CHISPAZOS
12/02
En medio de la tensión, Kicillof se mostró con intendentes peronistas del Conurbano
El Gobernador presentó el programa “Mi escritura, mi casa” en Almirante Brown, distrito comandado por Mariano Cascallares, luego de que trascendieran ciertos enojos de parte de los jefes comunales PJ con la Provincia.
En medio de la tensión, el gobernador Axel Kicillof se mostró con intendentes peronistas del Conurbano al presentar el programa “Mi escritura, mi casa”, que tiene por objetivo que 30 mil familias puedan acceder de manera gratuita al título de propiedad de sus viviendas. 

El acto tuvo lugar en el distrito de Almirante Brown, comandado por Mariano Cascallares, quien pidió disculpas a los vecinos por la cantidad de tiempo que demoran estos trámites. “Estamos cumpliendo con esa deuda, con el compromiso de que vamos a seguir trabajando mano a mano con nuestros vecinos”, señaló el jefe comunal. 

Por su parte, Kicillof precisó que su administración trabaja para "cambiar la realidad de los y las bonaerenses" y expuso que como muchas personas "no pueden pagar a un escribano, ni los trámites" se les "dará una mano desde el Estado a los que más lo necesitan".

Recordó que cuando ex presidente Néstor Kirchner dijo en 2003 "que venía a proponerle un sueño" a la sociedad, en verdad "no era otra cosa que atender derechos postergados para que cada argentino tuviera lo que le correspondía".

"Para convertir derechos y leyes abstractas en realidades está la gestión del Estado", continuó y detalló que la intención del gobierno es "hacer este año más del doble de escrituras que las que se hicieron el año pasado".

Sostuvo que "cuando el Estado está ausente, las cosas no se hacen y los derechos no llegan a quienes más lo necesitan", por eso analizó que se trabajará coordinadamente con los municipios "para dar soluciones".

Del acto participó también el intendente de Hurligham, Juan Zabaleta; y el ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak.


La interna oficialista

“La relación está rota”, alertó un vocero del peronismo de la zona sur del Conurbano. “Hasta ahora, no hay buenas señales, pero debemos darle tiempo y esperar que las cosas mejoren, porque así no se puede seguir”, dijo un joven jefe comunal de la zona norte. Lo concreto es que los intendentes del PJ, en su mayoría, están que trinan por la forma en que Axel Kicillof y su equipo administran la Provincia.

Las aguas se dividen entre los absolutamente alineados, como Ariel Sujarchuk, Jorge Ferraresi, Mayra Mendoza y Mario Secco; aquellos que buscan mediar, como Fernando Espinoza y Mario Ishii -muy carcano a Kicillof en la campaña-; y el resto, donde se nuclean los más enojados (en permanente contacto), referenciados en el PJ.

La muestra brutal del enojo la dieron el lunes 27 de enero, cuando faltaron en masa a la presentación del programa “Escuelas a la Obra”. Más allá de las disidencias puntuales con ese plan (ver aparte), los alcaldes hallaron la excusa para dar señales del malestar. Se pusieron de acuerdo vía telefónica durante el fin de semana y provocaron el vacío que resonó en los corrillos políticos de Provincia y Nación.

Entre los propios cabreados hay algunos que sostienen que “Cistina no nos quiere y Axel es su mejor alumno”, mientras que otros no son tan drásticos y despegan a la vicepresidenta, porque no creen que “esté detrás de un juego tan chiquito”. Más bien atribuyen los desencuentros a “la inexperiencia del equipo de gobierno”, aunque reclaman que “tampoco se dejan enseñar”. Por lo pronto se supo que después de ese acto, la expresidenta le pidió al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, que interceda para acercar a las partes.

El inicio del problema fue el cerramiento que Kicillof hizo de su administración, sin abrir el juego ministerial; situación que ahora comenzaría a revertirse a partir de algunas señales que recibieron los intendentes para poner a gente suya en segundas y terceras líneas. Mientras se masculla bronca por la demora en el cumplimiento de presuntos acuerdos previos, como el nombramiento del titular de Lotería, silla que aparecía predestinada a un hombre de Martín Insaurralde. “Le desconfían a Martín como desconfían de todos nosotros”, graficó un mandamás comunal de fluido diálogo con funcionarios nacionales.

