INFORME ESPECIAL
23/09
¿Quién lidera Juntos por el Cambio?
Ya comienzan a rodar nombres sobre la mesa de la fuerza mayoritaria de la oposición para encabezar las listas al Congreso de la Nación. Las chances de cada uno. Fortalezas y debilidades
Los comicios de medio término generan expectativas siempre, tanto en el oficialismo como en la oposición. Para unos es la chance de revalidar el crédito ante la sociedad, mientras que para otros resulta una oportunidad de revancha ante un resultado adverso en el pasado. En cualquier caso, ningún actor se quiere quedar afuera de la foto, sobre todo cuando la papeleta puede ser un escalón hacia algo más grande: las elecciones ejecutivas del 2023. 

Al margen de la oportunidad que representa el solo hecho de competir en las urnas, el año que viene será muy particular. Para empezar, será el primero después de la pandemia, si es que, efectivamente, está resuelta la situación para entonces. Pero en un escenario pospandemia se abren dos caminos: el de la recuperación económica o el de la profundización de la crisis. Si el Gobierno logra sortear al coronavirus y remontar, al menos en parte, la situación, tendrá buenas chances de volver a vencer; caso contrario será terreno fértil para la oposición. 

Y así es como una fuerza que venía golpeada por una gestión deslucida, sobre todo, a nivel nacional pero también herida por una dura derrota en la provincia de Buenos Aires, se encuentra ante la posibilidad de reinventarse. Y más allá del contexto extraordinario de pandemia, la tan mentada grieta jugó su partido para llevar la disputa al terreno de la polarización. Desde ambos sectores tiraron para ese lado, más allá del colaboracionismo inicial. 

Claro que, aun de vuelta en el ring, Juntos por el Cambio debe resolver primero la pelea interna. Tras la derrota en las urnas en 2019, si algo no quedó claro es quién conduce el espacio. Con el expresidente Mauricio Macri casi pasado a la clandestinidad (más allá de sus esporádicas apariciones) por su devaluada imagen, la coalición opositora quedó sin una referencia única que lleve las riendas. 



Otra vez, la coyuntura parece haber ordenado el rompecabezas y establecido cierto orden. En el marco de la emergencia sanitaria, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, parece haber emergido como un líder natural, y los números así lo acompañan. Es el dirigente político con mayor aceptación, junto con el Presidente Alberto Fernández. Es parte del ala moderada del PRO, que comparte con su ladera, la exgobernadora María Eugenia Vidal. 

Sin embargo, el sector más duro del partido fundado por Macri sostiene todavía sus banderas, y hasta le hace un lugar. Su reaparición en los últimos días a través de una carta pública (luego de un claro posicionamiento de Larreta camino a 2023) revivió la disputa por la conducción del espacio. Si bien parece tener un techo bajo, el piso alto del núcleo duro le permite pensar en conservar el liderazgo de los amarillos y, así también, de la alianza.

En medio de tanta incertidumbre hay una certeza: el rol de la provincia de Buenos Aires será central, tanto en la conducción como en el destino final electoral del espacio. Allí vuelve a aparecer la figura de Vidal como la dama del consenso, capaz de unir a todas las fuerzas bajo su ala. Si ella juega se acomodarán las fichas con facilidad, de lo contrario se abrirá un abanico variopinto de opciones complejo de ordenar. Con la exmandataria bonaerense fuera del radar, tanto la UCR -que deberá dirimir su propia interna antes como la Coalición Cívica (con Elisa Carrió como principal figura) como el espacio que hoy encarnan Emilio Monzó y Martín Lousteau pelearán por la conducción de la fuerza opositora que hoy tiene más chances de disputar el poder al oficialismo. 




Coalición Cívica
¿Regresa? Lilita evalúa dejar el retiro y jugar en 2021


Si bien no hay más que rumores por el momento, la figura de Carrió no pasará inadvertida en la discusión del armado de listas para el Congreso el año que viene. La lideresa de la Coalición Cívica anunció su retiro en 2019, pero ha pasado mucha agua bajo el puente desde entonces. En el escenario actual de polarización, Lilita podría encarnar el voto del antiperonismo. Desde su entorno sostienen que incluso su candidatura podría dirimirse en unas eventuales PASO. La experiencia inmediata de la negativa de definir listas en internas dejó un sinsabor en buena parte de la alianza opositora, que además entiende que hoy, la construcción política ya no es más “a dedo”. “Hay que ver si Lilita juega. No se está hablando de candidaturas, pero las circunstancias por las cuales ella renunció a la diputación, evidentemente, han cambiado. El país ha ido a un proceso de tensión política e institucional muy importante, y hoy, ella está en la provincia de Buenos Aires, así que es una posibilidad concreta que termine jugando”, apuntaron a La Tecla desde el riñón de Carrió.


