DEUDA BONAERENSE
03/04
El cuento de la buena pipa
La Provincia volvió a extender el plazo para la renegociación y sostiene la oferta original de abril de 2020. Los acreedores se mantienen firmes, pero aunque empiezan a accionar judicialmente saben que el default tampoco los beneficia.
Desde hace un año, cuando comenzó el proceso de renegociación de la deuda bonaerense en moneda extranjera por un total de 7.148 millones de dólares, el gobierno de Axel Kicillof no
ha pagado ni vencimientos de capital ni de interés y, frente a la negativa reiterada de los bonistas en aceptar la oferta, ha extendido consecutivamente los plazos de negociación. La última prórroga se dictó el lunes 29 de marzo y se extiende hasta el viernes 23 de
abril.

Pero en esta oportunidad la extensión del plazo llega tras las demandas impulsadas contra el Estado bonaerense ante el Tribunal para el Distrito Sur de Nueva York, por parte del grupo acreedor GoldenTree Asset Management. Los bonistas señalan que el gobierno provincial ha incurrido en un “continuado default de los pagos programados de intereses y/o capital”, y exigen cobrar.

Desde el Ejecutivo, por su parte, no se cansan de repetir que, con los actuales vencimientos, es imposible afrontar los compromisos, y que se mantiene inalterada la voluntad para negociar la reestructuración. Varias veces se refirió al tema en la última semana Axel Kicillof, quien sostiene que “desde el comienzo de nuestra gestión iniciamos el diálogo con los acreedores, situación en la que aún continuamos. En estos días mejoramos nuestra propuesta y del otro lado recibimos incomprensión e intransigencia”.

En rigor, el Gobierno sostiene la oferta original pero promete cambiarla si aparece un guiño de los bonistas para aceptar la reestructuración. Lo cierto es que las constantes extensiones del plazo hacen que la administración bonaerense haya evitado desembolsar dólares durante el último año y, pese a que muchos señalan a la Provincia en default, técnicamente no ha entrado en una irreversible cesación de pagos. Aunque la demanda de GoldenTree complique el panorama, Kicillof y su ministro de Hacienda, Pablo López, hasta ahora se
han sentido cómodos con las reiteradas prórrogas.

Así como repetido es el aplazamiento de los plazos y la propuesta de canje ofrecida. Y así como repetida es la negativa de los acreedores a aceptar el reperfilamiento, desde el Gobierno reiteran hasta el cansancio un argumento que, a ojos de la opinión pública, resulta convincente.

“Para tener dimensión de cómo impacta el peso de la deuda, si no se hubiese iniciado el proceso de reestructuración este año se hubiesen tenido que afrontar vencimientos
en moneda extranjera por 1.500 millones de dólares. Ese monto es equivalente a casi todo el plan de obra pública previsto para 2021, cinco veces el presupuesto en comedores escolares o el presupuesto anual destinado a seguir fortaleciendo el sistema de salud en el marco de esta pandemia”, dicen desde el Ejecutivo.

Como en el chiste del “cuento de la buena pipa”, la conversación entre el Estado bonaerense y los acreedores se hace larga, monótona, irascible y parece no encontrar nunca el final. 


La oferta de renegociación

La oferta inicial del gobierno de Axel Kicillof a los bonistas para reestructurar la deuda bonaerense se presentó en abril del año pasado y se mantiene sin modificaciones, aunque en conversaciones restringidas la Provincia mostró voluntad de hacer cambios a ese planteo original.

La propuesta del 24 de abril de 2020, para reperfilar la deuda por un monto total de 7.148 millones de dólares, contiene un período de gracia de tres años (de 2020 a 2022) con quita de intereses el 55 por ciento y una quita de capital del 7 por ciento. Además, una extensión
de la vida promedio de la deuda de los 4,7 años actual a 13 años.

Hasta el domingo 21 de marzo, el Gobierno mantuvo conversaciones restringidas con el grupo acreedor GoldenTree Asset Management, que no llegaron a buen puerto y dispararon la demanda judicial de los bonistas la semana pasada. En esas negociaciones la Provincia presentó términos indicativos que se hubiesen transformado en propuesta concreta en caso
de ser aceptados.

La oferta fue eliminar la quita de capital, elevar los cupones de los intereses y disminuir de 13 a 11 años la vida promedio de la deuda. También el deudor se comprometía a dedicar pagos por casi 1.800 millones de dólares por encima de la oferta original al repago de los bonos bajo legislación extranjera en el período 2021-2030. Sin embargo, como el fondo inversor no aceptó, la propuesta se mantiene en los términos originales.