La relación entre el espacio de Kicillof y La Cámpora se torna insostenible, pero desde ambos lados aceptan que la unidad es la única opción para ganarle a Milei. Los intereses de cada uno y el juego de otros sectores.
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Reproches de La Cámpora tras la Asamblea Legislativa porque el Gobernador no nombró a Cristina; reclamos del Frente Renovador por la política salarial del Gobierno bonaerense; tensiones que empiezan a surgir por distintos motivos entre espacios asociados; una victoria -para algunos pírrica- del kirchnerismo por los cargos en el Senado; pedidos del MDF para que el mandatario se desprenda de ministros cercanos a la expresidenta; y una pelea constante a cielo abierto que tiene como trasfondo las candidaturas del próximo año, con los cuestionamientos del camporismo al adelantado lanzamiento de Axel Kicillof. Son apenas algunas de las cuestiones que llevan a pensar y a decir que la unidad del peronismo “no va más”.
Pero, las mismas voces que lanzan la frase mientras la bola sigue girando y esperan que caiga de su lado, advierten resignadas: “Igual, el año que viene vamos a tener que estar unidos si de verdad queremos derrotar a Milei”. ¿De verdad todos quieren destronar al gobierno libertario? Esta pregunta se la hacen muchos, sobre todo en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde están convencidos que el cristinismo intenta que Kicillof llegue a la carrera presidencial condicionado, machucado, y sólo pueda ser candidato si Cristina lo bendice. En una especie de cognición social de segundo orden, en el kicillofismo aseguran que “la lectura de los muchachos es que si no logran condicionar antes a Axel después no les va a dar pelota”.
“Que llegue lo más golpeado y devaluado posible, que los necesite sí o sí, o perder. Porque ellos, antes de que sea Axel empoderado, prefieren perder”, afirmó ante La Tecla un referente del MDF. El fantasma Scioli de la elección de 2015 aparece en ese horizonte, y la experiencia Alberto Fernández es una luz de alerta imposible de apagar.
En La Cámpora aplican el recurso devaluatorio frente a las acusaciones surgidas desde la Gobernación y alrededores. “A Kicillof le gusta victimizarse”, afirman. A la vez, cuestionan el prematuro lanzamiento presidencial del Gobernador. De hecho, el discurso de apertura de sesiones de la semana pasada tuvo mucho de proselitismo, maquillado en las críticas a la política de Milei.
“No va más, es insoportable convivir con esto, y no dimensionar el estado en el que estamos, porque no nos sobra nada, ni a nosotros ni a los argentinos. Principalmente, a los argentinos no les sobra nada”, se quejó un ministro acerca de la situación interna de Fuerza Patria. “Podríamos convivir de muchísima mejor manera, pero bueno, eligieron otro camino y pareciera que están en Narnia”, subrayó, para cargar las culpas sobre la Orga y sus aliados.
En el espacio encolumnado detrás del mandatario provincial también están seguros que el cristinismo buscará otro candidato para darle pelea a los libertarios en 2027, aunque el surgimiento de esa figura es por el momento más una expresión de deseo que una realidad. Pero esto es Argentina, donde una semana es mucho y un año una eternidad. Precisamente, un vocero de La Cámpora expresó con displicencia: “Falta demasiado para la campaña presidencial, y queda tiempo para construir un candidato”.
Sin desatender el radar de los movimientos de los otros sectores internos, el plan de Kicillof de armar primero las estructuras provinciales y después empezar a caminar el país sigue en pie y volvera a tomar impulso en los próximos meses. También habrá viajes internacionales y una agenda cargada de actividades políticas, intensificadas en la segunda parte de un año cuyo meridiano político parece estar marcado por un acontecimiento exógeno, el Mundial de Fútbol.
Las recorridas le demandarán a Axel Kicillof estar más fuera del territorio provincial, para lo cual delegará tareas en el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, y en el círculo de ministros cercanos. Frente a las teorías de un abandono de sus funciones cuando la campaña presidencial se acelere, desde el entorno responden: “Axel nunca va a dejar la Gobernación, quien dice eso no lo conoce, ni conoce su obsesión nivel Dios”. Pero estará privado de cometer un desliz en esas salidas, y cualquier imponderable durante sus ausencias será alimento para críticas, tanto de la oposición como de sus rivales internos. “La mejor campaña es gobernar bien la Provincia”, advierten tanto camporistas como massistas.
