GRAN PERDIDA
24/08
Charlie Watts: una batería en clave de jazz en el más salvaje rock
Su temple era distintivo dentro de los Rolling Stones y eso lo convertía en una pieza clave de la banda. Casi 60 años de composiciones que marcaron muchas generaciones.
Cuando al frente de la banda se paran personas como Mick Jagger y Keith Richards y después se le suma Ron Wood, es difícil no quedar rezagado. Y eso parecía que pasaba con Charlie Watts, el baterista de aspecto tranquilo al fondo del escenario. Sin embargo, es uno de los cuatro componentes principales para ese gran mega fenómeno que son los Rolling Stones.

En 1963 el joven artista gráfico Charles Robert Watts se cruzó con Mick, Keith y Brian Jonesy el trío lo invitó a sumarse a su incipiente banda de rythm and blues. Además de meter el beat necesario para ese grupo británico que soñaba con sonar más blusero que cualquier norteamericano, el músico se ocupó de diseñar las primeras portadas. Pero como el baterista tenía su corazón jazzero, le dio al grupo el toque distintivo.

Nadie diría que los Rolling Stones son una banda de jazz, pero no faltan los toques con escobillas, los acompañamientos en los que bombos y platillos hacen su propia danza dentro del ensamble frenético del resto de los instrumentos. La banda se sostiene por sus cuatro costados y sin Charlie se termina esa majestuosa historia de la banda más longeva de la historia.

Paul Mc Cartney, el otro hombre que puede plantarse de igual a igual frente a estos artistas fue uno de los primeros en enviar sus condolencias: “Mucho amor para su familia y condolencias para los Rolling Stones”. “Charlie era un baterista fantástico y firme como una roca, te quiero Charlie, siempre te quise, hermosa persona”, señaló.



La vida privada del baterista ha sido más aparentemente tranquila que la de sus compañeros, ya que se casó con Shirley Ann Shepherd, a quien había conocido antes de que la banda tuviera éxito, y con quien tuvo a su única hija Serafina. De todos modos, también tuvo una época álgida en la que el alcohol y las drogas comenzaron a apoderarse de su voluntad. Fue durante los ochentas. “Mirando hacia atrás, Creo que fue una crisis de mediana edad. Todo lo que sé es que me convertí totalmente en otra persona alrededor de 1983 y salí de eso alrededor de 1986. Casi pierdo a mi esposa y todo por mi comportamiento”, había comentado él mismo en una entrevista.


En 2004 se vio obligado a llevar una vida mucho más sana cuando le diagnosticaron cáncer de garganta que, tras someterse a un tratamiento, pudo revertir. Hasta su muerte el músico  vivió junto a Shirley en Dolton, una aldea rural en el oeste de Devon. Con casi 60 años de trayectoria en la misma banda hoy se despide de esta tierra.