1 de abril de 2026
LA TECLA MAR DEL PLATA
Tensión en Obras: cruces por controles, reclamos barriales y expedientes que llegan tarde
La comisión del HCD dejó al descubierto diferencias por el rol del Estado, cuestionamientos al sistema de cámaras y una seguidilla de pedidos de informes ante la falta de respuestas del Ejecutivo.

La comisión de Obras del Honorable Concejo Deliberante (HCD), presidida por Fernando Muro, Concejal del bloque Vamos Juntos, volvió a mostrar su peor cara con expedientes que se apilan sin resolución, reclamos vecinales que se diluyen en pedidos de informes eternos y una dirigencia que discute mucho, pero resuelve poco. Con una agenda cargada de temas básicos de mantenimiento urbano, se repitió la escena de siempre con proyectos que no avanzan y un Ejecutivo que sigue sin dar respuestas concretas.
Los primeros cruces ya dejaron en evidencia el desorden. Al tratar el expediente 1007, impulsado por la oposición, sobre engranzado y bacheo en la zona delimitada por Antártida Argentina, Fortunato de la Plaza, Mario Bravo y Cerrito, ni siquiera quedó claro quién tiene que hacerse cargo. “Quiero pedir un informe a la Delegación Puerto. Entiendo que pertenecen a la delegación”, deslizaron en plena comisión, dejando expuesta una desorganización difícil de justificar. La salida, como ya es costumbre, fue patear la pelota realizando más pedidos de informes y ninguna solución real para los vecinos.
Pero el papelón mayor llegó con el expediente 1095, presentado por otro bloque opositor, que buscaba rechazar la venta exprés del inmueble de Jujuy 154. La discusión fue casi una parodia. “El terreno en cuestión ya se vendió. El expediente queda extemporáneo” dijeron desde la oposición. Es decir, el Concejo debatiendo algo que ya estaba cerrado. Aun así, se insistió en dejar constancia del rechazo por la pérdida de espacios verdes, mientras que desde otros bloques directamente propusieron archivarlo. Una postal que se repite con decisiones que se toman a toda velocidad por fuera del recinto y concejales que llegan tarde a discutir lo que ya no tiene vuelta atrás, como ocurrió con la subasta de este polémico terreno a metros del Asilo Unzué.
Otro foco de tensión se dio con el expediente 1106, que pide explicaciones por una cámara de fotomultas en la Avenida de los Trabajadores, entre Alem y Aristóbulo del Valle. Lo que empezó como un reclamo puntual terminó en una crítica de fondo al sistema. “Muchas veces consideramos que no tienen un sentido de prevención, sino fines recaudatorios. Es una zona de cazabobos”, dispararon, en línea con un malestar cada vez más extendido. Y no es un detalle menor, se trata de un sector donde se realizaron múltiples intervenciones por la cantidad de siniestros, lo que vuelve todavía más cuestionable el criterio con el que se instalan estos expedientes al recinto debido a que esta es una medida de prevención para evitar que ocurran más accidentes en la zona.
El expediente más áspero fue el 1146, impulsado por La Libertad Avanza, que propone un régimen para acelerar la construcción con menos controles y aprobaciones automáticas si el Municipio no responde en 180 días. Desde ese espacio defendieron la iniciativa con el argumento de “incentivar inversiones”, pero la oposición salió al cruce sin medias tintas diciendo que “modernizar no es quitar controles. Estamos legalizando que se habiliten proyectos que pueden no cumplir requisitos”. En otras palabras, el viejo dilema entre agilizar trámites o abrir la puerta a desmanejos más grandes. El proyecto quedó frenado, pero la discusión dejó al descubierto una tensión de fondo sobre qué tipo de ciudad se quiere construir.
En contraste, cuando se trata de habilitar negocios, los consensos aparecen rápido. El expediente 1193, enviado por el Ejecutivo, que autoriza el uso de suelo para la firma Bioenergy sobre la Ruta 226, se aprobó sin mayores objeciones, aun cuando ese uso hoy no está permitido en la zona. Lo mismo ocurrió con el expediente 1198, que flexibiliza la veda de obras en veredas durante el verano. Ahí no hubo mayores resistencias. Cuando hay que destrabar intereses económicos, la maquinaria política funciona con otra velocidad. Para algunos, demasiado aceitada.
La comisión cerró así, con una sensación que ya no sorprende pero sí preocupa. Entre expedientes que duermen, pedidos de informes que se acumulan y decisiones que se toman por fuera del recinto, el Concejo parece correr siempre de atrás. Y mientras tanto, en la calle, los problemas siguen igual. Porque detrás de cada debate inconcluso hay algo más profundo. Un Estado que no ordena, una política que llega tarde y una ciudad que sigue esperando respuestas.