La obra social bonaerense enfrenta atrasos de pago, aranceles desactualizados, falta de cobertura en el interior y denuncias políticas y judiciales por presunta mala administración, mientras médicos, municipios y afiliados advierten que el sistema se encuentra al borde del colapso y sin un plan de respuesta claro.
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La obra social bonaerense IOMA atraviesa un deterioro creciente que combina fallas operativas, retrasos financieros y un esquema de cobertura cada vez más insuficiente para sostener la demanda sanitaria. La acumulación de problemas afecta tanto a afiliados como a prestadores y hospitales municipales, y refleja un sistema que perdió previsibilidad en su funcionamiento diario.
El problema no es aislado: los pagos irregulares a profesionales y centros de atención profundizan la desconfianza en la capacidad operativa del instituto. En varias ciudades, acompañantes terapéuticos y médicos informan cobros salteados, meses sin liquidación y montos sin actualización desde hace más de dos años, lo que deja remuneraciones muy por debajo de los estándares provinciales y de otras obras sociales. Todas las críticas del sector médico, prestadores y afiliados apuntan directamente sobre el titular del Instituto, Homero Giles, que además recibió varios pedidos de interpelación en la Legislatura provincial, además de pedidos de informes sin respuesta.
El desfasaje económico se amplifica por el congelamiento del valor de las prestaciones y por un nomenclador médico que quedó obsoleto frente a procedimientos cada vez más utilizados. Especialistas advierten que algunas cirugías y prácticas habituales se pagan a niveles tan bajos que resultan inviables, situación que ya provoca la suspensión de servicios y una reducción paulatina de la oferta disponible.
En el interior de la provincia, los hospitales municipales enfrentan tensiones adicionales por deudas acumuladas del instituto, que complican la compra de insumos y el pago de salarios. En distritos como Balcarce, el monto adeudado supera los doscientos millones de pesos y pone en riesgo la continuidad asistencial de miles de afiliados, trasladando a los municipios una carga financiera que no pueden absorber.
La falta de reconocimiento de los mayores costos que afrontan los hospitales locales agrava el problema, ya que los valores que IOMA reconoce no reflejan el aumento real de insumos y servicios. Esta brecha tarifaria limita la capacidad operativa de los establecimientos y expone a los usuarios a posibles recortes en prestaciones críticas.
Los profesionales de la salud sostienen que, aun con canales de diálogo abiertos, no encuentran soluciones concretas a los retrasos y desactualizaciones. La incertidumbre sobre los pagos y la ausencia de incrementos sostenidos generan un clima de desgaste en el sistema privado, que depende de una actualización periódica para sostener su funcionamiento.
La presión financiera también impacta en la atención dentro de los grandes centros urbanos, donde la demanda del interior se vuelca ante la falta de especialistas en origen. Con valores tan bajos y la demora en los pagos, cada vez más médicos optan por dejar de atender por la obra social, lo que reduce la capacidad de respuesta y tensiona aún más al sistema.
En conjunto, la situación revela un esquema que perdió capacidad de gestión y reacción frente a los desafíos actuales. Sin una recomposición financiera integral, una actualización del nomenclador y mecanismos transparentes de asignación de recursos, IOMA se encamina a una crisis mayor, con consecuencias directas sobre la atención de los afiliados y la sustentabilidad de la red sanitaria provincial.
En silencio
Desde el Instituto de Obra Médico Asistencial no brindaron respuesta frente a las consultas realizadas por La Tecla respecto a la situación del IOMA y la exposición de los entrevistados.
En la mira judicial
La crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial quedó bajo la mira judicial por una denuncia impulsada por el abogado y concejal libertario de Esteban Echeverría, Marcelo Mazzeo, que describe un cuadro mucho más grave y coordinado, con impacto directo sobre la salud de miles de afiliados.
La ampliación de la denuncia presentada ante el Juzgado Federal de La Plata sostiene que el IOMA habría ejecutado, de manera sostenida, una política de retención y desvío de fondos públicos, incumplimiento de sentencias firmes y abandono de personas en situación crítica. Los nuevos hechos incorporados apuntan a demostrar que estas conductas no responden a errores de gestión, sino a un patrón planificado que involucra a funcionarios del organismo y del Poder Ejecutivo provincial. Entre los elementos aportados figuran casos en los que el instituto habría omitido cumplir órdenes judiciales urgentes vinculadas a internaciones, medicación e internación domiciliaria, incluso con afiliados de edad avanzada o en situación de dependencia total.
