Con el inicio de clases cada vez más cercano, equipar a un alumno en Argentina se está convirtiendo en un desafío económico considerable para los hogares.
Los precios de la canasta escolar 2026 muestran aumentos importantes, especialmente en útiles, mochilas, guardapolvos y tecnología educativa, superando incluso la inflación promedio de la economía.
En el nivel primario, un set básico de útiles escolares que incluye cuadernos, lápices, colores y reglas tiene un valor aproximado de 40.000 a 45.000 pesos, mientras que el guardapolvo obligatorio alcanza entre 35.000 y 38.000 pesos. Las mochilas varían ampliamente según el modelo: las más simples se consiguen desde 20.000 pesos, mientras que las versiones más completas superan los 130.000 pesos. En conjunto, el gasto total para equipar a un alumno de primaria puede oscilar entre 120.000 y 240.000 pesos, dependiendo de las elecciones de cada familia.
Para los estudiantes de nivel secundario, los costos también son significativos. Una mochila básica, cartuchera y útiles esenciales rondan los 95.000 pesos, con subas que siguen un patrón similar al de los alumnos más jóvenes.
Un factor cada vez más relevante es la tecnología educativa. La necesidad de contar con computadoras, impresoras y acceso a internet para actividades escolares incrementa considerablemente los gastos. Un kit tecnológico completo puede superar el millón de pesos, mientras que una versión más básica que incluya solo teléfono y conectividad ronda los 400.000 pesos.
Los rubros que más aumentaron este año son los útiles de reposición anual, la indumentaria escolar y los servicios de conectividad, con subas superiores al promedio de otros bienes y servicios. Este panorama genera un desafío real para los presupuestos familiares, que deben equilibrar calidad, cantidad y costos.
Frente a estos aumentos, las familias están adaptando sus estrategias de compra. Algunas anticipan las compras aprovechando promociones, otras reutilizan materiales del año anterior o buscan productos más económicos, mientras que muchas priorizan sólo los artículos indispensables para comenzar las clases.
En este contexto, la canasta escolar 2026 refleja que, más allá del derecho a la educación, la vuelta al cole se traduce en un gasto significativo que obliga a las familias a planificar con anticipación y a tomar decisiones económicas cuidadosas.
Los aumentos en útiles, indumentaria y tecnología consolidan a esta fecha como un momento crítico para los presupuestos domésticos, que muchas veces requieren ajustes considerables para garantizar que los estudiantes estén correctamente equipados para el inicio del ciclo lectivo.