14 de abril de 2026
COMPLICADOS
Sin respuestas y con $1.300 millones impagos: médicos profundizan el conflicto con IOMA
La AMP endurece su reclamo por una deuda de $1.300 millones y advierte que los atrasos ya afectan la atención y agravan la crisis del sistema de salud bonaerense.

La Agremiación Médica Platense (AMP) elevó el tono y declaró el estado de alerta médico gremial frente a lo que describe como un incumplimiento sistemático por parte del IOMA. El eje del conflicto es concreto y cuantificable: el Instituto aún no abonó la totalidad de las prestaciones correspondientes a febrero y mantiene una deuda cercana a los $1.300 millones. En un sistema que funciona con márgenes cada vez más estrechos, ese atraso no es un detalle administrativo, sino un factor de desestabilización directa.
Desde la entidad remarcan que el reclamo no es reciente ni aislado. Las gestiones para regularizar los pagos se repitieron “por múltiples vías y en reiteradas oportunidades”, sin que hasta el momento exista una respuesta concreta del organismo. Esa falta de interlocución no solo agrava la situación financiera de los prestadores, sino que erosiona la confianza en el vínculo institucional con el principal financiador de la salud en la provincia.
El impacto es inmediato y tangible: los honorarios adeudados corresponden al trabajo ya realizado por profesionales que dependen de esos ingresos para sostener consultorios, equipos de trabajo y, en muchos casos, el funcionamiento básico de sus servicios. La cadena de pagos comienza a tensionarse desde abajo, con médicos que ven comprometida su capacidad operativa mientras el sistema sigue exigiendo prestaciones sin garantizar contraprestación.
Pero el conflicto con IOMA también deja al descubierto un problema más profundo. Desde la AMP vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre un deterioro progresivo del sistema de salud, marcado por atrasos, desactualización de aranceles y una creciente pérdida de previsibilidad. La deuda actual funciona, en ese sentido, como síntoma de una estructura que ya no logra sostenerse sin sobresaltos.
En ese contexto, la declaración de alerta gremial no aparece como un gesto aislado, sino como la antesala de posibles medidas de fuerza. El mensaje es claro: sin regularización de pagos y sin garantías mínimas de funcionamiento, la continuidad de la atención empieza a quedar en discusión. Y cuando el sistema entra en esa zona, el problema deja de ser sectorial para convertirse en una amenaza directa para los pacientes.