ENTREVISTA
04/07
El Cuervo Larroque y San Lorenzo, un amor que lo emociona hasta las lágrimas
En otro tramo de la entrevista concedida a La Tecla, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, hizo referencia a su amor por San Lorenzo de Almagro, un amor que lo emociona hasta las lágrimas. "Es parte de mi corazón. Me matás, no puedo ni hablar (los ojos se le empiezan a humedecer) Es la infancia, es la familia; es todo", contesta El Cuervo, consultado por lo que significa San Lorenzo para él
-¿Quién te puso Cuervo? 
-Mis compañeros de primaria, porque era muy fanático. 

-¿Qué es San Lorenzo para vos? 
-Uh... Es parte de mi corazón. Me matás, no puedo ni hablar (los ojos se le empiezan a humedecer) Es la infancia, es la familia; es todo. 

-Algo que ahora falta. 
-Veo los recuerdos. Soy muy nostálgico. Cuando puedo escucho a Alejandro Apo, que tiene un programa con recuerdos. En eso soy medio anormal. Grito todos los goles. En el último partido, con Lanús, que lo dimos vuelta, grité cada gol como si fuera la final del mundo, llorando y demás; mi mujer no lo puede entender. Ayer (por el domingo), mi hija me dijo: “¿Me dibujás un escudo de San Lorenzo?”, que se los dibujo y se los pongo en la habitación. Y después me pidió uno de River, porque el primo es de River; entonces le dije: “¿Por qué uno de River, qué necesidad hay?, a papá le gusta el de San Lorenzo (risas)”. 

-¿El fanatismo nace del barrio? 
-Mi bisabuelo y mi bisabuela vivían en Tarija y Colombes, y algunos de sus hijos siguieron viviendo ahí. Mi bisabuelo fue como uno de los primeros socios, y por eso nos dieron una medallita que tengo yo. Y de chico viví en el Bajo Flores, donde todos eran de San Lorenzo, y además iba a jugar al club con los pibes del barrio. 



-¿Se te cruzó por la cabeza ser dirigente del club? 
-Actualmente soy asambleísta. Cuando entraron Lammens y Tinelli me ofrecieron ser parte de la comisión directiva, en el 2012, pero les dije que no para que no se confundieran las cosas. Ahora, sí acepté ser asambleísta. A Marcelo le dije que si él lograba llevar la cancha de nuevo a Boedo se quedaba con toda la gloria, así que lo tiene que hacer. Y a Larreta y a Santilli, cuando los vi el primero de marzo en la Asamblea Legistativa, lo primero que les dije fue que resuelvan eso. 

-¿Cómo viviste la obtención de la Copa Libertadores? 
-Fue un gran desahogo, sacarse un peso de encima. A mí, el campeonato que más me emocionó fue el del ‘95 en Rosario. San Lorenzo, en los ‘80, nunca pudo salir campeón y siempre tuvo equipos que eran protagonistas, además de una hinchada increíble, que es lo mejor que tenemos. El del ‘95 fue maravilloso. Es más, en el partido anterior que jugamos con Lanús en el Bajo Flores, cuando iba para la cancha pasé por el cementerio donde están mis familiares (aclara que la familia está dividida entre hinchas de San Lorenzo y de Huracán) y me quedé todo el partido en la tumba de mi abuelo, que había fallecido hacía poco, y que era de Huracán. Me emociono (los ojos se le pueblan de lágrimas y la voz se le quiebra).