La denuncia profundiza, además, en un mecanismo que considera central: la desfinanciación deliberada de clínicas y sanatorios del interior bonaerense. Según la presentación, el retraso sistemático en los pagos, la manipulación de convenios y la retención de fondos habría llevado a instituciones de distintas ciudades al colapso financiero, obligándolas a reducir servicios o cerrar sus puertas. Ese escenario, lejos de ser un daño colateral, se describe como parte de una maniobra destinada a facilitar la adquisición de clínicas quebradas a valores irrisorios por parte de empresarios vinculados a funcionarios o intermediarios políticos.
Mazzeo detalla que esta secuencia se repite con un mismo patrón: el IOMA demora pagos, las instituciones entran en crisis, cesan actividades y, finalmente, aparecen grupos privados que las adquieren a precios muy por debajo de su valor real para reactivarlas bajo nuevos contratos con el propio organismo. Según la denuncia, este circuito configuraría delitos de administración fraudulenta, asociación ilícita, abuso de autoridad y negociaciones incompatibles con la función pública, en perjuicio directo del erario provincial y federal.
Según la ampliación, estas conductas también comprometen fondos federales transferidos a la provincia con destino específico para programas de salud. Al tratarse de recursos nacionales sujetos a rendición ante organismos de control de la Nación, su eventual desvío fundamenta -desde el punto de vista de la denuncia- la competencia del fuero federal. La presentación destaca, además, que la reiterada desobediencia de fallos vulnera derechos protegidos por tratados internacionales, como el derecho a la salud, la vida y la tutela judicial efectiva.
Sobre esa base, la denuncia afirma la existencia de un accionar coordinado entre funcionarios del IOMA y autoridades provinciales para sostener este esquema, al que define como un caso de criminalidad estatal organizada. En su denuncia se remarca que la falta de respuesta institucional, el deterioro de la infraestructura, la ausencia de insumos básicos y la presión económica sobre prestadores no son hechos aislados sino manifestaciones de un modelo de gestión que, según la acusación, persigue fines ajenos al cumplimiento del deber legal.
Finalmente, Mazzeo solicita a la Justicia Federal una serie de medidas concretas: que se tenga por ampliados los hechos denunciados; la producción de pericias contables y médicas; el libramiento de oficios a organismos provinciales y nacionales; la citación de prestadores, legisladores y empleados del IOMA como testigos; la investigación penal integral de funcionarios de las áreas involucradas; y la convocatoria a declaración indagatoria del presidente del instituto, Homero Giles, junto con otros responsables que surjan de la instrucción. También pide que se garantice la competencia federal del caso por la gravedad institucional, la afectación de fondos nacionales y la posible responsabilidad internacional del Estado argentino.
Así, mientras la crisis del IOMA afecta la cotidianeidad de afiliados y prestadores, las denuncias judiciales exponen un escenario más profundo, donde el deterioro del sistema de salud provincial se articula con acusaciones de corrupción estructural, abandono institucional y utilización política del organismo. El avance de la causa federal será determinante para establecer si el conjunto de hechos señalados configura, como sostiene la denuncia, un esquema delictivo planificado y sostenido en el tiempo.
Gastón Quintans – Presidente de la Agremiación Médica Platense “Cada vez más profesionales dejan de atender por IOMA y advierten un colapso inminente”
–¿Cuál es la situación de la Agremiación con IOMA? –Lo que nosotros tuvimos hace dos meses fue un corte de servicios por un retraso en el pago de las prestaciones. Generalmente, IOMA pagaba entre el 1 y el 10, es decir, dentro de la primera semana, porque los médicos necesitamos contar con nuestro dinero para cobrar un salario y tener previsibilidad del cobro para afrontar otros gastos. El tema es que estos últimos meses viene atrasando el pago uno, dos o tres días. Al 12 de febrero todavía no tenemos noticia del pago, y esta semana lo que hicimos fue sacar un comunicado en el que reclamamos el pago, más que nada por el temor de que vuelva a ocurrir lo mismo. Si IOMA por algún motivo no paga hoy o mañana bien temprano, los médicos cobrarán después del fin de semana largo, y eso es inviable. Es inviable para cualquier trabajador cobrar el día 20. Ese es el problema: viene atrasando los pagos.
La relación con el Instituto es buena en el sentido de que los términos del diálogo son buenos. Yo puedo hablar con ellos; hasta cierto punto tenemos un diálogo fluido, pero no es productivo.
Hoy reclamé el pago y me dicen que no tienen fondos. Entiendo que la Provincia tenga un problema de fondos, pero nosotros necesitamos tener previsibilidad del pago también. Pensemos que estamos cobrando cosas que trabajamos en diciembre. Ese es el problema.