¿Tibieza o estrategia? La designación de autoridades del Senado y las críticas posteriores al discurso en la apertura de sesiones ordinarias alimentan el “no va más”, con el que el panperonismo bonaerense convive por lo menos desde hace cinco años. En cada crisis la ruptura parece inevitable y los ojos se posan en el variopinto equipo ministerial. Los más duros del MDF demandan que Kicillof tome decisiones drásticas y retire del Gobierno a dirigentes de La Cámpora o cercanos a Cristina. Fue un reclamo que el mandatario escuchó cuando debió resignarse a perder la puja por las sillas importantes de la Cámara alta. Y es un argumento con el cual el cristinismo chicanea: “¿Si dicen que nosotros somos rupturistas por qué deja a los nuestros en el gabinete?”.
La tibieza es un pecado capital en la política. Kicillof corre con el riesgo de caer en ese yerro mientras desautoriza sus propias convicciones sin romper; como por ejemplo, haber aceptado presidir el PJ Bonaerense o bajar las banderas en la puja legislativa. “Él tiene una gran virtud, que es la capacidad de manejar los tiempos, es un gran tiempista”, graficó en términos futbolísticos una voz cercana al mandatario para defenderlo. Y agregó: “Tiene todo en la cabeza y está manejando los tiempos a su favor, aunque no sean los que algunos le reclaman”. Los conductores del MDF están convencidos que en el juego de ajedrez propuesto en Fuerza Patria ellos avanzan de acuerdo al plan, comiendo piezas de a poco para debilitar a los rivales.
Por otra parte, Kicillof tiene como una de sus máximas que el ojo por ojo no tiene buenos resultados. “Sacar a un ministro es declararle la guerra a Cristina y eso no va a suceder”, expresó un miembro del gabinete. En calle 6 tienen presente que un vasto sector del kirchnerismo, en la bases, está fuera del microclima de la interna e interpretaría mal el alejamiento. En contraposición, sectores peronistas esperan un golpe de autoridad del Gobernador. En ese sentido, la reunión de Cristina Fernández con Miguel Ángel Pichetto, que para muchos puede ser una mala noticia en La Plata, es interpretada por el mandatario como una señal en favor de que tampoco alcanza con sostener la unidad, sino que el espacio debe ampliarse, porque “para ganarle a Milei es con todos”.
No obstante, una fuente oficialista alertó sobre una maniobra en ciernes para exponer a los contendientes internos. “En algún momento la gente va a entender los movimientos que Axel va a hacer y va a saber que tuvieron que ver con esa acumulación de sedimentos”, dijo. Apeló, además, a la historia reciente: “Cuando no nos vieron venir (2019) y cuando nos dieron por muertos (2023) fue cuando mejor nos fue”.
En algo comparten estrategia el MDF y La Cámpora: los dos juegan a que el rupturista es el otro. Para el Ejecutivo, en la visión del kirchnerista alejado de la rosca diaria, que Mayra Mendoza fustigue públicamente al Gobernador es un activo para él en tanto evite entrar en el barro y en disputas discursivas. Más aún, celebran la repercusión mediática del discurso de la Asamblea Legislativa a partir de los cuestionamientos. Evitar el nombre de Cristina durante todo el discurso hizo estallar los nervios de algunos mientras fue celebrado por otros, que esperan la emancipación.
Aplicar la táctica de usar en beneficio propio el daño que el otro pretende infligir es propio de la defensa personal, menos común y menos probado en la política. En el Gobierno repiten que el cristinismo y el FR rompieron acuerdos con la designación de autoridades del Senado y eso es “rupturista”. La Orga retruca que Kicillof falta a la verdad si dice que la resolución no fue consensuada. El MDF canta el vale cuatro cuando se afirma que “cuanto ellos más nos tiren más nos beneficia y más se exponen”.
¿Es el Gobernador un tiempista de metodología oriental capaz de respirar hondo ante cada cruce y sacar provecho de lo que parecen ser desventajas? ¿O ha entrado en un laberinto donde la falta de un golpe de autoridad puede condicionarle el futuro? Sólo se podrá saber cuando pase el Mundial y el único campeonato que concentre toda la atención sea el de la sucesión, tanto del presidente como del primer mandatario bonaerense. Porque esa disputa también agita, y mucho, las relaciones internas; al punto que ha comenzado a tensionar la conexión de los socios aglutinados en la vereda de enfrente.
