Argentina
Domingo, 14 agosto 2022
CRISIS DEL FDT
21 de junio de 2022

Massismo en estado de alerta y movilización en una semana cargada de hechos negativos

El Frente Renovador se siente desplazado en la pelea entre el albertismo y el cristinismo y busca marcar la cancha. Sergio Massa quiere recobrar centralidad, su tropa sale a dar batalla y pone en cuestionamiento la promesa de Cristina de que el Frente de Todos se mantendrá unido, aunque el portazo del tigrense está lejos.

Por Hernán Sánchez
Massismo en estado de alerta y movilización en una semana cargada de hechos negativos - La Tecla
Massismo en estado de alerta y movilización en una semana cargada de hechos negativos - La Tecla

Sergio Massa no se puede permitir quedar diluido completamente en la pelea entre el Presidente y la Vicepresidenta, mucho menos no reaccionar frente a cuestionamientos como el que le realizó ayer Cristina Fernández o frente a la convocatoria de Daniel Scioli (su peor enemigo interno) por parte de Alberto Fernández para ocupar una cartera que el tigrense reclamaba para sí. 

En tropel, los dirigentes del massismo salen hoy a expresar el descontento, incluso bajo la figura de una supuesta interpelación a su propio jefe, para encender nuevas mechas en la siempre candente interna del Frente de Todos. Que Massa está molesto no es novedad, pero de ahí a dar el portazo y abandonar la coalición de gobierno hay todavía una buena distancia. 

“Muchos estamos cansados de ver a Sergio sometido al desgaste de buscar la unidad resignando posicionamiento personal. Hace 6 meses que viene planteando la necesidad de una mesa del Frente de Todos para que haya orden político y no le dan bola”. La frase la dice un importante dirigente en la estructura del massismo. Casi calcada la repite segundos después un vocero del Frente Renovador.

“Queremos un ámbito para discutir el tema de la inflación por la pérdida de confianza en la clase media. Cuando nuestros vecinos van a comprar al supermercado nos putean en todos los idiomas”, ahondó uno de los representantes del espacio, que comentó que “hay compañeros del interior que ven a Sergio demasiado atrapado en la agenda parlamentaria y que eso no le permite caminar el territorio”. No fue el único que dijo exactamente lo mismo ante la ronda de consultas que hizo La Tecla sobre el descontento de Massa con la situación reinante en el oficialismo.

“Por políticas inadecuadas del Gobierno venimos perdiendo la confianza de la gente y si no hay un golpe de timón se verá más afectada la calidad de vida de  nuestros ciudadanos”, repiten en las filas renovadoras. No pocos culpan a esas políticas erradas y a la pelea constante la pérdida de imagen positiva del tigrense. Massa está cada vez peor en las encuestas y desde adentro del espacio dicen que se debe a la falta de atención a la clase media, base electoral del renovadorismo.

También hay coincidencia en señalar que desde el Frente Renovador siempre se marcaron las diferencias internas “con respeto y sin quilombo mediático y eso no tiene correlato en otros sectores del Frente”. Lo dicen por el Presidente, y también por la Vice, que ayer en su largo discurso en Avellaneda sacudió un palazo hacia la Cámara de Diputados, al señalar que no le votan los proyectos que ella logra sacar en el Senado. Massa preside esa Cámara y es quien debiera asegurar los acuerdos para que salgan las leyes que Cristina quiere.

Aun siendo socio minoritario del Frente de Todos, el Frente Renovador debe evitar quedar relegado al ostracismo. Massa necesita recobrar cierta centralidad, decir “acá estoy yo”, necesita ser también quien ponga en dudas la unidad que Cristina y Alberto defienden circensemente mientas se vituperan sin descanso, tanto en público como en privado. El peligroso desafío de hacer equilibrio en la tormenta hoy lo pone cerca del naufragio.

Massismo en estado de alerta y movilización en una semana cargada de hechos negativos

Su obsesión por ser Jefe de Estado no descansa un segundo, y la tropa que le responde actúa en consecuencia. La llegada de Daniel Scioli al gabinete para reemplazar a Matías Kulfas en el ministerio de la Producción ha sido la peor noticia para Massa desde que se asoció a Cristina, La Cámpora y el PJ, todos aquellos de los que se distanció en un momento pero se vio obligado a reconsiderar para no mandar definitivamente al desván su sueño más profundo. 

La jura de Scioli enterró la idea del superministerio con el que el tigrense intentó persuadir a Alberto Fernández, y como si eso fuera poco, cuatro días después la Vicepresidenta toma el micrófono, elogia al nuevo funcionario del Gabinete y cuestiona a la Cámara de Diputados. Demasiado.

Esta tarde, en Morón, representantes del Frente Renovador del Conurbano y el ministro de Transporte de la Nación, Alexis Guerrera, se reunirán para dar a conocer algo que ya está definido de antemano: entre el viernes 15 y el sábado 16 de julio se hará el congreso partidario del FR. En principio era un encuentro provincial que tendría una mesa nacional, ahora hay quienes quieren convertirlo en congreso nacional. La sede prefijada es el hotel NH de Mar del Plata, reducto habitual para los encuentros del massismo; pero no se descarta que si se decide hacer un congreso nacional el mismo se realice en el predio porteño de Parque Norte. 

Ese congreso se ha venido postergando “para no generar rispideces hacia dentro del Frente de Todos por si alguno se iba de boca”, reafirmó un dirigente bonaerense. Precisamente, ahora el Frente Renovador necesita ese encuentro para elevar la voz y, por qué no, marcarle a Cristina Fernández que ella no es la dueña exclusiva del espacio. Ayer, le expresidenta dijo que no está en duda la unidad de la alianza de gobierno. Pues, hoy mismo, el massismo sale a poner en crisis esa afirmación al plantear la posibilidad de que Massa dé un portazo.

“Las bases piden que nos vayamos”, repiten como un mantra dentro del FR, y ponen sobre el escenario una posible interpelación al propio Massa en ese congreso. Sin embargo, más allá de las declaraciones hacia fuera, hacia dentro casi nadie cree que Sergio rompa la coalición. Massa es el dueño del Frente Renovador y como tal quien toma la decisión final. De las advertencias de hoy a las conclusiones del encuentro partidario habrá pasado casi un mes. Un mes en el que el tigrense seguirá siendo el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, y en el que tanto él como su espacio marcarán las disconformidades sin renunciar a ninguno de los derechos adquiridos. 

Como el tero, que trina lejos del nido, el massismo grita enojo mientras gana otro lugar en el Gobierno con la designación de Guillermo Michel al frente de la Dirección de Aduanas. Parece difícil que deje el gobierno y los lugares de poder (y de caja) un espacio que, entre otras cosas, tiene la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación; la vicepresidencia de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires; el ministerio de Transporte de la Nación y su homónimo bonaerense; la presidencia de Aysa, de Trenes Argentinos, del Arsat, del Enacom, y del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); el Director Ejecutivo de la CNRT, y otros cargos en distintos ministerios.