Después hay otro gran problema, que es la falta de actualización de valores. No venimos bien; venimos con mucho atraso, pero mucho atraso, y en determinadas prácticas IOMA está pagando un 30% de lo que paga otra obra social.
-¿Cuántas prácticas se ven afectadas?
- Hay cerca de 35 mil prácticas, no te podría decir exacto. Estaba hablando con un compañero gastroenterólogo y me decía que una colonoscopía de IOMA se paga un 30% de lo que paga otra obra social no estatal, una prepaga.
Así que no es un dato menor. Por darte un ejemplo: las cirugías están aproximadamente un 40 o 50% más abajo de lo que paga cualquier otra obra social. Están muy atrasadas. No solamente está atrasado el valor, sino que el nomenclador está totalmente desactualizado. Hay muchísimas cirugías modernas -hablo de laparoscopía, no de cosas robóticas- que IOMA no las tiene nomencladas ni pretende nomenclarlas, y eso genera un problema. De hecho, tuve una reunión con la Sociedad Platense de Cirugía, que está en alerta porque hay muchas prácticas que ya prácticamente no conviene hacer, según ellos refieren, y en parte tienen razón. Los valores que paga IOMA son muy bajos. Si bien ahora hizo un cambio en los códigos de laparoscopía, no recompone la práctica externa. Y en lo que es la consulta, hay que pensar que el Instituto, desde el año pasado, no ha dado un aumento lineal. No está dando aumentos y, aparentemente, no va a haber un incremento inmediato, aludiendo a la falta de presupuesto.
-A esto se agrega el malestar que genera también en los pacientes, entre los profesionales, y sumado a los copagos.
-Sí, por supuesto. Pero lo que pasa es que, a medida que pasa el tiempo y en esta situación, no hay otra forma. Uno no cree que el camino sea el cobro, pero tampoco estamos encontrando respuestas. Los médicos lo necesitan: el 70% del trabajo de un médico hoy por hoy es IOMA. Y si IOMA no da una respuesta en ese sentido, o no sinceramos lo que vale una práctica médica, el sistema corre peligro. El sistema, tal como está, no está funcionando bien.
No hay una solución al problema, ni una intención de solución. Hoy una consulta médica, la mejor paga por el Instituto, está en 19.000 pesos; es la categoría de los médicos más viejos. Los más jóvenes están cobrando cerca de 11.000 o 12.000 ahora, con un mínimo incremento que hubo del copago por parte de IOMA, que aumentó 1.000 pesos. Pero a eso hay que restarle siempre la carga tributaria que tenemos los médicos, que es un 25-30% de lo que cobramos; es obligatoria, no voluntaria. Entonces, está muy complicada. La situación con IOMA está muy complicada; con otras asociaciones también, pero con el Instituto no vemos una mejora inmediata. De hecho, vemos más una tendencia hacia el conflicto, pero un conflicto que venimos planteando hace mucho tiempo para resolver y para el cual no estamos encontrando respuestas. Y esto va a decantar solo en un problema. Pero el problema no va a ser ir al choque o al cruce mediático. El problema es que se van a dejar -se están dejando- de hacer prestaciones. Es notable la cantidad de médicos que prefieren ya no hacer por IOMA: prefieren no cobrar o evitar conflictos, prefieren no hacerlo. Yo lo vengo advirtiendo hace más de un año, y está ocurriendo. Los cirujanos me dijeron que determinadas prácticas las van a dejar de hacer. Primero, porque viene cada vez más gente del interior a resolver situaciones acá; porque IOMA no tiene resolución en el interior de la provincia de Buenos Aires. No tiene atención en La Matanza, no tiene atención en Tandil, no tiene atención en un montón de lugares. Y esa gente viene a atenderse acá porque en el interior les cobran sumas estratosféricas, y acá los médicos no las cobran, y encima las cobran a muy bajo costo. Todo eso hace que el sistema de la ciudad de La Plata se esté resintiendo muchísimo. El médico ya prefiere no hacer, y eso es un problema.
-¿Cómo ves la situación a futuro, teniendo en cuenta también la complicada situación económica que atraviesa la provincia?
-Yo no vivo en Suiza. Claramente entiendo perfecto que la Provincia esté reclamando la coparticipación y que financieramente esté complicada. Pero la realidad es que nosotros no podemos ser el respaldo de eso. Entiendo que el sistema público -hablo de salud; podría hablar de todo el sistema público, pero de lo que sé mucho es de salud- tiene un montón de falencias de insumos y de infraestructura que no se pueden resolver. Faltan medicación e insumos. Y en el sistema privado ya es muy difícil sostenerlo financieramente si no actualizamos los valores. Históricamente, los gobiernos no han puesto mucho dinero en salud. Si ves cuánto destinan del presupuesto a salud, no ha aumentado considerablemente. Y lo que por ahí no entiende la gestión actual de los últimos seis años es que IOMA da prestaciones en el sistema privado, y el sistema privado no está subsidiado: el sistema privado es privado. Y muchas veces, tanto las clínicas como los médicos dejan de atender porque pierden plata. Ya no es no ganar: es perder.
