25 de marzo de 2026
REFORMAS
Ministro ATR: Mahiques anunció que el Gobierno nacional mete mano al Código Penal
Sin plazos ni texto definitivo, el Gobierno relanza la reforma penal mientras avanza con medidas transitorias para endurecer penas y sumar delitos.

El presidente Javier Milei se reunió este martes con el ministro de Justicia, Juan Mahiques, para relanzar la reforma del Código Penal. Aunque la iniciativa ya había sido anunciada a fines de 2025, el Gobierno confirmó que comenzará a redactar una nueva versión, sin precisar plazos ni detalles concretos sobre su envío al Congreso.
Mientras se redefine el proyecto integral -basado en el borrador que dejó el exministro Mariano Cúneo Libarona-, el Ejecutivo optará por una estrategia intermedia: impulsar leyes “de transición” para endurecer penas y sumar delitos al esquema vigente. La decisión expone una hoja de ruta fragmentada, con medidas inmediatas pero sin una reforma consolidada.
Mahiques sostuvo que el objetivo es construir un Código Penal “a la altura de los desafíos actuales”, aunque evitó dar fechas. En cambio, adelantó que el foco inmediato estará en el agravamiento de penas, su “armonización” y la incorporación de nuevas figuras delictivas, en coordinación con el Congreso.
Entre los delitos que el Gobierno busca priorizar figuran los migratorios, estafas piramidales, robos bajo modalidades como “viuda negra”, salideras, entraderas y motochorros, además de daños contra animales, armas en cárceles y picadas ilegales. La administración libertaria insiste en que estas medidas colocan “a las víctimas en el centro”, en línea con su discurso de endurecimiento frente a la inseguridad.
El relanzamiento también reaviva tensiones internas. Cúneo Libarona, autor del borrador original, reivindicó públicamente su rol tras su salida del Gobierno, en medio de disputas oficialistas. El proyecto, presentado inicialmente por Patricia Bullrich y vinculado a la agenda electoral de Milei, propone actualizar un código de 1921 con penas más severas y nuevas figuras como el “ecocidio”. Sin embargo, la falta de definiciones concretas vuelve a dejar la reforma en una zona de incertidumbre.