Es como querer encorsetar un sistema, el cual no sé si tiene fundamento, obligando a todo el mundo a votar en la interna. Es otra fecha más en la que movilizamos a la gente”.
Por su parte, la precandidata presidencial de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, advirtió que la nueva ley electoral "es de imposible cumplimiento. Estas son las premuras con que se dictan las leyes sin tener en cuenta los plazos, la estructura de la justicia, los padrones, con una ley no debatida suficientemente", enfatizó la diputada chaqueña.
El senador jujeño por la UCR , Gerardo Morales, expresó que "las afirmaciones de la jueza (María) Servini de Cubría son un llamado de atención sobre la incompetencia del Gobierno para implementar las nuevas reglas o, lo que es aún peor, su intención de no cumplir con la Ley".
A pesar de todas estas críticas, desde el gobierno nacional se hace oídos sordos a la misma y en las voces del ministro del Interior, Florencio Randazzo, y del Director Nacional Electoral, Alejandro Tullio, han salido a defender la instrumentación de las Primarias.
Randazzo dijo que “los padrones serán los mejores en treinta años”, al tiempo que acusó a “sectores de la oposición” de querer “mantener viejos vicios de la política. El sentido de las elecciones primarias es que el 14 de agosto, la sociedad argentina, que tanto reclama por las instituciones, vaya a votar en elecciones libres y obligatorias”, recalcó.
Tullio por su parte, ratificó que “las primarias se van a hacer en la Argentina desde el momento que es Ley y las mismas están a la vuelta de la esquina. Los padrones están actualizados y la ley establece que las fechas son el 14 de agosto para las primarias y el 23 de octubre para las elecciones presidenciales".
A pesar de que el oficialismo niegue a los cuatro vientos que la Reforma Política aprobada en el Congreso en 2009 haya sido hecho como un proyecto a medida del oficialismo y la candidatura de la presidenta para octubre, la realidad parece chocarle nuevamente contra la cara, ya que las imposiciones que se dan a las minorías políticas, sobre todo a las de izquierda y centroizquierda, son tan grandes, que hacen muy difícil que puedan presentar candidatos propios en las próximas elecciones, dejando un espacio vacante en la política local que podría ser cubierto con el discurso K.
La reforma política, en vez de bajar el tono a la disputa verbal y política que viene manteniendo el oficialismo con gran parte de la oposición, lo que hace es echarle más leña al fuego al clima político y alejarse de la sociedad, que pide a gritos consensos y no iniciativas que dividen aún más a una sociedad cansada de divisiones.