30 de abril de 2026
DEGRADACION SOCIAL
Comedores comunitarios: a los tumbos y bajo fuego libertario
Los recortes sobre políticas sociales en medio del hundimiento de la economía tienen un efecto devastador en la Provincia. El ajuste de Milei, el rol Kicillof y el peligro del acceso restringido a la alimentación.

Una de las primeras polémicas que estallaron durante el gobierno de Javier Milei puso en primer plano a los comedores comunitarios que funcionan en todo el país, y que generalmente dependen en buena parte de la asistencia estatal para poder alimentar a decenas o cientos de personas en barrios desfavorecidos. Fue cuando la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, decidió dejar de enviar comida con el argumento de que muchos de los comedores inscriptos en realidad no existían. (Resultó que al menos una parte de ellos sí funcionaban.)
En rigor, nadie sabe exactamente cuántos comedores y merenderos funcionan en la provincia de Buenos Aires y el resto del país. El conteo es complicado porque la existencia de un comedor es precaria: abre si hay comida, si alcanza el dinero, si la gente puede trabajar en él. Muchos funcionan en forma intermitente.
Algunos relevamientos parciales permiten tener una idea. Por ejemplo, a través de un trabajo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se constató la existencia de 199 comedores, merenderos y ollas populares en el Gran La Plata. Asimismo, cada uno de estos lugares atendía en promedio a 182 personas. Pero no abrían todos los días: la mitad sólo
funcionaban uno o dos días por semana.
“La lógica de funcionamiento de los comedores es compleja. En un barrio vos podés tener un comedor nuestro, uno de la Iglesia y una olla popular”, explicó a La Tecla Johanna Duarte, secretaria gremial de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). “Hay ollas que se arman en base a la necesidad del día. Un vecino consigue pollo, otros cortan verduras, otros ponen arroz. La solidaridad y la organización son muy dinámicas.”
Duarte apuntó contra el gobierno nacional por el ajuste y advirtió que el retiro del Estado en los barrios también tiene consecuencias más siniestras: “Hoy muchos vecinos están endeudados con mafias usureras. A los jóvenes los captan para cometer delitos porque es el único ingreso que pueden obtener. Cuando el Estado se va, entra el crimen organizado.”