Mientras tanto, Axel Kicillof debe gobernar. Se comprometió a designar este año los jueces que faltan en Suprema Corte de Justicia; tratará de mantener el Gabinete pese a las riñas, sin echar a nadie y sin retener si alguien decide irse; deberá lidiar con una economía difícil y con cuentas cada vez ajustadas, que le exigirán ir a buscar divisas en los mercados internacionales; y, sin bendecir todavía a ninguno, intentará ganar la pulseada para que un integrante del MDF sea el postulante a la Gobernación, mientras pretende que todos se vean obligados a sostener su candidatura presidencial aunque muchos no lo quieran.
En el panperonismo bonaerense persiste la unidad hasta que duela porque la bola sigue sin caer, aunque todos griten “no va más”.
Delegación de funciones en la vice y el intendente de La Plata
A Kicillof nunca le interesó ser el presidente del PJ bonaerense, pero se vio obligado a aceptar el convite con el que lo encerró en su propio laberinto Máximo Kirchner al hacer público el ofrecimiento. Algunos jefes comunales pertenecientes al MDF se entusiasmaron con la jugada y el Gobernador se quedó sin salida. El único escape era romper y, otra vez, priorizó el todos adentro, aunque desde el propio interior del kicillofismo acepten como insoportable convivir en esta situación.
“No aceptar era ir a una guerra y tampoco íbamos a entregar la herramienta que es el PJ”, le dijo a La Tecla un integrante del kicillofismo, quien agregó que los intendentes estaban muy obstinados en que era indispensable tener el PJ para lo que viene. La mira está puesta fundamentalmente en la elección y la campaña del próximo candidato a gobernador, donde el peso del partido puede ser clave y el MDF pretende quedarse con la sucesión. Otra guerra que vendrá y por la cual cada sector ya vela sus armas.
La silla que hasta ahora ocupa el Kirchner hijo de dos presidentes era pretendida por Verónica Magario y Julio Alak, dos miembros de la cúpula del Movimiento Derecho al Futuro, espacio que al parecer tampoco puede evitar estas pujas que también lo tensionan internamente. Pero cuentan que en el momento límite ninguno de los dos pasaba por el tamiz del consenso, y allí Kicillof puso sobre la mesa un pliego de condiciones para hacerse cargo.
Un alcalde de la zona sur, cada vez más equidistante entre los espacios internos, afirma que en las horas cruciales fue Cristina quien exigió un acuerdo en el PJ sin que nadie sacara los pies del plato, y que ello hizo bajar las pretensiones de La Cámpora para quedarse el mando del partido. Entonces, Máximo accedió a las peticiones de Kicillof. El Gobernador pidió la vicepresidencia para Magario, dos apoderados y mayoría del MDF en el Consejo y en el Congreso del Partido. Le fueron concedidas y quedará a cargo del PJ, pero no concentrará mucho de su tiempo en esta tarea. Desde la propia Gobernación aceptan que el manejo del PJ bonerense recaerá principalmente en la vicegobernadora y en el intendente de La Plata. Serán ellos los encargados del volumen político, la realización de reuniones y las cuestiones concernientes al partido. En el MDF son muchos los que dicen “el presidente es Axel, pero la jefa del PJ es Magario”.
PASO y desdoblamiento: la discusión que se reedita
Tras las definiciones que marcaron el proceso electoral de 2025, en la provincia de Buenos Aires comenzaron a adelantarse las discusiones para evitar repetir ese escenario. El peronismo vuelve a mostrar tensiones internas mientras se abre el debate sobre la estrategia electoral de cara a los próximos comicios.
La discusión es entre dirigentes e intendentes, algunos de los cuales estuvieron en la Asamblea Legislativa. Entre los jefes comunales del MDF volvió a aparecer la idea de adelantar las elecciones provinciales y desdoblarlas de las nacionales.
Los jefes comunales del kicillofismo valoran el desdoblamiento porque consideran que les permitió defender sus gestiones, sostener el control de los Concejos Deliberantes y posicionarse políticamente de cara a 2027. Sin embargo, también surge otra preocupación entre los alcaldes: cómo afrontar la restricción a las reelecciones indefinidas y qué alternativas podrían impulsarse para sortear ese límite, aunque por ahora admiten que no existe una hoja de ruta definida.
