Sharon Stone ha vuelto a hablar del derrame cerebral que sufrió en 2001 y ha añadido un detalle que hasta ahora no había contado con tanta claridad. En el pódcast Mayim Bialik's Breakdown afirma que su entonces marido, el periodista Phil Bronstein, autorizó una cirugía cerebral exploratoria sin su conocimiento ni su consentimiento.Tenía 43 años y estaba en su casa de San Francisco cuando sintió un dolor en la cabeza que ha descrito como un rayo. Cayó al suelo y perdió el conocimiento. Al despertar intentó pedir ayuda e incluso conducir, pero se le entumecieron una pierna y un pie.
Dice que llamó a Bronstein convencida de que sufría un derrame, que él tardó en llevarla al hospital y que después decía a los médicos que ella fingía los síntomas.Allí hallaron una arteria dañada que le provocaba una hemorragia cerebral. El sangrado duró nueve días y le dieron un 1% de posibilidades de sobrevivir.En medio de esa crisis, Stone cuenta que recuperó la consciencia mientras la llevaban al quirófano. Se negó a operarse, se levantó de la camilla y exigió que detuvieran el traslado.
Según su versión, el médico sostenía que la intervención ya estaba autorizada; ella lo despidió en el acto. La jefa de enfermeras respaldó la decisión y ordenó devolverla a su habitación. La actriz ha dicho que no estaría viva hoy si no fuera por aquella sanitaria.Las primeras pruebas no localizaron el origen del sangrado.
Por insistencia de una amiga la volvieron a examinar, hallaron una arteria vertebral gravemente dañada y lograron detener la hemorragia.Tardó unos siete años en recuperarse del todo y tuvo que volver a aprender a caminar, hablar y leer.
En ese tiempo se divorció de Bronstein, con quien había adoptado a Roan, y más tarde adoptó a Laird y Quinn. También ha asegurado que perdió los 18 millones de euros que tenía ahorrados.
De aquella experiencia, resume, aprendió cuál es la alternativa a envejecer.