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Domingo, 25 enero 2026
Argentina
6 de enero de 2026
FRENO DE MANO
Por Sebastián Lalaurette

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política

A pesar de los avances logrados en los últimos años, la mayoría de los espacios de poder siguen siendo ocupados por hombres. Pocas intendentas y el peligro de una norma que frene los avances. La Plata, el distrito más desigual. Y la excepción honrosa en el interior bonaerense.

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En los últimos años, en la Argentina y particularmente en la provincia de Buenos Aires, las mujeres han ido ganando terreno en el ámbito político. Dos hitos ponen a nuestro país a la vanguardia de la región: las leyes de cupo femenino y paridad de género sancionadas en 19961 y 2017 respectivamente.

Sin embargo, y por más que la cantidad de diputadas, senadoras, concejalas e intendentas haya venido creciendo, la situación está muy lejos del equilibrio. Aun con números muy similares de mujeres y hombres en los ámbitos legislativos, las mujeres siguen estando marginadas de los lugares de mayor capacidad de decisión, afirman especialistas.

“La paridad te asegura números, pero no te garantiza el poder”, explica Melisa Greco, politóloga, investigadora y ex diputada provincial, autora de trabajos académicos como Candidaturas femeninas en tensión, en el que analiza el efecto de la suspensión de las elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultáneas (EPAOS) en la provincia, en concomitancia con el cambio de sistema electoral y la paralela suspensión de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) a nivel nacional.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política
Melisa Greco

La ley establece un “sistema de cremallera” para las listas legislativas, es decir que los nombres masculinos y femeninos deben alternarse sin excepción a lo largo de las nóminas. Esto, en principio, garantiza cierta proporcionalidad en la cantidad de candidatos elegidos de cada género.

Pero, aunque se cumpla la letra de la ley, las mujeres son absoluta minoría si se considera quiénes encabezan las diferentes listas de candidatos. Y en las últimas elecciones legislativas, que tuvieron lugar el 7 de septiembre, la proporción de mujeres cabeza de lista fue aun menor que en la elección anterior, celebrada en 2023: cayó de un 22,9% a un 14,5%.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política

Greco atribuye el retroceso registrado entre 2023 y 2025 al efecto de la suspensión de las elecciones primarias.

“Se observa un riesgo de retroceso en la paridad efectiva: las EPAOS habían facilitado que el 22,9% de las listas de concejales en las elecciones generales fueran encabezadas por mujeres, tendencia que se vio interrumpida con su suspensión, afectando particularmente el acceso a espacios de mayor competitividad electoral”, señala en su trabajo, publicado en la Revista Argentina de Ciencia Política (RACP).

En efecto, al darse de baja las EPAOS, la toma de decisiones se centró en los liderazgos de los partidos, “lo que tuvo consecuencias significativas para la participación política de las mujeres, al depender su inclusión en las listas de la voluntad de las dirigencias masculinas predominantes”, apunta Greco.

¿Cuál es el problema? En realidad, hay más de uno. En principio, hay una determinación matemática: si la mayoría de las listas están encabezadas por hombres, es prácticamente imposible que haya más mujeres electas que varones, y está virtualmente garantizado un desbalance a favor del ala masculina. Por eso la paridad no se alcanza nunca: las mujeres se acercan al 47% a lo sumo, nunca llegan al 50% y ni pensar en superarlo.

Pero ese dista de ser el problema principal. En su paper, la investigadora apunta a fenómenos menos visibles que la composición de las nóminas. Por ejemplo, aunque la cantidad de mujeres que entran a formar parte de los distintos cuerpos legislativos sea similar (aunque siempre un poco inferior) a la de los hombres, obtienen menos presidencias de comisiones y especialmente de las que tienen más peso presupuestario.

“En los concejos deliberantes, las comisiones que concentran recursos (Obras Públicas, Hacienda, etc.) siempre respondieron a perfiles más masculinizados”, apuntó Greco en diálogo con La Tecla.



La cuestión no se limita a los municipios (el área de estudio de Greco). En la Legislatura bonaerense casi todas las autoridades elegidas son varones.

En el Senado, dado que no hubo recambio porque la rosca impidió elegir a las nuevas autoridades en diciembre, sólo queda uno de los seis vicepresidentes que secundaban a la vicegobernadora Verónica Magario (presidenta del cuerpo, según lo marca la Constitución provincial). Se trata de Carlos Kikuchi, queda segundo en la línea de sucesión de Axel Kicillof, sólo por debajo de la propia Magario. Antes había una sola vicepresidenta mujer: la sexta, Daniela Reich.