A la discusión se suman otros dos factores clave: las PASO y el sistema de votación. Las primarias fueron suspendidas en 2025 y están previstas nuevamente para 2027, aunque la definición que adopte el Gobierno Nacional podría impactar en la Provincia. En paralelo, el debate sobre la implementación de la BUP —impulsada por sectores libertarios— también aparece en el escenario, aunque el justicialismo bonaerense se muestra reticente.
Desde el entorno del Gobernador sostienen que es probable que muchas provincias adelanten sus elecciones a marzo o abril. Sobre las primarias, remarcan que la decisión nacional será determinante. En ese marco, en el kicillofismo consideran que sería conveniente mantener las PASO para ordenar la interna del peronismo.
Aseguran en la Gobernación que la intención es sostener una herramienta electoral que permita contener dentro de la misma alianza a todos los sectores, sin romper con el kirchnerismo ni con el massismo.
Desde La Cámpora sostienen que hasta el momento no fueron convocados a discutir una eventual reforma electoral y mantienen su rechazo al desdoblamiento. El diputado Facundo Tignanelli cuestionó la propuesta impulsada por intendentes kicillofistas y señaló que resulta llamativo que “quienes pretenden definir el candidato presidencial del peronismo luego busquen separar las elecciones provinciales de las nacionales”.
La última implosión con acusaciones cruzadas
La definición de las autoridades del Senado bonaerense fue una victoria del kirchnerismo sobre Kicillof. En diciembre no hubo consenso y dos meses después se resolvió en favor de las demandas K, con la vicepresidencia para Mario Ishii, la titularidad del bloque para Sergio Berni y la Prosecretaría Administrativa para Gustavo Soos. En el kicillofismo reconocen que perdieron, pero acusan a La Cámpora de romper un acuerdo, mientras que desde la tropa de Máximo aseveran que el Gobernador estuvo de acuerdo en la resolución y que “le miente” a su tropa.
Según la versión de calle 6, el sector ciristinista rompió la lógica de negociaciones anteriores. Tanto cuando la vice la ocupó el kicillofista Alfredo Fisher como cuando le tocó a Luis Vivona (del la tropa de los intendentes alineados al esquema Insaurralde – Cristina) el acuerdo se cerró con el Ejecutivo, con Magario como interlocutora. “Ahora ellos vienen y lo imponen, aduciendo que tienen más senadores, pero siempre tuvieron más senadores. El tema acá no fue el nombre sino el modo”, reprochó una fuente cercana a Kicillof.
También en el Ejecutivo dicen que terminan cediendo porque en el camino sucedió el imponderable del fallecimiento de Luis Lata, secretario legislativo. Cuando La Cámpora quiso avanzar sobre las dos secretarías (ya había hecho peticiones por la Adminsitrativa), puso en aprietos al MDF, que terminó por ceder la pro legislativa a cambio de conservar la titularidad de la Administrativa para Roberto Feletti y designar en la Legislativa a Mariano Ríos Ordóñez, hombre de confianza de la vicegobernadora. “Nos podíamos permitirnos perder el control de la Legislativa y que nos metieran sesiones o temas por la ventana”, remarcan en el espacio del Gobernador.
La Cámpora recoge el guante y asegura que no se incumplió ningún trato, sino que, por el contrario, Kicillof fue parte de las conversaciones y que “evidentemente el Gobernador acuerda una cosa y a los suyos les transmite otra”, como expresó un vocero del espacio K. También desde la Orga vociferan que al mandatario “le encanta victimizarse”.
Por su parte, en el Ejecutivo aseveran que hay puentes de diálogo aceitados tanto con Ishii como con Berni.
El dilema de la sucesión provincial sin bendecidos
“Que caminen todos y el que mida más será”, dicen en el entorno de Axel Kicillof sobre la discusión sobre quien quedará como candidato a gobernador. La idea de dar rienda suelta a los que quieran correr también abre nuevos dilemas.
Son más de 10 los que ya se anotaron y hay varios que se reivindican kicillofistas, pero hay uno que llama la atención. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, suena fuerte como uno de los nombres que quiere ponerse el traje de candidato. “Es el caballo del comisario”, dicen quienes están al tanto de la situación.
