COVID
19/12/2020
Un municipio que no está para fiestas: multas de 500.000 a las clandestinas
La gestión del intendente Mariano Barroso endureció la postura contra reuniones multitudinarias, ya que Nueve de Julio se encuentra al borde del colapso sanitario. 
El Municipio de Nueve de Julio endureció su postura contra las fiestas clandestinas en pandemia. Según informó, la comuna que comanda impondrá multas de cerca de 500.000 pesos para quienes realicen reuniones inffingiendo las regulaciones 

"El Municipio realizará intensos controles para evitar las fiestas clandestinas. Además, se recuerda que quienes insistan en estas actitudes no solo serán denunciados ante la Justicia Federal sino que recibirán fuertes multas", informaron desde la comuna, para luego precisar que se sancionará con el pago de 500.000 pesos a "propietario, organizador" o "disc jockey"

El endurecimiento con las fiestas clandestinas tiene una razón de ser: el municipio está al borde del colapso sanitario, según reconoció el propio intendente Mariano Barroso.

A raíz de esto, el jefe comunal de Juntos por el Cambio dispuso el cierre de espacios públicos y deportes grupales hasta el 28 de diciembre, además de reducir el horario comercial.

Nueve de Julio es otro de los municipios que comenzaron a actuar contra los encuentros multitudinarios de jóvenes, que son caldo de cultivo para contagio del coronavirus. En La Plata, el intendente Julio Garro estableció, con el aval del Concejo Deliberante, que las multas por fiestas clandestinas que infrinjan las normas nacionales, provinciales o locales tengan un costo de hasta 2.128.000 pesos.

Semanas atrás, en General Pueyrredón, el municipio que comanda Guillermo Montenegro estableció que las multas por fiestas clandestinas asciendan a un millón de pesos. Situación similar se dió en Chascomús, donde se estableció que haya sanciones de hasta 90.000 pesos.

Mas alta es la multa establecida por el municipio de Zárate. La comuna que dirige el intendente Julio Caffaro estableció multas cercanas a un millón de pesos, pero que pueden ascender a cerca de los seis mil.

La preocupación por las fiestas clandestinas fue tal, que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires autorizó la apertura de boliches - con una serie de protocolos de cuidados- en aras de reducir la cantidad de reuniones de jóvenes.