Argentina
Viernes, 1 julio 2022
28 de abril de 2022

En medio de una crisis, Juntos por el Cambio le regala la centralidad a su principal amenaza

La alianza opositora vive horas de tensión, en parte derivada por el apuro de las candidaturas y la estrategia electoral. En ese contexto, pone en el centro de la escena a Javier Milei, el dirigente que más inquieta a los halcones del Pro.

Por Hernán Sánchez
En medio de una crisis, Juntos por el Cambio le regala la centralidad a su principal amenaza - La Tecla
En medio de una crisis, Juntos por el Cambio le regala la centralidad a su principal amenaza - La Tecla

Gerardo Morales dice que le jugaron sucio en el escándalo que estalló por el supuesto acuerdo que el presidente de la UCR realizó con Sergio Massa para resolver las designaciones de legisladores en el Consejo de la Legislatura. Mira con recelo a Mauricio Macri, porque ve su mano en lo que, considera, fue una operación en su contra. El propio Morales admitió que hubo mucha tirantez entre él y el expresidente en la reunión de ayer de la mensa nacional de Juntos por el Cambio, y que se deben una charla mano a mano.

La tensión entre el radicalismo y el Pro viene de mucho antes y quedará irresuelta si los líderes de los dos espacios no se reúnen y ponen los puntos sobre las íes desde ahora. Así como están las cosas, no alcanza con el documento donde todos los espacios se comprometen a sostener la unidad. La principal alianza opositora está en una crisis similar a la del oficialismo y con una amenaza latente de estallar por el aire en cualquier momento. Tampoco Elisa Carrió se encuentra cómoda en la discusión actual de la coalición. La mandamás de la Coalición Cívica también avisó, como los radicales, que si se incorpora Javier Milei al espacio ella se va; y le bajó el pulgar a una nueva candidatura de Mauricio Macri.

Ante tanta alteración pública, la mesa nacional de Juntos por el Cambio intentó bajar los decibeles de la interna con una reunión de urgencia. En el documento se expresó, además de lo mencionado de la unidad, la resolución de cerrarle la puerta a los libertarios. Una derrota para Macri y los halcones a pedido de radicales, lilitos y el ala moderada del Pro. Sin embargo, nadie acepta haber perdido y el efecto rebote de la juntada de este miércoles es contraproducente para los intereses de la propia alianza. 

“Con este documento lo único que hacemos es darle más visibilidad a Milei, dejarle el camino libre para que se despache en los medios y siga diciendo que la casta política lo quiere marginar”, reflexionó un legislador bonaerense de la UCR, enojado por la conclusión que se difundió de la reunión de la mesa nacional. “Tenés que acordar que Milei no va a entrar a la coalición pero no podés decirlo en público”, remató.

En efecto, a segundos de conocerse la conclusión del encuentro de Juntos por el Cambio, el economista libertario encontró el camino alisado para darle rienda suelta a su lenguaraz discurso y señalar, entre otras cosas que “nunca podríamos ir en un espacio que ha sido corresponsable del fracaso”, equiparando a la principal fuerza opositora con el kirchnerismo.
 

Hoy, Patricia Bullrich envió un furioso mensaje por whatsapp a los integrantes de la mesa nacional y a otros dirigentes de peso dentro de la coalición. “Estimados: Considero que la decisión de ayer de nombrar a Milei en un comunicado de JXC es un error total. Nosotros nos definimos por nosotros y no por el no a otros actores. Por otro lado, considero que la metodología no fue transparente. Este debate no figuraba en el temario y no había sido previamente discutido por el PRO. No se puede sacar de abajo de la mesa un tema que puede comprometer acuerdos de muchas provincias que nos permiten no dividir fuerzas en niveles subnacionales. Tampoco es prudente a un año y 4 meses de la elección decidir temas cuando aún no están decididos los candidatos, ni el programa de gobierno. Por lo cual considero que un partido democrático debe darse otra metodología en la toma de decisiones”, expresó la presidenta del Pro.

