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Viernes, 30 octubre 2026
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INCERTIDUMBRE

Las incógnitas electorales que atraviesan al peronismo bonaerense rumbo a 2027

El peronismo busca ordenar sus prioridades con Axel Kicillof y los intendentes en defensa de las primarias y con la continuidad de los mandatos municipales como una de las principales disputas. Mientras tanto, la Justicia reclama previsibilidad y advierte sobre las dificultades que supone combinar calendarios y sistemas de votación diferentes.

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El tablero electoral bonaerense comienza a tomar forma, aunque todavía acumula más incógnitas que certezas. A medida que se acerca 2027, las discusiones sobre las PASO, la posibilidad de celebrar elecciones concurrentes con las nacionales y la rehabilitación de las reelecciones indefinidas de los intendentes se instalan entre las prioridades de la política provincial. Detrás de cada alternativa aparecen intereses particulares, necesidades de organización y una disputa por las reglas que condicionarán la próxima competencia.

En ese escenario, el peronismo busca ordenar sus posiciones y evitar que las diferencias internas compliquen la construcción electoral. Axel Kicillof reunió a intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Gobernación para repasar las alternativas de cara a los próximos comicios, en un encuentro en el que la continuidad de las primarias ocupó un lugar central. Tanto el Gobernador como los jefes comunales consideran que las PASO son una herramienta necesaria para resolver las disputas internas y definir candidaturas con respaldo político y social.

La defensa de las primarias también tiene una lectura que excede la organización de los comicios. En un peronismo atravesado por diferencias entre sus distintas líneas, mantener ese mecanismo supone conservar una instancia institucional para dirimir las candidaturas, en lugar de dejar la resolución exclusivamente en manos de las conducciones partidarias. Desde el entorno de Kicillof, además, buscan correr el eje de la confrontación hacia el gobierno de Javier Milei y evitar que la disputa interna con Cristina y Máximo Kirchner se convierta en el principal obstáculo para construir una alternativa electoral.

Sin embargo, las coincidencias alrededor de las PASO no alcanzan para despejar todas las diferencias. Los intendentes también llegaron a la Gobernación con un reclamo concreto y es la idea que avance el proyecto para rehabilitar las reelecciones indefinidas en los municipios. La cuestión representa una de las principales preocupaciones de los jefes comunales, ya que alrededor de 80 dirigentes no estarían habilitados para competir por un nuevo mandato en 2027 bajo la normativa vigente.

El intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, puso en palabras la dimensión electoral del problema al advertir que, si no se modifica la legislación, Fuerza Patria podría perder una cantidad importante de votos. La preocupación de los alcaldes parte del peso que tienen sus liderazgos territoriales en la construcción de una propuesta provincial competitiva, pero también de la incidencia que puede tener la continuidad de esos dirigentes en los resultados municipales y en el armado general del peronismo.

La discusión, de todos modos, no tiene un camino legislativo despejado ya que el Frente Renovador no está dispuesto a acompañar una modificación de la norma que impulsó hace una década, durante la gestión de María Eugenia Vidal, por lo que el oficialismo deberá resolver primero sus diferencias antes de reunir los consensos necesarios para avanzar. La postura del massismo constituye un condicionamiento importante para los intendentes que buscan recuperar la posibilidad de presentarse nuevamente.

A la par de las negociaciones políticas, los alcaldes comenzaron a delinear una estrategia discursiva para instalar el reclamo. La intención es evitar que la discusión quede reducida a la continuidad de los dirigentes en sus cargos y presentarla como una cuestión vinculada con el derecho de los ciudadanos a elegir a sus representantes. En ese sentido, algunos intendentes plantean que las restricciones actuales constituyen una forma de proscripción, un argumento con el que pretenden ampliar el alcance de una demanda que, en primera instancia, responde a las necesidades electorales de los municipios.

Para Kicillof, el tema representa otro compromiso con una parte importante de su estructura territorial, aunque su resolución dependerá de los acuerdos que puedan construirse en la Legislatura. La defensa de las PASO y el respaldo a las reelecciones aparecen así como dos puntos centrales de la agenda que los intendentes llevaron a Gobernación, en una negociación que también se vincula con la estrategia del Gobernador para posicionarse de cara al próximo turno electoral.

