El jefe de la Policía bonaerense en un mano a mano con La Tecla habla de todo. Los cambios en la cúpula policial, la denuncia de Stornelli, la lucha contra las drogas y además se muestra como esposo y papá
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El jefe de la Policía bonaerense, Juan Carlos Paggi, habla de todo en una entrevista exclusiva con La Tecla. Las necesidades de la fuerza, la denuncia de Carlos Stornelli y su vida privada.
¿Dónde pasó su infancia?
-¿Ya? Bueno, está bien. Pasé mi infancia en Benavídez, que hoy es un gran country. A veces voy para allá y lo desconozco. Antes era todo campo, cultivos. Nací en Capital Federal porque mi papá era ferroviario y mamá me tuvo en el hospital Ferroviario, pero me crié en Benavídez y viví ahí hasta los 18 años. Siempre que puedo, vuelvo. Soy muy orgulloso de mi pueblo natal. Allá están mis amigos de la infancia, con los que nos reunimos cada vez que se da la oportunidad. De hecho, nos juntamos a cenar la semana pasada. Y la verdad es que la paso muy bien. Esos en-cuentros me hacen recordar esas cosas que uno nunca pierde. Puedo hasta sentir el olor de la comida que hacía mamá.
-¿A qué le gustaba jugar?
-Me gustaba jugar a la pelota. Después, cuando fui adolescente, empecé a hacer mis primeras armas con una raqueta, porque había aparecido Guillermo Vilas. De lo contrario, hubiera seguido jugando a la pelota.
-¿Qué conflictos le acarreó la adolescencia?
-Ninguno, nunca tuve conflictos. Eramos un grupo tranquilo, nos entreteníamos haciendo un poco de música. Teníamos una banda de rock con algunos amigos.
-¿Qué tocaban?
-Tocábamos rock and roll y rock nacional. Algo de Los Gatos, Pescado Rabioso, Papo; todo lo de aquella época. Yo tocaba de todo un poco: el bajo, la guitarra, la batería.
-¿Le gustaba ir a los bailes?
-Sí, claro que me gustaba. Me tocó una época que hasta que no cumplíamos los 18 años sólo podíamos quedarnos hasta las 10 de la noche, en la matiné. Así que esperaba con ansias ese momento para quedarme un rato más. Después, salíamos bastante seguido. Solía ir con una hermana que me sigue inmediatamente en edad. Ella compartía sus amigas conmigo y yo mis amigos con ella (Ríe).
-¿Cómo era su relación con las mujeres en aquellas épocas?
-Me llevaba bien, siempre muy amenas.
-Pero… ¿era un tipo ganador?
-(Ríe) No, me costaba mucho. Tenía que ponerme el overol y trabajar y trabajar.
-¿Cuál fue su primer trabajo?
-Trabajé en una empresa que se dedicaba a la fabricación de cuero reconstituido. Se llamaba Cueroflex y estaba en la zona de Carapachay. Yo me encargaba de pesar los cueros en una balanza. No era nada de otro mundo.
-¿Es celoso?
-No, para nada.
-¿Y machista?
-Tampoco.
-¿Qué admira de una mujer?
-La inteligencia.
SOBRE LAS NECESIDADES DE LA FUERZA
-¿Qué necesitaría en este momento la Policía de la política?
-Nos hemos llevado una grata sorpresa con el gobernador Scioli. Se involucró y se puso al frente del tema seguridad. También el ministro ha sabido asesorar al Gobernador en lo que necesitaba la fuerza. Y esas cosas fueron llegando con mucha agilidad. Teníamos la flota automotriz muy deteriorada. Había móviles que andaban con los paragolpes atados con alambre. Y en estos años se compraron dos mil vehículos. Por otra parte, el personal necesitaba chalecos antibalas. Un efectivo se sacaba el chaleco y se lo dejaba al otro que entraba de servicio. Por supuesto, todo transpirado, sucio. Muchos estaban vencidos. Entonces, el Gobernador y el ministro compraron veinticinco mil chalecos, que de a poco están llegando. Ya tenemos más de doce mil. La idea es adquirir cincuenta mil, para que cada efectivo cuente con su chaleco. Que sea como el arma, a cargo personal. Cuando el efectivo se vuelve en micro para la casa, que lo haga con el chaleco puesto. Esto significa calidad de vida para la comunidad y también para el policía.