En ese sentido, otras voces aseguraron que “a Bianco lo empuja gente que no tiene aspiraciones propias y que se recuesta ahí”. Desde el campamento kicillofista también se encuentran nombres como Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi y se puede contar también en esta lista a Julio Alak.
Por el momento, hay intendentes de peso que no podrán ser reelectos en 2027 y se produce un cuello de botella con las aspiraciones de cada uno. Por ese motivo es que hay mucho interés en Kicillof -y todo el MDF- en que se habilite la reelección indefinida para los jefes comunales.
“Va a dejar caminar a los que quieran caminar salvo que Axel defina lo contrario y mientras no lo jodan”, dijo tiempo atrás un ministro kicillofista sobre la sucesión. Lo cierto es que los cambios que se introduzcan o no en las leyes electorales serán claves para definir los nombres de las candidaturas.
Los diálogos con la oposición para alcanzar la mayoría legislativa
Más allá de las cuitas internas y que a la hora de votar cuestiones importantes los bloques de Fuerza Patria deban aparecer cohesionados, porque de lo contrario sería la confirmación de la ruptura, el oficialismo necesita de otras manos, sobre todo en Diputados.
En ese sentido, se mantiene un esquema similar al del año pasado. El bloque de Unión y Libertad, con representación en las dos Cámaras, es aliado del Frente Renovador y tiene puentes con el licillofismo, al que se alinea más directamente la bancada de Nuevos Aires, con 3 diputados.
Para el Ejecutivo es un problema la división del radicalismo. El diálogo es fluidoy aceitado con el presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández (con un bloque de 3 diputados), y con algunos intendentes, pero no tan cercano con los otros sectores. En calle 6 afirman que el senador Maximiliano Abad “decidió hablar con Massa y no con nosotros”. De todos modos, esperan la resolución de la interna para retomar sendas de diálogo que las elecciones de 2025 alejaron.
También hay línea con actores del PRO como con Pablo Petrecca, presidente del bloque amarillo en el Senado, y con los conductores de Hechos, los hermanos Passaglia.
Aparecen roces entre los socios que pueden reconfigurar el mapa interno
Hasta ahora La Cámpora, el sector de intendentes cercanos a Cristina Fernández y el Frente Renovador conforman una sociedad fuerte que impone número en la Legislatura y condiciona las aspiraciones del MDF y de los espacios que lo componen. Sin embargo, en los últimos tiempos, y más allá de los acuerdos que le permitieron a la sociedad mantener los cargos de poder en Diputados, el Senado y los puestos en el gabinete, aparecen intereses cruzados que tensan relaciones.
La decisión de quién va a ser el candidato a gobernador en 2027 comienza a mover los nervios. Sergio Massa es a quien quiere poner el Frente Renovador y eso conlleva a tironeos con La Cámpora, espacio convencido de que ha llegado su turno. Pero esto tampoco significa un acercamiento del tigrense con la Gobernación, donde se suele escuchar que “Sergio Tomás tiene ese particularidad de querer estar siempre afuera, pero con un pie adentro. Es su formato y lo trajo hasta hasta acá”. No cayeron nada bien en el kicillofismo las declaraciones de Alexis Guerrera tras la Asamblea Legislativa, en las cuelas cuestionó la política salarial del Gobierno.
Aunque la quieran disimular, la tensión está más presente entre la tropa de Máximo y el insarrauldismo. Un punto de inflexión se dio en la discusión interna del PJ. El día del cierre de listas, representantes de La Cámpora pidieron la desafiliación de Fernando Gray para que no pueda competir en Esteban Echeverría. Ni el presidente de la Junta Electoral, Leonardo Nardini, ni otros miembros del Consejo, quisieron bajar de la contienda a Gray, quien es muy duro en sus consideraciones hacia Máximo Kirchner.
En Diputados, la conformación de la comisión de Ludopatía también disparó acaloradas discusiones entre encumbrados miembros de ambos sectores. Hay quienes aseguran que la decisión de su creación, resistida por Insaurralde, tiene como trasfondo el control de la caja de Loterías y Casinos. También hay en el sector de los intendentes algunos con aspiraciones de llegar a la Gobernación y hacen esfuerzos por encontrar consensos para que la guerra no escale, como por ejemplo Federico Otermín y Federico Achaval.