El rol clave de la ex gobernadora
Los intendentes piden pista, pero se encolumnan detrás de Vidal


Desde hace tiempo, los jefes comunales del PRO vienen trabajando en el armado y la construcción política del partido. En un grupo de cuatro alcaldes del AMBA (Jorge Macri, de Vicente López; Néstor Grindetti, de Lanús; Julio Garro, de La Plata; y Diego Valenzuela, de Tres de Febrero) se concentran las aspiraciones de un grupo más grande de legisladores y dirigentes, como así otros mandatarios que seguirían su liderazgo. Incluso el propio mandamás platense aseguró que el próximo Gobernador debe ser “uno de ellos”, en referencia a quienes están en la gestión comunal. De esta manera, más allá de que puedan integrar finalmente una lista o no el año próximo, su palabra será tenida en cuenta. Claro que este grupo -como buena parte del espacio en general- tiene claro una cosa: la conducción es de la exgobernadora María Eugenia Vidal. Si decide jugar irán detrás de ella. Su figura resolvería el problema de la conducción en Provincia, está claro. No obstante, en el en-torno de los intendentes se repite como un mantra que las decisiones de acá en más serán transversales. Ya no hay un liderazgo único en los amarillos. Están convencidos de que habrá PASO, y de no concretarse, habrá discusión interna. En definitiva, todo dependerá de la decisión de Vidal. Si quiere ser candidata, lo será, porque reúne consenso de todo el espacio. Incluso muchos la señalan como la garante de mantener unido a Juntos por el Cambio, en contraste con el efecto que genera la irrupción de Mauricio Macri en la escena, que divide incluso puertas adentro. Con María Eugenia, el apoyo es general: tanto la CC como la UCR avalan su candidatura. En este sentido, días atrás, el propio Jorge Macri (quien tiene aspiraciones al sillón de calle 6) aseguró, en una reunión privada, que Vidal debe ser la candidata en 2023.




El radicalismo depende de su interna

El panorama en la UCR, todavía está por resolverse. Con la interna en veremos por la pandemia del coronavirus, cualquier definición se verá postergada hasta tanto se dirima el liderazgo partidario en las urnas. No obstante, ya se perfilan algunos candidatos. De ganar el espacio de Maximiliano Abad, él mismo podría ser uno de ellos. Desde el radicalismo señalan que ha hecho muy bien los deberes y, por edad y proyección, tiene buenas chances. También se busca promover la candidatura de Facundo Manes. Incluso puede proyectarse la legisladora provincial Alejandra Lorden. Del otro lado, de ganar la lista que encabeza el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, él sería el candidato. Esa reyerta definirá también la postura de la Unión Cívica Radical dentro de Juntos por el Cambio.


Adentro, pero con distancia
Ampliar el centro y evitar los extremos, la receta de Monzó


En el espacio que lidera Monzó acompañarán a María Eugenia Vidal si decide jugar en la provincia de Buenos Aires. Creen que ella podría ampliar el horizonte del espacio. Además postergan la definición por la sucesión hasta 2023. No ven con buenos ojos la vuelta de Macri a los primeros planos de la política partidaria. Consideran que el fundador del PRO puede ser quien rompa Juntos por el Cambio. Están convencidos de que debe construirse algo más grande que la alianza actual. Las claves pasarían por una democracia interna horizontal y transversal en cada uno de los 135 distritos. “El derecho a la interna es lo que garantiza la lista de unidad”, es la máxima del monzoísmo. Pero Vidal podría jugar también por la Presidencia en 2023. Confían en que se quede en Provincia y busque cobijar bajo su ala a Urtubey, Stolbizer… “Emilio va a estar en el lugar que tenga que estar”, repiten en su entorno. Aseguran que prefiere acompañar y no encabezar la lista. Y está convencido de que hay que dar vuelta la página. Ni Macri, ni Bullrich ni Carrió. “Hay que dejar el estilo de los extremos”, afirman, y piden el regreso de los centros a la conducción. El objetivo no es el cargo, sino el cambio de rumbo.




Gustavo Córdoba
“Será fundamental el contexto, por encima de los nombres propios”


“Otra vez vamos a ver a la provincia de Buenos Aires como epicentro de la elección nacional. Será absolutamente determinante lo que suceda allí. Si hay recuperación económica podrá sacar un gran caudal de votos. Si la oposición logra acercarse a un escenario de paridad, empatar o perder por poco sería un triunfo”, señaló Gustavo Córdoba a La Tecla. Sobre las chances de cada posible candidato, el consultor manifestó: “No es menor que Vidal haya planteado que puede ser candidata en la Capital. Si se mantiene en el tiempo esa posibilidad puede generar una gran confusión. Más allá de haber surgido políticamente en la Capital, el piso de 30 puntos que tiene ella en la Provincia es fundamental. Los intendentes necesitan que la boleta los tire para arriba. Será fundamental eso en cada distrito. Ritondo es una muy buena figura que tiene Juntos por el Cambio, su posición como jefe de bloque le permite proyectarse como candidato”. El analista agregó: “Es difícil poder frenar a Mauricio Macri, pero también lo es que quiera ser candidato por la Provincia. No sería la primera vez que el macrismo duro boicotee la candidatura de Vidal”. Respecto de Monzó, advirtió: “Tiene altos niveles de desconocimiento, aunque es muy valorado por la política. Pero tiene otro problema: objetivamente, no es de nadie. Es un territorio que nadie reclama, porque desde el peronismo lo ven como opositor y en el PRO lo cuestionan y no lo quieren con ellos”. Córdoba amplió: “Hay afinidad entre los votantes de Juntos por el Cambio y Carrió. Y yo creo que ella está en campaña. Es muy probable que integre una lista en Capital o en Provincia porque es una figura central para el voto opositor en la Argentina. Va a tener gran protagonismo, sin dudas”. En cuanto a la interna UCR, dijo: “Posse tiene sus chances y aspira al sillón máximo provincial, pero hace 20 años que viene luchando para traspasar San Isidro. Yo no subestimaría a Maxi Abad, porque es un cuadro sumamente importante que tiene el radicalismo en la Provincia”.