Entonces, a futuro, lo que veo es que la atención a través de IOMA es muy compleja. Si no hay un aumento, si no hay un incremento, este tema de los cobros se va a seguir incrementando, por más que nosotros no estemos de acuerdo ni lo apoyemos, porque nos atenemos al convenio. Pero es entendible que, ante la falta de respuesta del Instituto, vos tengas dos opciones: o cobrás, o dejás de hacerlo.
Fernando Rovello – Diputado provincial -¿Cuál es hoy la situación de IOMA?
-Sin voluntad política de Axel Kicillof de querer resolver el problema de fondo, en definitiva de darle una solución a los más de dos millones y medio de afiliados que tiene IOMA en la provincia de Buenos Aires. Porque, en definitiva, un paciente oncológico, con problemas cardiológicos, inmunosuprimido o un acompañante terapéutico —que es indispensable para niños o adultos— no puede esperar. Hace seis años que vienen esperando.
Más allá de financiarlo y usarlo como una caja política, lo quieren convertir en un inspector de salud cuando el IOMA es, en realidad, un instituto financiador. No es un instituto prestador. Los policonsultorios y todo ese invento son un chino y una ridiculez, porque hoy no funciona lo que tiene que funcionar: las guardias, las farmacias, las consultas más simples, desde lo más básico hasta los tratamientos más complejos. El otro día me contaban que en Mar del Plata la mamá de uno de los afiliados, también afiliada al IOMA, se tenía que operar de cáncer y no había respuesta de ningún tipo por parte del instituto; y otra persona tenía que ir a una guardia y no le daban bola.
Y no se pueden ver los números porque vos no sabés el estado de situación de la obra social, porque lo que te cuentan es una película. Cuando quisimos interpelarlos dos veces, el presidente no vino; cuando pedimos informes, no vienen. Entonces es mentira eso de que el Estado te protege y te cuida. Todo eso es un chamuyo, es un verso.
-¿Cómo está el tema de los pagos?
-Pagan poco y tarde. No tienen gestión, no hay voluntad política -sobre todo de Kicillof- de resolver el problema de fondo del IOMA. No hay ganas del gobernador de tomar en serio el problema. Yo vengo hace dos años y medio o tres con dos casos personales que me tocaron atravesar, pero así y todo, lamentablemente, la gente se muere esperando. Es una locura.
Entonces, he presentado algunas alternativas. Hemos visto modelos donde, por ejemplo, se puede observar cómo se trabajó con la obra social de Entre Ríos, cómo se realizó la intervención y cómo se reformuló. Eso mejoró las prestaciones, hizo mucho más eficiente el sistema y, en definitiva, mejoró la calidad de vida del afiliado. Ahí tenés un ejemplo claro de una intervención directa.
-¿Qué haría falta acá para mejorar el IOMA, teniendo en cuenta la crítica situación que también atraviesa la provincia?
-Primero, la voluntad del gobernador de querer hacerlo. Segundo, un tema de gestión, con un enfoque que reconozca que el IOMA debe ser un instituto financiador y no un efector de salud. Además, junto con el gobernador, hay que poner gente, profesionales idóneos, que tengan una visión de gestión y de salud pública moderna, ágil, dinámica, y que contemplen un sistema de salud que atienda a dos millones y medio de afiliados.
-¿Van a seguir insistiendo con la interpelación y los pedidos de informes?
-Sí, sin duda. De mi parte y de nuestro bloque, voy a pedir por tercera vez la interpelación al presidente de IOMA. En cuanto a los pedidos de informes, hay miles dando vueltas, pero el gobernador Kicillof es quien instruyó a su ministro a no contestarlos. Y hoy la Legislatura, lamentablemente, está compuesta en la Cámara de Diputados por una mayoría oficialista. Me parece que ahí estamos entrampados, pero eso no me va a impedir seguir pidiendo cuantas veces sea necesario la interpelación.
Esto no es un tema de Fernando Rovello, quiero aclarar. No es un capricho ni una bandera personal. Lo único que hago es ser un vehículo que traslada miles o millones de inquietudes que me llegan por haber tenido, en algún momento, el coraje de decir o manifestar el desastre y la nefasta gestión que, para mí, representa la obra del Instituto de Obra Médico Asistencial de la provincia.