Sigue siendo acuciante la situación de numerosas localidades de la Provincia. Más de 50 distritos evalúan pedir la emergencia ante la falta de precipitaciones. Panorama preocupante para los productores, que ya estiman “perdida” gran parte de la campaña de maíz y temen porque la soja corra la misma suerte
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Más de 50 distritos bonaerenses pedirán en las próximas semanas la emergencia agropecuaria buscando acceder así a los beneficios impositivos, debido a la crítica situación que sopesan los distritos afectados por la falta de lluvias.
Ese es el diagnóstico que fue trazado por técnicos de los ministerios bonaerenses de Asuntos Agrarios y Economía, el Banco Provincia y entidades rurales como Carbap, durante una nueva reunión de la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario (Cedaba).
La Cedaba acordó mantener “en observación” la evolución de los cultivos de maíz y soja en los distritos más comprometidos, y se fijó una nueva reunión para el 8 de febrero con el objetivo de evaluar y definir si se conceden los beneficios a los partidos que soliciten las declaraciones de emergencia y desastre.
Hasta ese día, los distritos tendrán tiempo para elevar el pedido de a la entidad, buscando respuestas económicas y políticas urgentes para paliar una realidad cruda.
La “emergencia” agropecuaria se concede cuando el nivel de afectación de los campos se ubica entre el 50 y 79 por ciento e implica la prórroga del pago de Impuesto Inmobiliario Rural (IIR) y las obligaciones con el Banco Provincia durante el plazo de vigencia de la declaración.
En tanto, el “desastre” –con afectación superior al 70 por ciento- concede también los beneficios del Bapro pero exime a los productores del pago del IIR.