La Tecla
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Durante años, el Indio Solari convirtió el misterio en parte de su identidad artística. Mientras millones de fanáticos seguían cada uno de sus movimientos, el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota eligió mantenerse lejos de los flashes y refugiarse en una imponente propiedad ubicada en Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó.
La casa, rodeada de árboles y alejada del movimiento urbano, fue mucho más que una vivienda. Allí desarrolló gran parte de su vida familiar junto a su esposa Virginia Mones Ruiz y su hijo Bruno, mientras construía un espacio pensado para preservar la intimidad que tanto defendió a lo largo de su carrera.
Con el paso de los años, la propiedad se transformó en una especie de “búnker creativo”. Dentro del predio funcionaba Luzbola, el estudio de grabación donde el músico componía y trabajaba en nuevos proyectos lejos de la exposición pública. El lugar también contaba con amplios jardines, pileta climatizada, talleres y distintos espacios diseñados especialmente para su rutina cotidiana.
La seguridad era una de las principales obsesiones del cantante. Según trascendió en distintas entrevistas y publicaciones, la residencia tenía estrictas medidas de protección y estaba pensada para evitar el constante asedio de admiradores y curiosos. La masividad del fenómeno ricotero convirtió cualquier aparición pública del Indio en un acontecimiento, motivo por el cual redujo cada vez más sus salidas y apariciones.
En una de sus últimas entrevistas radiales, el propio Solari definió la vivienda como “un pequeño resort” construido a su medida, donde podía convivir con la música, el silencio y los tratamientos médicos que necesitó durante los últimos años de su vida.
Tras su muerte a los 77 años, ocurrida justamente en esa residencia de Parque Leloir, el lugar volvió a cobrar una dimensión simbólica para sus seguidores. Allí pasó sus últimos años uno de los artistas más influyentes de la historia del rock argentino, el mismo que eligió el anonimato y el hermetismo como forma de vida aun en el punto más alto de su popularidad.