22 de marzo de 2026
VIEJAS PRáCTICAS
El párate de la economía y las prácticas kirchneristas que calaron hondo en la sociedad
Mientras la economía sigue parada y las importaciones entran a full dejando en la lona a las pymes locales, el escándalo de Manuel Adorni pegó fuerte. La gente, harta de costumbres kirchneristas, no quiere ni un poquito de “casta” en el Gobierno que prometió cambio.

La situación económica y social en Argentina atraviesa un momento de profundo párate. La actividad no repunta, las fábricas trabajan a media máquina y el consumo sigue deprimido. Y en medio de este párate de la economía, las importaciones entran a full: productos del exterior inundan el mercado a precios que las pymes locales simplemente no pueden igualar. El resultado es devastador: cierre de fábricas, pérdida masiva de empleos y miles de pequeños empresarios que ven cómo su esfuerzo de años se viene abajo. La reactivación prometida parece cada vez más lejana.
En este contexto, el escándalo de Manuel Adorni cayó como un balde de agua fría y pegó más hondo de lo esperado. El jefe de Gabinete llevó a su esposa Bettina Angeletti en el avión presidencial Tango 01 a Nueva York, justificándolo con un “vengo a deslomarme y quería que me acompañe”. Después se conoció su vuelo privado a Punta del Este durante el Carnaval con toda la familia, y ahora una denuncia por una casa de lujo en un country de Exaltación de la Cruz que no declaró en su patrimonio. Imágenes y documentos que muestran inconsistencia hicieron que la sociedad explote: “Esto es exactamente como el kirchnerismo”, se repite en redes, en las charlas de barrio y en las familias.
Y ahí fue donde caló profundo. La gente votó por un cambio radical y no quiere ni un milímetro de regreso a esas costumbres de casta: usar recursos del Estado como propios, volar en jets privados mientras pide sacrificio y ocultar bienes. El escándalo de Adorni se convirtió en el espejo de lo que muchos temían: que el Gobierno termine pareciéndose al modelo que prometió enterrar.
Por otro lado, el Caso Libra genera preocupación propia en el oficialismo por sus implicancias judiciales. La investigación por la estafa piramidal de la criptomoneda —que salpica al Presidente y a su entorno— avanza con chats, pagos millonarios y pedidos de explicaciones en el Congreso. El caso genera un clima de incertidumbre legal que el Gobierno intenta contener.
La sociedad percibe que estos episodios no son detalles: son la herencia de una época de privilegios que muchos recuerdan con bronca y que votaron para dejar atrás. Mientras tanto, el día a día sigue pesado: inflación que aún duele, salarios que no alcanzan y pymes que se caen una tras otra por la avalancha de importaciones. El desafío del Gobierno es claro: reactivar la economía de verdad, proteger a las pymes, cerrar las grietas de la “casta” y transmitir que esta vez las reglas son distintas.