En Diputados, la situación no es mejor. Blanca Alessi es la única mujer entre seis vicepresidentes; la Cámara es encabezada por un hombre, Alejandro Dichiara.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política
Blanca Alessi


La buena excepción
El distrito donde todas las listas tuvieron nombre de mujer

Tal como lo destacaba oportunamente La Tecla, hubo un municipio bonaerense que constituyó una suerte de honrosa excepción de cara a los comicios legislativos provinciales de septiembre. Se trata de Adolfo Gonzales Chaves, la única jurisdicción en toda la provincia de Buenos Aires en la que todas las nóminas electorales estuvieron encabezadas por mujeres.

En efecto, en ese partido, gobernado por una mujer (la joven Lucía Gómez), las tres ofertas para el Concejo Deliberante llevaron a la cabeza un nombre femenino. Guillermina Atela figuró al tope de la nómina oficialista; Sandra Zoppo lideró la boleta peronista; y Ethel Diez encabezó la lista de La Libertad Avanza (LLA).

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Lucía Gómez

Para Greco, esta circunstancia no es casualidad. Tanto la elección de Gómez en la intendencia como el dato de que todas las listas estuvieron encabezadas por mujeres responde a que en el distrito existe “una tradición de militancia femenina en organizaciones sociales” y una “promoción de liderazgos desde los ámbitos político-partidarios”.

Estos dos factores “fueron elementos centrales para alcanzar este escenario”, afirma la especialista.


Sección Capital
La Plata, con la peor nota

En las elecciones de septiembre, la cuarta sección electoral fue la que más se acercó a la igualdad entre varones y mujeres en términos de concejales elegidos. Allí, la proporción fue de un 48,2% de mujeres electas contra un 51,8% de hombres.

En contraste, en la Octava se dio el mayor desbalance, con un 58,3% de varones elegidos para ocupar bancas en el Concejo Deliberante, contra sólo un 41,7% de mujeres electas.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política

Cabe señalar que, a diferencia del resto de las secciones electorales, la Octava, o sección Capital, comprende un solo distrito: La Plata.

La ciudad de las diagonales es, así, la más desigual en términos de distribición por género en términos legislativos.


Pocas baronesas
El lento camino de las intendentas

En su trabajo Barones sin baronesas, Facundo Meneses, Sebastián Parnes y Alejo e Andrade dan cuenta del lento crecimiento de la proporción de intendentas en la provincia de Buenos Aires desde 1983 hasta hoy.

“Si bien la Argentina es pionera en la implementación de leyes de cuotas o de paridad legislativa en América Latina, su situación en los cargos ejecutivos se encuentra rezagada”, observan los autores del paper.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política

Sin embargo, el avance en los primeros cuarenta años de democracia es notable. Y lo atribuyen a la influencia de las normas que establecen la paridad para los cargos legislativos (concejales, diputados y senadores).

“El análisis de la evolución de la representación femenina en los cargos más altos de los ejecutivos municipales de la Provincia de Buenos Aires nos muestra un progreso lento pero sostenido desde 1983 hasta 2023, con un pico del 8% de intendentas mujeres en esta última elección, impulsado posiblemente por el efecto contagio de las leyes de cuotas y paridad en el ámbito legislativo”, puntualizan los investigadores. “A nivel de candidaturas femeninas, vemos un incremento notable desde la sanción de la ley de paridad legislativa en 2019, alcanzando el 13% de mujeres candidatas en promedio entre 2003 y 2023, con las fuerzas de izquierda liderando en paridad, llegando al 50% en la última elección analizada.”

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política
Mariel Fernández, intendenta de Moreno

Sin embargo, son pocas las mujeres que pudieron equiparar la permanencia de muchos hombres que se convirtieron en verdaderos “barones” de sus distritos, para utilizar la expresión común que toman los autores del trabajo.

“Frente al dominio histórico de liderazgos masculinos prolongados (‘los barones’) en la Provincia de Buenos Aires se consolida un panorama donde no existen prácticamente mujeres que hayan podido consolidar su liderazgo a través del tiempo (‘las baronesas’), revelando que la paridad en los legislativos no garantiza por sí sola la equidad en los ejecutivos y que se requieren mecanismos específicos para superar esta disparidad estructural”, concluyen.




Un reclamo persistente
Reelección indefinida de intendentes: ¿un paso atrás?

Para peor, en la Legislatura es fuerte la rosca para reinstaurar, luego de diez años, la reelección indefinida de los intendentes, algo que contribuiría a retardar aun más la ansiada paridad en los cargos ejecutivos, ya que permitiría que una mayoría de hombres retengan sus sillones.

