Cierra la única planta de caucho sintético del país y la industria suma otro golpe
Pampa Energía confirmó el cierre definitivo de la planta que tenía en Puerto General San Martín y puso fin a una actividad que no tendrá continuidad en otro establecimiento del país. La decisión se concretó luego de varias semanas de negociaciones y de distintas prórrogas de la conciliación voluntaria.
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El cierre de la planta representa un nuevo golpe para la industria nacional y deja fuera de funcionamiento a la única instalación del país dedicada a producir caucho sintético. La actividad tenía además una vinculación directa con la industria de neumáticos, ya que Fate era uno de sus principales compradores locales.
La decisión de Pampa Energía había sido confirmada a fines de julio y finalmente se hizo efectiva después del vencimiento de la conciliación voluntaria en el Ministerio de Trabajo. El Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu) confirmó el cese definitivo de la actividad luego de que las negociaciones no permitieran encontrar una alternativa para evitar el cierre.
La planta funcionaba dentro del Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín. Pampa Energía aclaró que el cierre alcanza a la línea de producción de caucho sintético y que el resto de las operaciones del complejo continuará funcionando con normalidad.
El cierre también tiene un impacto sobre el empleo industrial. Alrededor de 130 trabajadores estaban vinculados a la línea de caucho. Como consecuencia del final de la actividad, una parte de la plantilla dejará la empresa, mientras que otros trabajadores serán reubicados dentro del grupo empresario y un grupo reducido permanecerá relacionado con la planta para realizar tareas de mantenimiento.
Pero más allá de la situación laboral, el dato central es productivo. La Argentina deja de fabricar caucho sintético, un insumo utilizado por distintas ramas industriales y particularmente relevante para la fabricación de neumáticos.
Uno de los principales antecedentes que explica la decisión de Pampa Energía es el cierre de Fate, la histórica fabricante argentina de neumáticos que dejó de operar en febrero de este año y despidió a 920 trabajadores.
La salida de Fate del mercado eliminó a uno de los principales compradores nacionales de caucho sintético y redujo de manera significativa la demanda local para la producción de la planta santafesina. En ese contexto, Pampa Energía sostuvo que los cambios registrados en el mercado argentino de caucho sintético hicieron inviable la continuidad del negocio.
La secuencia muestra cómo el cierre de una industria puede repercutir sobre otros eslabones de una cadena productiva. Primero fue la salida de un fabricante de neumáticos con décadas de presencia en el mercado argentino. Ahora, una de las actividades que lo abastecía también deja de producir.
El proceso deja así un nuevo interrogante sobre la capacidad de la industria nacional para sostener cadenas de producción completas. Con el cierre de la planta de Puerto General San Martín, el país pierde además una capacidad industrial específica y pasa a depender del abastecimiento externo de caucho sintético.
El cierre de la planta de caucho se produce mientras Pampa Energía avanza con una fuerte apuesta en otro segmento de la industria. La compañía anunció la construcción de Fertil Pampa, una planta de urea en Bahía Blanca que demandará una inversión de USD 2.700 millones y tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales.
El proyecto comenzaría a producir hacia fines de 2029 y, según la empresa, demandará más de 3.500 empleos directos durante su construcción. Una vez operativa, la planta requerirá cerca de 300 trabajadores permanentes.
Pampa Energía presentó la decisión como parte de una reorientación estratégica de sus negocios. El nuevo proyecto apunta a sustituir importaciones y generar exportaciones, principalmente hacia Brasil, mientras que la producción de caucho sintético queda definitivamente fuera del esquema productivo de la compañía.
El contraste entre ambas decisiones refleja una transformación dentro de la propia estructura industrial de la empresa. Mientras se cierra una planta que abastecía a una cadena productiva local, se concentra una inversión de miles de millones de dólares en un proyecto de gran escala vinculado al desarrollo de fertilizantes y al aprovechamiento de los recursos energéticos disponibles.
La planta de caucho sintético de Puerto General San Martín queda así como otro símbolo de una industria argentina que pierde capacidad productiva. El cierre no implica solamente la salida de una empresa de una actividad: la Argentina deja de contar con el único establecimiento que fabricaba caucho sintético en el país.