Argentina
Lunes, 26 septiembre 2022
NOTA DE GRAFICA
25 de julio de 2022

Los socios menores de Juntos

Además del radicalismo y el PRO, varios sectores integran la alianza opositora. Qué perspectivas tienen de cara al futuro y cómo organizan el trabajo territorial para ganar espacios en 2023

Por Javier Garbulsky

“No es momento para hablar de candidaturas” asoma como una de las frases más repetidas en la política argentina. Claro que la consigna choca con lo que realmente ocurre en la vida cotidiana de los partidos y alianzas. Así, en Juntos hablan de trabajo, consensos, diálogo, aunque cada uno de sus componentes desarrolla una tarea minuciosa para expandirse y colocar a sus mejores hombres en puestos expectantes.

La premisa es mostrar un espacio dialoguista y de diálogo, para intentar confrontar la imagen con la del oficialismo, inmerso en una lucha intestina que desgasta el poder del Frente de Todos. Sabida es la rutina de la Unión Cívica Radical o el PRO, cada partido con sus respectivos matices, pero no es tan público el trabajo que desarrollan los socios menores de la oposición.

En un frente con visiones diferentes sobre varios temas centrales, la Coalición Cívica aparece como el sello con mayores posibilidades de pelear representatividad con boinas blancas y amarillos. Su indiscutida lideresa, Elisa Carrió, tiene un peso importantísimo y es, además, socia fundadora de Cambiemos, hoy Juntos. “Tenemos que mirar mucho el territorio, en la Provincia tenemos una construcción importante, hemos generado unos cuantos liderazgos, deberemos tener cierto nivel de pragmatismo a la hora de definir la estrategia en cada uno de esos territorios”, aseguraron desde el cuartel bonaerense de la Coalición.

El presidente del partido en la Provincia, Andrés de Leo, fue contundente al aseverar: “Yo soy de los que creen que el consenso es superior a la competencia, pero esos consensos tienen que darse sobre una propuesta muy amplia y, fundamentalmente, que nadie quede excluido. Si el consenso implica que hay sectores que quedan excluidos y otros que pueden ser competitivos, está bien definirlos en elecciones”.

Toda una advertencia. Los lilitos tienen peso en la Legislatura, con dos diputados (Maricel Etchecoin y Luciano Bugallo) y dos senadores (Andrés de Leo y Elisa Carca), además de unos cuarenta concejales en más de treinta distritos. El GEN, por su parte, cuenta con dos legisladores provinciales, aunque Margarita Stolbizer, diputada nacional y máxima referente del espacio, es consciente de que poco podrán hacer, más que pelear por conservar su escasa representación dentro de la alianza opositora.

En el caso de los peronistas no K, con referentes como Joaquín de la Torre y Miguel Angel Pichetto, buscan aglutinar a exduhaldistas y exkirchneristas para pelear por algún espacio local, con una ambición de máxima: sumar legisladores bonaerenses. El candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en 2019 suma voluntades por derecha, incluso a la derecha del PRO, mientras que quien fue ministro de Vidal y alcalde de San Miguel dispara sobre el vidalista Diego Santilli, alfil de Horacio Rodríguez Larreta, y endurece su discurso de confrontación con el Gobierno y el progresismo.

Por su parte, Emilio Monzó hace honor al nombre de su partido, llamado “del diálogo”, y trabaja para ampliar la alianza a través de acuerdos con Patricia Bullrich y con Santilli, mientras mira de reojo un gran pacto entre él, Facundo Manes y sectores peronistas no cristinistas.


Margarita Stolbizer (GEN)

“Sabemos que estamos en el último lugar en cuanto al armado” La diputada nacional Margarita Stolbizer (GEN) aseveró que “somos un partido pequeño, nuevo, moderno e incorporado últimamente a la coalición. Sabemos que estamos en el último lugar en cuanto al armado y a las consultas, cosa que nos dificulta, y por eso vivimos reclamando una mayor apertura y una mayor participación, pero los partidos fundadores no son tan proclives a abrirse”.

Con representación en el Congreso y la Legislatura bonaerense, la dirigente remarcó: “Tenemos un vínculo estratégico con el radicalismo, que decidió generar esta apertura, a través de Facundo Manes, hacia un modelo más progresista y humanista”.

En cuanto al desarrollo territorial de su espacio en la Provincia, la legisladora nacional consideró: “Somos fuertes en la Séptima sección, como en el caso de Azul con Omar Duclós, que fue intendente durante varios períodos; con concejales; ahí hemos hecho buenas elecciones”.

Además refirió que “estamos bien en 25 de Mayo, donde tenemos a Ramiro Egüen como concejal, que es un candidato a intendente muy potente”. En otros puntos de la Provincia marcó a Guaminí (Sexta sección), donde el exconcejal Ignacio Zavaleta “sería un gran intendente”. Añadió: “En Morón, de donde soy, tuvimos un concejal (Sandra Yametti) hasta el año pasado, y esperamos volver a tenerlo. Igual en La Plata, donde tuvimos a Gastón Crespo y queremos tener otro”.