-El Gobernador destaca siempre la lucha contra la droga.
-Hemos dado pruebas manifiestas de que estamos decididos a combatir este flagelo. Se han desmantelado laboratorios que ni siquiera se sabía que existían hasta que Policía los comenzó a seguir. El daño que le hemos producido al narcotráfico es muy severo. Así como el Gobernador está orgulloso por esta lucha, también lo debe estar la ciudadanía. Son horas de trabajo, esfuerzo y grandes ausencias con la familia
y los hijos para obtener estos excelentes resultados, que por ahí los medios solamente muestran en una foto.
CAMBIOS EN LAS DEPARTAMENTALES
-¿Por qué se dan con tanta frecuencia los cambios en las departamentales?
-Los cambios se dan por cuestiones netamente operativas, de rendimiento; cuestiones que tienen que ver con los diferentes análisis que realiza el mismo ministro o la plana mayor. Son muchas las razones. A veces esos cambios se dan para mejor. El jefe de la departamental es ascendido porque se lo premia por su labor con una máxima jerarquía y tiene que ser reemplazado. Acá, en La Plata, Roberto Castronuovo ascendió y tuvimos que designar a otro jefe. En San Martín, Quilmes y La Matanza, pasó lo mismo. Igual no se dan tan a menudo.
-¿Es saludable esto?
-Sí, suelen ser saludables los cambios. Implica que el personal que está en la base de la pirámide institucional no se acostumbre tanto a la forma de conducir y dirigir que tiene un jefe, en una departamental, particularmente. Por eso, Poli-cía no deja más de dos años a un mismo jefe en una departamental, sino que lo cambia o lo rota. Yo estuve dos años acá, en La Plata. Creo que junto con Roberto Savasta fuimos los que más tiempo hemos permanecido. Y creo que fue saludable, tanto para el personal de La Plata, que ya se había acostumbrado a Juan Carlos Paggi; como para el de Almirante Brown, ya que llegaba Juan Carlos Paggi, que era nuevo y había que movilizarse. Escoba nueva siempre barre bien (Ríe)
LA DENUNCIA DE STORNELLI
¿En que quedó la denuncia de Stornelli que hablaba de un complot en su contra, llevado adelante por ex policías y delincuentes que estarían vinculados a varios asesinatos producidos en el Conurbano?
-Inmediatamente me puse a disposición de la Justicia y me presenté a de-clarar ante el fiscal Romero. El objetivo es que todo esto se investigue a fondo. Siento la responsabilidad de estar al frente de las cincuenta y cuatro mil fa-milias de la fuerza. Si bien conozco que el doctor Stornelli no denunció a toda la Policía, sino a algunos, debemos in-tentar arrojar claridad. Y el fiscal Romero seguramente lo va a hacer con mucha sapiencia, para que no se demonice a la institución. Esa no fue la intención del ministro.
-En su momento usted dijo que apoyaba la investigación pero que no podía ratificar los dichos de Stornelli…
-No, no dije eso. Dije que apoyaba la investigación pero que no era quién para ratificar lo que el doctor Stornelli había denunciado. Apoyo la denuncia. De hecho, he cooperado con las tareas que han estado a mi alcance para colaborar con la Justicia.
-¿Usted lo asesoró?
-No, para nada. El fue quien reunió los elementos para presentarse ante la Justicia. Es más, me enteré de la denuncia luego de que la hizo.
-Seguramente no le cayó del todo bien enterarse de la denuncia una vez presentada...
-No pasa por mi agrado o mi desagrado. Fue una decisión íntima del doctor Stornelli. No me caben dudas de que a esta altura los elementos reunidos por el ministro están aportando para el pronto esclarecimiento del caso.
La nota completa en esta edición de Revista La tecla.