Para la politóloga e investigadora independiente del CONICET Ariadna Gallo, esta modificación afectaría “de modo indirecto, no lineal, porque ha habido una progresiva incorporación de más mujeres” en los últimos años, pero podría actuar como un retardante del proceso.

“Estas prácticas no son cuestionables desde lo formal: no es que haya algo intrínsecamente negativo en la existencia de reelección eterna. Pero se da en un contexto determinado que hace que vaya en la dirección de un retroceso”, explicó Gallo. “Estas prácticas de alguna manera limitan u obturan los avances que se van produciendo.”

De todas maneras, para la especialista lo importante no es tanto la cantidad de lugares que ocupen las mujeres en las instituciones sino qué tipo de lugar se les asigna en términos reales y simbólicos. Por eso recupera conceptos como el “techo de cristal” y las “barreras informales” que no tienen que ver con la letra de las normas sino con las prácticas que continúan marginando a las mujeres de los lugares de decisión.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política
Ariadna Gallo

“Para mí, el ‘feminismo institucionalista’ tiene sus limitaciones, como lo demuestra el caso Bullrich”, dijo Gallo, en referencia a la elección de Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad Nacional, para encabezar la lista de LLA para el Senado de la Nación.

En efecto, el hecho de que Bullrich sea mujer no constituye por sí mismo un avance en la agenda de la representación femenina en los espacios políticos, argumenta la experta.

Hay otro caso que ejemplifica las limitaciones de la mera alternancia en la boleta como factor de inserción en la cosa política: el de Karen Reichardt.


Visible, pero “tapada”
¿Qué perfil de mujer?

En los convulsionados días que siguieron a la renuncia de José Luis Espert a su candidatura a diputado nacional por el espacio libertario, se debatió si la lista “violeta” debía ser encabezada por la segunda candidata, Karen Reichardt, o por el segundo hombre en la lista, Diego Santilli. A pesar de estar por encima de Santilli, Reichardt cosechó poco apoyo en aquel debate, y se decidió bastante rápidamente que el “Colo” sería el primer aspirante de la nómina libertaria, empujando hacia arriba a todos los candidatos masculinos.

Aunque cuestiona el argumento legal que se esgrimió desde el oficialismo para justificar la movida, Gallo cree que el hecho de que Reichardt sea mujer poco tuvo que ver con la decisión: apunta más a una serie de factores coyunturales y políticos que a cuestiones de género, afirmó.

Con la paridad no alcanza: las mujeres siguen relegadas en la política
Karen Reichardt

Sin embargo, la colocación del nombre de la exvedette en segundo lugar en la lista sí tiene que ver con algo que ella analiza en un paper elaborado junto a Candela Grinstein y titulado Democracia paritaria, democracia partidaria y agendas de género en conflicto. A saber: “la cosmovisión que esa fuerza política tiene respecto de la mujer”.

“Uno se podría preguntar qué clase de mujeres LLA busca como representantes. Ahí ves más o menos un patrón”, apuntó la politóloga.

En su trabajo, centrado en el tratamiento legislativo del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), Grinstein y Gallo se explayan sobre este concepto. Y desde allí explican que la elección de personajes como Bullrich o Reichardt no implica el avance de una agenda feminista ni mucho menos.

Con la paridad no alcanza, afirman. “Para avanzar en una agenda de género feminista, se requiere no solo que haya mujeres ocupando espacios de poder, sino que haya un número suficiente de aquellas que buscan desmontar el entramado de relaciones que colocan a la mujer en un lugar de subordinación; para lo cual se necesita de partidos cuya concepción del mundo sea consistente con dicho objetivo”, señalan las investigadoras. Y no se trataría precisamente de la agrupación mileísta, agregamos nosotros.



“Si bien no se cuenta con elementos que permitan arribar a hallazgos concluyentes, la tendencia observada ha sido que existe una vinculación entre cosmovisión partidista, cultura partidaria y prácticas organizacionales. Esto es, que el lugar que se le otorga a la mujer en el partido tiene que ver con el lugar que el partido le otorga a la mujer en la sociedad”, apuntan las especialistas.

En este sentido, el relegamiento de Karen Reichardt ni bien asomó la posibilidad de que se convirtiera en la primera representante del oficialismo en la contienda electoral revelaría que de algún modo siempre se la pensó como secundaria.

En definitiva, aunque la existencia de normas que promueven a la paridad sea loable, “el punto no es solamente que haya X cantidad de mujeres, sino que sean mujeres capaces de votar leyes y presentar proyectos que avancen en una agenda de género efectiva”, dijo Gallo.
 

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