El monzoísmo juega fichas a varias bandas y prepara sus postulantes

Desde el sector de Emilio Monzó afirmaron que el dirigente trabaja paa ampliar la pata política de Juntos, volcado hacia Patricia Bullrich. Busca sumar acuerdos con lo que llaman el “peronismo blanco”, como el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, Florencio Randazzo o Juan Manuel Urtubey.

Al mismo tiempo sigue dialogando con Horacio Rodríguez Larreta, aunque se acercó a la exministra de Seguridad porque “primereó” y le dio lugar, además de cierto resentimiento con el vidalismo, que los dejó fuera de las listas en 2019. Uno de los objetivos en la Provincia es que haya un candidato en todos los distritos que reporte a ese espacio, sea del PRO o que provenga de algunos de los socios.

La mesa chica bonaerense la integran Nicolás Massot, concejal en Tigre y enfocado a la estrategia electoral y política; el senador provincial Marcelo Daletto, encargado de fichar candidatos en los territorios, y Sebastián García de Luca, quien participa del armado nacional junto a Federico Angellini y a Pablo Walter, hombre de confianza de Patricia Bullrich.

El monzoísmo propone como candidatos a intendentes propios a Nicolás Massot en Tigre y va por la reelección del alcalde de Rivadavia (Javier Reynoso), que responde a Sergio Buil, que juega en tándem con el expresidente de Diputados. Tampoco descartan que Lorenzo Natali sea una opción para la intendencia de Bahía Blanca. En tanto, Ramón Lanus (RECREAR) trabaja con ellos y quiere ser candidato en San Isidro.


Andrés De Leo (CC-ARI)

El lilismo apunta sus cañones a conquistar cuatro distritos


El presidente de la Coalición Cívica, senador provincial Andrés de Leo, aseguró que el espacio está “pensando en integrar o acompañar alguna de las fórmulas a Gobernador, pero no descartamos que, llegado el momento, la C.C. pueda tener candidatos propios si se dan las circunstancias”. Agregó: “En muchos distritos tenemos dirigentes que van a ser precandidatos a intendente, nosotros estamos trabajando y fortaleciendo esas propuestas.

Después veremos qué marco de internas se va a dar, si va a ser a través de una PASO, si va a ser por consensos”. De Leo admitió que irá por la intendencia de Bahía Blanca, aunque “todo dependerá de cómo se conforme el menú nacional y provincial”. Además de Bahía Blanca, el espacio considera que en varios distritos tienen figuras competitivas, en condiciones de presentar un candidato propio.

En este sentido destacan el caso de Roque Pérez, donde encabezó listas de ediles y tuvo al postulante a la intendencia Juancho Cravero en 2021. También señalan a Carla Bruno, presidenta del partido en Bragado, y al concejal Diego Reyes en Puán, donde la boleta del lilismo logró el 40% de los votos en las elecciones del año pasado. “Habrá que ver también qué pasa en Junín, donde hay buen músculo, y en Saavedra, donde tenemos un buen candidato, que mide bien, como es Fernando Cledou”, añadió De Leo.

En la Coalición Cívica no apuntan a ninguna sección electoral en particular e insisten en la idea de explorar varios caminos, que van de la PASO a la negociación. “En cada territorio es diferente”, dijo el legislador, explicando que “en distritos como Guaminí, Villarino, los dirigentes nuestros tienen una buena relación con los del PRO, trabajan en conjunto o forman parte de los gobiernos municipales, por lo que pueden preferir negociar y consensuar”.

Además indicó que “en Coronel Suárez, el último candidato a intendente de Juntos fue nuestro, Alberto Fernández, pero podría haber sido uno del PRO si medía mejor que el nuestro”.


El peronismo no K junta dirigentes y sueña con espacios

El peronismo republicano de Joaquín de la Torre centra su trabajo en la Primera sección, con eje en San Miguel, distrito que gobernó hasta 2016, cuando fue nombrado ministro -primero de Producción y luego, de Gobierno- de la gestión de María Eugenia Vidal. Tras cerrar un acuerdo con el radicalismo en 2021, el actual senador provincial renunció a la vicepresidencia de la Cámara Alta acusando a su bloque de negociar con el oficialismo, lo que reforzó la idea de que la radicalización de sus posiciones vendría de la mano de un intento por obtener el apoyo del expresidente Mauricio Macri y del sector de “halcones” de Juntos.

En el caso de la franja que comanda Miguel Angel Pichetto, busca ampliar su base en el Conurbano, con referentes peronistas no K como Eduardo Camaño, exministro bonaerense y exlegislador; Daniel “Chicho” Basile, exdiputado provincial y nacional y miembro de la mesa chica nacional, y Baldomero Alvarez, exintendente de Avellaneda y con paso por el Gobierno y la Legislatura provinciales. En el interior, especialmente en la Cuarta sección, sumó al exdiputado y exintendente de General Villegas, Gilberto Alegre.