Desde la estructura de la CC, y en discordia con sus ex socios del Acuerdo Cívico, Elisa Carrió dio inicio a su campaña presidencial. Voráz, irónica, matrona, son algunas de las caras que muestra “lilita”a La Tecla
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“Vení, Vasco, vení. ¿Vieron qué buen mozo es?”, insiste Elisa Carrió, con una mueca cómica dibujada en la cara. Abel Miguel, ex intendente de Junín y actual diputado provincial, la mira, y no hace caso. Quizá ya está acostumbrado a este tipo de bromas de la candidata a Presidenta.
Sucedió durante el inicio de la presentación de la propuesta programática para Buenos Aires, en el instituto Hanna Arendt, ubicado a pocos metros del Congreso. Pero la escena no es original, es casi una marca de Lilita, que gusta cortar de forma burlona la formalidad de los encuentros de campaña.
Tras un breve refrigerio, la diputada nacional encara el diálogo con La Tecla. La acompaña el candidato a Gobernador y diputado nacional Juan Carlos Morán y parte de su equipo de prensa.
-¿Cuál va a ser la imagen que vamos a ver de Elisa Carrió este verano?
-La de siempre, la auténtica; nosotros no decimos lo que siempre le agrada a la sociedad, somos lo que somos, no representamos una imagen.
-Pero, aún siendo lo que es, esto es una imagen, muestra una imagen.
-Es cierto, pero no tenemos asesores de imagen, no tenemos marketing.
-Eso es otra cosa.
-No, pero esto es muy importante. Todos los políticos toman una decisión en campaña, que es tener asesores para decir lo que quiere la gente, para ir a programas populares de televisión como el de Marcelo Tinelli, para vender una imagen; son productos. Nosotros hemos tomado una decisión de principios: el comité de campaña, las encuestas; todo lo hacen militantes del partido, que ya están formados en varias campañas. Nosotros hacemos los afiches por gente formada en la comunicación, pero con la decisión de que somos lo que somos, no queremos que haya engaño; si nos votan queremos que sepan cómo somos, lo que fuimos, y no vender una cosa que después es mentira; el marketing electoral desmesurado forma parte de la mentira.
-Dice, entonces, que van a mostrarse como son, ¿y cómo son?
-Somos los únicos que estamos ordenados, que podemos mostrar candidatos, y todo en un clima excelente, sin peleas. Somos una especie de familia, no en el sentido nepotista del término, sino desde el afecto, y esto también renueva la política, porque no es que uno está mirando con sospecha al otro, estamos todos contentos.
-¿Contentos pero solos?
-No, para nada. Estamos orgullosos de poder ampliar nuestra estructura hacia la sociedad, en vez de hacerlo hacia otros partidos.
-¿Reniega de los partidos tradicionales?
-Lo que sucede es que tuvimos experiencias muy traumáticas en los cierres, porque esta fuerza no está acostumbrada al apriete, y preferimos la ampliación de cara a la sociedad; hay tanta gente que se quiere incorporar porque también ve un partido de ciudadanos, más que de políticos tradicionales.
-Viéndola con los demás candidatos da la impresión de que fuera una madre con sus hijos, o una gallina con sus pollitos.
-Eso es normal. Yo tengo un hijo de 37 años que no está en el país, que decidió irse afuera porque acá no le ofrecían las oportunidades que quería. A lo mejor hay algo psicológico de sustitución. Mi hijo se tuvo que ir afuera para poder avanzar, y yo, como otros, me quedé a construir en el país, para que mis nietos sí puedan volver, y establecerse en Argentina. Debe de haber algo emotivo en eso, pero, de todas maneras, es inevitable que la relación sea familiar. Yo los he visto crecer. Maricel (Etchecoin Moro, presidenta de la CC provincial) entró en el partido cuando tenía veinte años; Fernandito Sánchez (legislador porteño), también; otros tenían el pelo largo y ahora les queda poco. Pero, además, esto significa una gran innovación en materia partidaria, porque los jóvenes que están en la CC no están para los actos, sino que se han formado con una gran exigencia y hoy son grandes dirigentes. Acá no hay chantismo.
-Usted es, y ha sido, tildada de loca, de rara, muy cuestionada por su forma de hacer política. ¿Cómo se lleva con todo eso?
-Lo tomo muy bien. Cuando yo estaba en la universidad y era profesora titular de Derecho, muy joven, a los 25 años, el resto de los profesores titulares, que tenían 50 y 60 y formaban parte de la elite de la universidad, me querían y no me soportaban, como me puede suceder ahora. Decían: “Carrió es brillante, pero está loca”, en el sentido de que rompía los paradigmas teóricos de la ciencia; no sabían dónde encuadrarme. Y esto me pasó en la política, sobre todo en la UCR, donde ser mujer, y además pensar por mi cuenta, es demasiado.
-Usted hablaba de incorporar sectores sociales apolíticos en la Coalición Cívica. ¿Cómo vincula esto con la movilización popular que se dio tras la muerte de Néstor Kirchner?
-Yo analizo las elecciones, no analizo las encuestas...
-No le hablo de encuestas, sino de la gente que se movilizó para despedir a Kirchner.
-Tienen todo el derecho. Hay una Argentina que cree en ellos y otra que no cree en ellos, por eso la disputa democrática.
-¿Se ve compitiendo con Cristina Fernández?
-Nosotros estamos proponiéndole a la sociedad un proyecto determinado, por eso presentamos los programas de cada provincia, y en marzo un programa nacional, que va a contener todo. Con todo ese trabajo, con toda nuestra experiencia y con los grandes candidatos que tenemos estamos convencidos de que vamos a ganar.
Si me preguntan por los que se postulan por los otros partidos, no tengo la más pálida idea de quiénes van a ser. Todavía, salvo Pino Solanas, no hay ninguno definido. ¡Hay tantos! Se suben, se bajan. Lo único que tenemos en claro es que la CC tiene toda su fórmula, todos sus candidatos. Seguramente en algún momento sabremos los otros, y sabremos las propuestas; por ahora parece que nadie sabe nada.
Pero no es algo que nos preocupe a nosotros, que vamos para adelante, como la canción de Ricardo Montaner, ¿viste?: “Soy feliz, soy feliz...”. Así estamos nosotros, convencidos de que ganamos.
VER NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 397 DE REVISTA LA TECLA