23 de febrero de 2026
VOLCADO DE EFLUENTES
Olor a crisis ambiental: dos municipios en disputa y posible vía judicial
Madariaga constata derrames cloacales sin tratamiento y evalúa acciones judiciales mientras el municipio geselino sigue sin ofrecer explicaciones técnicas.

Un relevamiento realizado en la zona de la planta depuradora de Villa Gesell encendió alarmas por recientes modificaciones en el escurrimiento de efluentes cloacales, sin que exista hasta el momento una explicación técnica por parte del municipio. Los registros comparativos muestran una merma en áreas donde históricamente ingresaban líquidos residuales, lo que sugiere una alteración deliberada del sistema de saneamiento.
El cambio coincide con la apertura de un zanjón detectado por concejales del bloque La Libertad Avanza – UVG, que estaría desviando efluentes sin tratamiento adecuado hacia jurisdicción de General Madariaga. Según las observaciones, el desagote ya no seguiría el recorrido previsto hacia Monte La Paloma y posteriormente a Mar Chiquita, sino que atravesaría zonas sensibles con un impacto ambiental que alcanza a dos distritos.
La falta de información oficial y de monitoreo especializado alimenta sospechas sobre decisiones tomadas sin controles, ni planificación, en la gestión de los residuos cloacales. Las imágenes aéreas exhiben canales de desagote de hasta dos kilómetros que cruzan la Ruta 11 y terrenos rurales, replicando un problema similar al ya denunciado por Pinamar y profundizando el cuadro de irregularidades.
Ante esta situación, autoridades de General Madariaga labraron un acta de constatación en la zona y adelantaron que evalúan acciones judiciales por la contaminación producida por los derrames provenientes de Villa Gesell. En paralelo, se identificaron nuevos puntos de cruce de efluentes cerca de la rotonda de ingreso a la ciudad, con líquidos avanzando hacia sectores productivos y obradores de obra pública.
El concejal Luis Vivas, impulsor de la investigación inicial, anticipó que formalizará pedidos de informes para determinar responsabilidades y exigir garantías ambientales. Mientras el desvío de efluentes continúa sin explicación oficial, la crisis expone una falla crítica del sistema de saneamiento y un preocupante vacío de control estatal en una zona de alto impacto ecológico y comercial.