Rosca feroz y mensajes cruzados: el peronismo juega su partido más enredado
Kicillof esquiva presiones, La Cámpora insiste y los intendentes exhiben sus propios reclamos. Entre rumores, desmentidas y negociaciones secretas, la conducción del PJ se convirtió en el mayor berrinche del verano político.


El peronismo bonaerense atraviesa horas decisivas tras la propuesta de Máximo Kirchner para que Axel Kicillof asuma la presidencia del PJ provincial, una jugada que desordenó a todas las tribus del justicialismo. Desde la Gobernación desmintieron que el planteo haya sido formal y señalaron que la discusión se instaló “solo por los medios”, mientras crece la presión para definir si habrá lista de unidad o competencia interna.
En el entorno de Kicillof insisten en que no existe un pedido concreto y que lo central es que el PJ respalde al Gobierno bonaerense. Sin embargo, el camporismo sostiene que la propuesta busca “terminar con los idas y vueltas” y garantizar la unidad. La orden de Cristina Kirchner, admiten algunos dirigentes, es no romper y “ceder lo que haya que ceder”.
Mientras tanto, las negociaciones avanzan con nombres sobre la mesa para una lista unificada: Kicillof para la presidencia, y una vicepresidencia que se discute entre Verónica Magario y Mariel Fernández. También suenan Julio Alak y Federico Otermín entre los intendentes que podrían ocupar puestos claves. El lunes comenzarán conversaciones formales rumbo al cierre del 8 de febrero.
El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), armado político de Kicillof, sostiene su estrategia propia: continuar juntando avales y preparar listas en los 135 municipios. Aunque dentro del espacio hay posiciones divididas, varios intendentes y referentes creen que “quien presida el PJ debe apoyar explícitamente al Gobernador”. Otros, como el geselino Gustavo Barrera, opinan que Kicillof “no debería aceptar”.
La interna también se juega en los territorios: en varios distritos el MDF impulsa competir en las urnas el 15 de marzo, aunque la jugada de Máximo podría acelerar un acuerdo que evite elecciones. El nombre de Magario había cobrado fuerza como alternativa kicillofista, pero no genera consenso en el kirchnerismo, lo mismo que la opción de Mariel Fernández, quien incluso lanzó señales de campaña.
En La Cámpora creen que, si Kicillof piensa en 2027, presidir el PJ bonaerense es la plataforma ideal para proyectarse nacionalmente. En el MDF, en cambio, algunos dirigentes sostienen que el Gobernador debe evitar “meterse en el lodo interno” y enfocarse en consolidar una referencia federal que enfrente a Milei. La tensión entre ambos enfoques atraviesa cada reunión y cada movimiento.
La jugada de Máximo reconfiguró la discusión: mientras parte del kicillofismo resta importancia a sus movimientos, otros admiten que Kicillof podría terminar aceptando. Cerca del Gobernador recuerdan que La Cámpora “no ganó ninguna pulseada” reciente y confían en que sucederá lo mismo. Pero, pese al hermetismo, nadie descarta una sorpresa antes del fin de semana.