Tiene razón Bullrich en autorreprocharse (horas después de haber firmado ella misma el documento que ahora cuestiona) la centralidad que Juntos por el Cambio le da quien constituye la mayor amenaza electoral para el espacio, debido a que Milei puede nutrirse de más votos de la centroderecha que del kirchenerismo, aunque también rapiña de ahí producto de la desilusión que hay con el gobierno; y ya no solo en los jóvenes.

Es inentendible, y de una torpeza digna de principiantes, que la oposición siga enredada en el “problema Milei” -como ellos mismos lo llaman- nombrándolo constantemente. “Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”, dijo alguna vez Salvador Dalí, y quedó como un axioma que en la política funciona a la perfección. El líder de los libertarios necesita que hablen constantemente de él, y quienes más pueden sufrirlo no dejan de invocarlo.

Más curioso aún cuando desde Juntos por el Cambio salen a decir que el fenómeno Milei está alimentado por el oficialismo con el objetivo de dividirlos. Pues bien, si esa es la estrategia del kirchnerismo tan mal no le va. El despeinado verborrágico crece en las encuestas mientras su presencia hace mella en la sociedad Pro-UCR-CC que, enfrascada en su interna por las candidaturas del año que viene también ha abandonado la agenda que preocupa a la sociedad. 

Bullrich se refirió, en su escueta pero contundente misiva, al apuro que supone censurar desde ahora posibles futuras alianzas que serían necesarias para ganar. La presidenta del Pro, alineada con Macri, no se resigna a ver a Milei afuera de un conglomerado electoral unificado que enfrente al kirchnerismo. Los halcones amarillos tampoco darán por abandonada esa pelea pese a las advertencias de Morales o de Carrió. Y a la hora de jugar tampoco se detienen demasiado en los escrúpulos ni en las formas. Es lo que sospecha Morales que pasó con el contubernio denunciado acerca de su participación en la resolución sobre los consejeros de la Magistratura.

En medio de una crisis, Juntos por el Cambio le regala la centralidad a su principal amenaza

En Juntos por el Cambio están convencidos (o lo estaban al menos hasta hace un par de meses) que recuperarán el poder en 2023 a partir de la falta de gestión económica de Alberto Fernández y su equipo. Esa presunción hace que ahora todos quieran ser, generando puertas adentro un clima de máxima tensión, sobre todo en el Pro. La tirantez no se alcanza a disipar con forzadas fotos y encuentros entre Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri, quien ya mandó a decir que se entrena para jugar el “segundo tiempo”. El apuro lleva a confundir prioridades y a distraer la mirada sobre las demandas sociales. 

Lo que no dijeron, ni el documento ni la presidenta del Pro, es algo referido a los problemas que acucian a los votantes, quienes muestran decepción y enojo con el Gobierno y a la vez son permeables a una reacción de bronca que se canaliza en favor del discurso libertario. Enredada en su interna y en la preocupación que le supone el fenómeno producido por un outsider, la coalición opositora no puede recuperar una agenda que le permita ganar confianza social. Incluso, cuando sale de esa trampa tampoco parece estar enfocada en lo que realmente le importa a Doña Rosa, su padre y sus sobrinos.

Mientras el oficialismo gana lugares en los medios con su desquiciada interna y Milei se pasea por los canales de televisión insultando a la política, Juntos por el Cambio quiere recuperar centralidad sin saber bien el rumbo. Poner sobre la mesa de debate una reforma electoral, alejada estratosféricamente de las demandas urgentes de la gente, no parece ser el mejor camino para retomar la centralidad, adueñarse de la agenda y, con ello, quitarle protagonismo a quien hoy aparece como la amenaza más peligrosa para alcanzar el objetivo de que algún cambiemita vuelva a sentarse en el sillón de Rivadavia. 

Para no ser tratado como casta habría que prescindir de actuar como tal.