La tercera incógnita está relacionada con el calendario y la modalidad de votación. A diferencia de lo ocurrido en 2025, Kicillof anticipa que si se sostienen las PASO las elecciones provinciales y nacionales de 2027 se van a realizar el mismo día. La alternativa de los comicios concurrentes aparece entre las opciones que analiza el Ejecutivo bonaerense, aunque todavía no existe una definición oficial sobre la convocatoria ni sobre el sistema que se utilizará para elegir las distintas categorías.

El escenario presenta una particularidad porque la Provincia utiliza la boleta partidaria tradicional para sus elecciones, mientras que a nivel nacional se adoptó la Boleta Única de Papel. Por eso, la coincidencia de fechas no necesariamente implicaría unificar los instrumentos de votación, sino que podría llevar a una jornada electoral con dos sistemas diferentes, una combinación que plantea desafíos para la organización y la información de los electores.

Desde la Justicia Electoral observan distintas alternativas, aunque consideran que las elecciones concurrentes con PASO aparecen hoy como el escenario más probable. La continuidad de las primarias permitiría ordenar las etapas del proceso y facilitaría la organización de las elecciones generales, mientras que una convocatoria concurrente sin esa instancia previa sería la opción más compleja, por la necesidad de coordinar dos sistemas de votación en una misma jornada y resolver la selección de candidaturas dentro de los partidos.

También está sobre la mesa la posibilidad de realizar las primarias nacionales y provinciales en una misma fecha, pero separar las elecciones generales. Esa alternativa dependería de las decisiones que adopte Kicillof y de las condiciones que establezca la legislación vigente. El desdoblamiento, en tanto, no aparece entre las principales opciones que manejan actualmente desde los tribunales federales, debido a los recursos y al tiempo que demandaría organizar procesos electorales separados en una provincia de la magnitud de Buenos Aires.

Los planteos de la Justicia no se limitan a las cuestiones logísticas y el juez federal con competencia electoral en La Plata, Alejo Ramos Padilla, reclamó que las decisiones centrales se tomen durante los años no electorales. Además, sostuvo que los partidos deben contar con mecanismos democráticos de organización y participación interna, en lugar de resolver las candidaturas en una mesa chica. La previsibilidad, señaló, resulta fundamental para garantizar procesos transparentes y fortalecer la legitimidad de las elecciones.

En la misma línea, la ministra de la Suprema Corte bonaerense, Hilda Kogan, planteó la necesidad de armonizar el régimen electoral y fortalecer la capacitación de los votantes ante la convivencia de la boleta partidaria provincial con la Boleta Única nacional. La magistrada aclaró que no resulta indispensable replicar el modelo federal, aunque sí garantizar que los ciudadanos cuenten con información suficiente para ejercer su derecho al sufragio sin confusiones.

Desde el Ejecutivo provincial, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, también advirtió sobre los condicionamientos que impone el calendario nacional. Si las PASO nacionales continúan vigentes, difícilmente puedan modificarse las fechas de las elecciones generales bonaerenses por cuestiones organizativas y logísticas. La vinculación entre las primarias de ambas jurisdicciones reduce el margen de maniobra para establecer un cronograma provincial independiente y obliga a contemplar las decisiones que se adopten a nivel nacional.

Así, el tablero electoral bonaerense se mueve entre negociaciones políticas que todavía no encuentran una resolución y advertencias institucionales que reclaman definiciones anticipadas. Para los intendentes, las reelecciones pueden resultar determinantes para sostener el peso territorial del peronismo; para Kicillof, las PASO y las elecciones concurrentes forman parte de una planificación que deberá compatibilizar con el escenario nacional; y para la Justicia, el desafío pasa por contar con reglas claras y tiempo suficiente para organizar los comicios.

La discusión por 2027 ya comenzó, pero las principales piezas todavía no encuentran su lugar. La capacidad del peronismo para resolver sus diferencias, los consensos legislativos sobre los mandatos municipales y las decisiones que adopten los gobiernos nacional y provincial terminarán de definir un escenario en el que las reglas electorales también forman parte de la disputa por el poder.

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