El sectarismo que le atribuyen a Kicillof desde lo político se condimentó luego, para embarrar el terreno, con medidas económicas que los intendentes intuyeron que estaban dirigidas a recortarles independencia de movimiento. De todos modos, más allá de la eterna pelea de fondos y que los alcaldes prefieren evitar hacerse cargo de cuestiones de control provincial, como el arreglo de escuelas o la conducción de más policías, lo que buscan es más mimo político.
 
“Tienen el PJ atrás y no se apoyan en él”; “Se habla mucho de números pero faltan las relaciones políticas”; “Axel cree que llegó solo y que ahora puede prescindir de nosotros”; “Tienen que mejorar la relación humana”; “Quieren hacer todo de manera unilateral, sin consultarnos, y nos mandan a decir que vayamos a tal lado o firmemos tal cosa sin que sepamos previamente de qué se trata”. Estas son algunas de las frases de queja que recogió La Tecla en el relevamiento de los jefes comunales peronistas del Conurbano.

Están molestos, además, porque se sienten afuera de la discusión legislativa. Aseguran que habrían contribuido a acelerar el tratamiento de la ley Impositiva “si el Gobierno se hubiese mostrado dispuesto a hacer política con la oposición”, y que “finalmente tuvo que intervenir Alberto Fernández”. 

“No pido permiso para hacer política y ellos quieren sodomizar a los intendentes. Hay que pedir permiso para hacer política, y no vamos a hacerlo”, sentenció un experimentado mandamás. “Una relación de confianza se construye de los dos lados, pero ellos no creen en los intendentes, creen que las políticas las tiran desde La Plata, caen a los distritos en paracaídas y las agarra la gente; pero en el medio estamos nosotros”, vociferó luego. Y remató: “Tienen que entender que es con Alberto, y con los intendentes; que es con todos”.

Otro contó que le mandó un mensaje al Gobernador para reunirse y sólo recibió como respuesta un “OK” a través de WhatsApp. Fue el mismo que chicaneó con que “hay un esquema federal rosista que cree que la Provincia es un país”. 

La preocupación se extiende al futuro de la relación entre Buenos Aires y la Rosada. “Cada vez que se pelearon la Provincia con la Nación, la cosa terminó mal y, por ejemplo, perdimos las elecciones del 2015”, reflexionó el alcalde en un tradicional bar porteño. Para él, “el desafío que debemos entender es que no se puede jugar la interna en el Estado, necesitamos que el Estado nacional funcione y la Provincia se acople”.

Antes de cruzar Rivadavia en dirección a una oficina nacional donde un amigo es ministro, dijo: “Todos queremos llegar al cielo, pero a nadie le gusta que lo lleven a patadas en el culo”. 


Los temas que molestaron 
  • Los intendentes se ilusionaron con tener más participación en el gabinete de la que han tenido hasta ahora, al menos colocando segundas y terceras líneas.
  • Demora en la designación de cargos que estarían comprometidos desde antes de la asunción.
  • La aparición del artículo 34 en la ley de Emergencias, que disponía que todos los recursos directos de Nación a municipios se triangularan por Provincia. Si bien el artículo después fue sacado, lo leyeron como un intento intervencionista.
  • La imposición de políticas destinadas a los municipios pero que se deciden unilateralmente en calle 6, sin consensuarlas con los jefes comunales.
  • La falta de reuniones políticas con los ministros y el propio Gobernador, más allá de algunos encuentros individuales. 
  • Que los intendentes del PJ quedaran afuera de las discusiones legislativas de la ley de Emergencias y, sobre todo, de la ley Impositiva.
  • No ven bien que Kicillof se enfrasque tanto en discusiones largas sobre un solo tema, como, por ejemplo, la pelea con la oposición por la Impositiva y, ahora, con los bonistas.
  • La imposición en la ley de Emergencias de que el dinero del Fondo Educativo sea destinado ciento por ciento a infraestructura escolar.